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18 diciembre 2010

EL ARTE AFRICANO EN MADERA, ARCILLA Y METALES.

La complejidad de las culturas centroafricanas, son conocidas por transmisión oral, y de crónicas antiguas, que pueden contener realidad, fantasías, leyendas o visiones deformadas. También influyen deformaciones racistas o esteriotipadas etnocentristas.

Los europeos conocieron a muchos africanos, más fuera de su contexto cultural, fueron los primeros contactos en las costas para intercambio de mercancías, y más tarde una visión deformada a través de la esclavitud. Se consideraba a los países del África Negra de pueblos “primitivos” que correteaban desnudos por las cerradas selvas, a la captura de presas para comer y que el explorador y misionero entraban en su dieta. Aunque del lado de los africanos creían que los capturados como esclavos, eran destinados a ser comidos por los blancos caníbales.

Las variaciones entre los diferentes pueblos, pueden ser muy diferente entre los grupos, con creencias religiosas diferentes, desde los centenares de dioses de los yoruba al monoteísmo de las sociedades pigmeas. Hay grupos pequeños de población de unas treinta personas, hasta grandes ciudades de millones de persona como en Lagos (Nigeria). También existen elementos negros con alta pureza, hasta grupos mestizos con elementos árabes ó grupos asiáticos.

En la organización política también existen grandes diferencias, desde las pequeñas tribus aisladas de todo contacto de relación o dependencia con otros grupos, hasta los grandes imperios, que existieron en La Costa de Oro, (hoy Ghana) y existieron ciudades avanzadas culturalmente que tuvieron Universidades antes que en muchos países de Europa, como en la mítica Tombuctú en el Siglo XIV, que poseía la Universidad de Ancore y varias madrazas (escuelas religiosas), y fue capital intelectual y espiritual y centro para la propagación del Islam para toda África durante los siglos XV y XVI

Tombuctú era el punto de entrada de la costa o del Sur africano al desierto del Sahara, aquí se reunían los camelleros tuaregs, que comerciaban con la sal del Mediterráneo y la intercambiaban con frutas, pescados secos al sol y oro con las tribus negras que poseían dichos bienes en abundancia. La procedencia del oro con el que comerciaban estas tribus era desconocida, y sumado al hecho que no se permitía la entrada a la ciudad a los no musulmanes, originó las más diversas leyendas sobre la ciudad. Un antiguo proverbio de Malí decía:

«El oro viene del sur, la sal del norte y el dinero del país del hombre blanco; pero los cuentos maravillosos y la palabra de Dios sólo se encuentran en Tombuctú».

Entre las costumbre culturales, el conocimiento de los herreros se especializó en trabajar metales y tallar la madera de árboles sagrados fomentaron la especialización artesanos que creaban mediante sus conocimientos artísticos piezas de contenido máscaras y fetiches que celo ceremonias lo habitaban dioses o espíritus de los ancestros.

Es importante la información que se consigue del examen de las máscaras y fetiches, si te encuentras atento e informado. Las representaciones antropomorfas (de forma humana), exponen datos sobre tocados, y peinados, marcas y escarificaciones faciales y adornos, o de las deformaciones intencionadas que orientan sobre las enfermedades y advierten de los sufrimientos acaecidos. Nos hablan las máscaras y fetiches, si es de hombre o mujer, joven o anciano, y las clases sociales, jerarquías, oficios y status.

Las zoomorfas (formas animales) con antílopes, cocodrilos, monos, leopardos o antílopes, que indican peculariedades de valor de las culturas y que los escultores reflejan. Es frecuente ofrecer máscaras en combinación de animales, como la cabeza del cocodrilo con pájaros o antílopes. Son varias las formas mixtas, donde se ofrecen las mascaras antropomorfas y zoomorfas.

Los personajes históricos, héroes, reyes y personas sagradas, son plasmados en las piezas y conservando de esta manera las tradiciones locales de una sociedad sin escritura. También informan de las tradiciones, de la forma de hacer y estilos de las piezas, las materias utilizadas, técnicas de manufactura, formas predominantes y procedimientos. El contenido de las máscaras talladas, ofrece un contenido emotivo que no es exclusiva del artista, sino que llega de la tradición y pertenece a la comunidad, el artista expresa con sus creaciones los sentimientos que provienen de creencias y para asegurar el contacto con lo sagrado. La calidad de estás piezas viene dada por la calidad del trajo y sobre todo por su propiedad de expresar emociones de la comunidad dentro de su tradición local.

En África se conocen hasta ciento cincuenta característicos estilos de máscaras y dentro de cada estilo puede haber diferentes máscaras, la llegada de los europeos en su época colonial, desvió las organizaciones sociales y religiosas de los africanos, produciendo una perdida de creencias y valores culturales sus creaciones ya no conmueven a los espectadores y perdido su carácter sagrado, animista, se traslada a un campo comercial y profano, un estimado recuerdo de arte que se ofrece el los mercados o anticuarios.

Un factor común a todos los grupos y culturas africanas, excepto los pigmeos, es la dominación del arte de la extracción de minerales y su trabajo con alto nivel de estilo, destacan entre ellos los bronces de Benin y los cuchillos de varias puntas fang, un arma lanzada de gran eficacia.

Los reinos africanos se descompusieron por las guerras permanentes, por su corrupción que permitía a los reyes una vida de grandes lujos a cambio del oro y los esclavos, añadido a que los regimenes eran feudales sin libertades, donde era usual en estos reinos la existencia de soberanos divinos, con fastuosas cortes, artistas, grandes funcionarios de gobierno y con gran desarrollo del comercio.


Florián

24 noviembre 2010

DE CUANDO LOS VIKINGOS INVADIERON EL SUR DE ALICANTE



Bajo el dominio de la Península Ibérica por los pueblo del ISLAM se origino un vacío histórico de cerca de varios siglos. Se conoce que las poblaciones árabes, tuvieron incursiones vikingas en las ciudades del Mediterráneo.

Entre los años 790-911 se inició una fuerte expansión de pueblos vikingo-normandos procedentes del Norte de Europa (Países Escandinavos) como consecuencia de la superpoblación de sus áreas originarias y del descontento provocado por la creación de grandes señoríos territoriales que concentran un enorme poder en manos de tiranos déspotas, lo que incitó a príncipes, reyes feudales sin corona y guerreros a emigrar en busca de nuevas tierras, para poder engrandecerse y poder regresar para enfrentarse a la tiranía de los más fuertes.

Las mejora de las técnicas en la navegación hacen posible la incursión de los vikingos-normandos a lo largo del Atlántico, llegando al mediterráneo consiguiendo grandes riquezas y llegando a desafiar incluso el poder de Carlomagno, obligándole a establecer una vigilancia costera constante. Fruto del engrandecimiento de la flota naval Normanda lo que hasta entonces eran simples incursiones para conseguir botines de guerra se transformaron en autenticas salidas militares con idea de conquista por todo el Mediterráneo.

En el año 859 de nuestra era sesenta y dos barcos de los vikingo-normando equipados para largas campañas de guerra con profesionales soldados armados, entran en el Mediterráneo adentrándose a tierra por el cauce del río Segura, atacando las posesiones islámicas de la costa y saqueando por completo la ciudad de Orihuela, ocupando su castillo.

El saqueo la ciudad fue brutal, seguida de incendio de la población, resguardándose los invasores en el castillo durante todo el invierno de la que se sirvieron como fortaleza y base militar desde donde zarpaban para realizar ataques por todo el Mediterráneo, atacaron desde allí con objetivo de pillaje: las Islas Baleares, Provenza y la Toscana y las zonas costeras del litoral andalusí, también llegaron a la ciudad de Valencia árabe, devastando los barrios periféricos.

Tudmir el rey árabe que residía en Orihuela, tras la invasión y posterior destrucción de la ciudad por los normandos, le obligo a realizar el desplazamiento de la capital administrativa a Murcia, reforzando sus murallas para lograr defenderse y repeler los ataques, que se estaban sucediendo por todo el mediterráneo. Estas incursiones fomentaron la creación de una marina especial por parte de los sarracenos de Al Andalus para luchar contra tales intrusos.

La ciudad de Orihuela, tardó mucho tiempo en reponerse del saqueo de la ciudad, más logro con esfuerzo y tiempo convertirse en un centro neurálgicos del comercio islámico en el Mediterráneo, bajo el reinado de Abd Al Rahman III. Las incursiones normandas seguirían produciéndose hasta el siglo XI, fecha en la que se empieza a producir la cristianización de los territorios mediterráneos.

Florián

12 noviembre 2010

LOS ALIMENTOS PRECOLOMBINO Y EL ENCUENTRO CON PRODUCTOS EUROPEOS


Bartolomé de las Casas, en su Historia de la Indias, cita que los aborígenes se distinguían por "la sobriedad y templanza en el comer y en el beber y poco mantenimiento. "Su comer y beber cotidiano es como el de los Santos Padres en el yermo".


La tierra de Hispano -América producía gran cantidad de alimentos distintos a los de Europa cuando Colón descubrió las tierras americanas, y cada zona tenía su peculiaridad, el maíz "producto sobrenatural", era la base de la alimentación maya y azteca; las patatas lo eran entre los incas y la yuca en las tierras del Amazonas, junto a estos alimentos, se consumían frijoles como fuente de proteínas, con algo de caza y pescado, verduras, raíces y frutas, el aguacate introducían variedad en la monótona dieta de la población indígena precolombina.

Los conquistadores españoles, desprovistos del abastecimiento a las tropas, tuvieron que amoldarse a las comidas que obtenían de los indígenas, y cuando estos recursos no eran posibles, se convertían en cazadores-pescadores-recolectores, se dice que Pizarro llegó a se muy diestro en la pesca con ballesta. Los españoles se sorprendieron de alimentos que para ellos eran desconocidos: la patata la comparaban con el sabor a castañas, el pepino lo encontraban de muy buen sabor, a los tomates los consideraban sabrosos y refrescantes, al maíz lo calificaban de áspero para comer en panificación , y se fascinaron con la variedad de frutas. Varias crónicas atribuyen que los soldados llegaban a comerse el cuero de la guarnición de los caballos.

Estabilizada la colonización de vuelta de Europa en los viajes, se trajeron simientes y se introdujeron cultivos. Los españoles llevaron el vino y el trigo. El Inca Garcilaso de la Vega, narra como consiguieron el cultivo del trigo en Perú:

Es de saber que el primero que llevó trigo a mi patria (yo llamo así a todo el imperio que fue de los Incas) fue una señora noble, llamada María de Escobar, casada con un caballero que se decía Diego de Chaves, ambos naturales de Trujillo. A ella conocí en mi pueblo, que muchos años después que fue al Perú se fue a vivir a aquella ciudad; a él no conocí porque falleció en los Reyes.

Esta señora, digna de un gran estado, llevó el trigo al Perú, a la ciudad de Rímac. Por otro tanto adoraron los gentiles a Ceres por diosa, y desta matrona no hicieron cuenta los de mi tierra; qué año fuese no lo sé; mas de que la semilla fue tan poco que la anduvieron conservando y multiplicando tres años, sin hacer pan de trigo, porque no llegó a medio almud lo que llevó, y otros lo hacen de menor cantidad; es verdad que repartían la semilla aquellos primeros tres años a veinte y a treinta granos por vecino; y aún habían de ser los más amigos, para que gozasen todos de la nueva mies.

Por este beneficio que esta valerosa mujer hizo al Perú, y por los servicios de su marido, que fue de los primeros conquistadores, le dieron en la ciudad de los Reyes un buen repartimiento de indios, que pereció con la muerte de ellos.

El año de mil quinientos y cuarenta y siete aún no había pan de trigo en el Cozco (aunque ya había trigo), porque me acuerdo que el obispo de aquella ciudad, don fray Juan Solano, dominico, natural de Antequera viniendo huyendo de la batalla de Huarina, se hospedó en casa de mi padre con otros catorce o quince de sus camaradas, y mi madre los regaló con pan de maíz; y los españoles venían tan muertos de hambre, que mientras les aderezaron de cenar tomaban puñados de maíz crudo, que les echaban a sus cabalgaduras, y se lo comían como si fueran almendras confitadas; la cebada no se sabe quién la llevó; créese que algún grano fue entre el trigo, porque por mucho que aparten estas dos semillas, nunca se apartan del todo.


Comenzó el intercambio de simientes y productos entre el continente Americano y España. Pronto se desarrollo en Europa en interés por las especies americanas y se difundió el consumo del tabaco y de cacao, manjar de dioses para Mesoamérica, y desde entonces reconocido como exquisito por todos los seres humanos.

En el intercambio de alimentación ambas civilizaciones salieron beneficiados, en otras relaciones ganaron más los conquistadores como siempre ocurre con las invasiones.

Florián

03 noviembre 2010

CÓMO SE ENTERRABAN LOS REYES DE PERÚ: LAS OBSEQUIAS DURABAN UN AÑO



Las obsequias que hacían a los reyes Incas eran muy solemnes, aunque prolijas.

Al cuerpo del difunto lo embalsamaban, que no se sabe cómo quedaban tan enteros que parecían estar vivos, como atrás dijimos de cinco cuerpos de los Incas que se hallaron año de mil y quinientos y cincuenta y nueve. Todo lo interior de ellos enterraban en el templo que tenían en el pueblo que llamaron Tampu, que está el río abajo de Yucay, menos de cinco leguas de la ciudad del Cozco, donde hubo edificios muy grandes y soberbios de cantería, de los cuales Pedro de Cieza, capítulo noventa y cuatro, dice que le dijeron por muy cierto que se halló en cierta parte del palacio real o del Templo del Sol oro derretido en lugar de mezcla, con que juntamente con el betún que ellos ponen quedaban las piedras asentadas unas con otras; palabras son suyas sacadas a la letra.

Cuando moría el Inca o algún curaca de los principales, se mataban y se dejaban enterrar vivos los criados más favorecidos y las mujeres más queridas, diciendo que querían ir a servir a sus reyes y señores a la otra vida; porque como ya lo hemos dicho, tuvieron en su gentilidad que después de esta vida había otra semejante a ella corporal, y no espiritual. Ofreciánse ellos mismos a la muerte, o se la tomaban por sus manos, por el amor que a sus señores tenían. Y lo que dicen algunos historiadores que los mataban para enterrarlos con sus amos o maridos, es falso; porque fuera gran inhumanidad, tiranía y escándalo que dijera que, en achaque de enviarlo con sus señores, mataban a los que tenían por odiosos. Lo cierto es que ellos mismos se ofrecían a la muerte, y muchas veces eran tantos, que los atajaban los superiores, diciéndoles que de presente bastaban los que iban, que en adelante poco a poco, como fuesen muriendo, irían a servir a sus señores.

Los cuerpos de los reyes, después de embalsamados, ponían delante de la figura del Sol en el Templo del Cozco, donde les ofrecían muchos sacrificios, como a hombres divinos que decían ser hijos de ese Sol.

· El primer mes de la muerte del rey le lloraban cada día con gran sentimiento y muchos alaridos todos los de la ciudad; salía a los campos cada barrio de por sí, llevaban las insignias del Inca, sus banderas, sus armas y ropa de su vestir, la que dejaban de enterrar para hacer las obsequias. En sus llantos, a grandes voces recitaban sus hazañas hechas en la guerra, y las mercedes y beneficios que había hecho a las provincias de donde eran naturales los que vivían en aquel tal barrio.

· Pasado el primer mes, hacían lo mismo, de quince en quince días, a cada llena y conjunción de luna; y esto duraba todo el año.

· Al fin de él hacían su cabo de año con toda la mayor solemnidad que podían, y con los mismos llantos, para los cuales había hombres y mujeres señaladas y aventajadas en habilidad, como endechaderas, que cantando en tonos tristes y funerales decían las grandezas y virtudes del rey muerto. Lo que hemos dicho hacía la gente común de aquella ciudad, lo mismo hacían los Incas de la parentela real, pero con mucha más solemnidad y ventajas, como de príncipes a plebeyos.

Lo mismo se hacía en cada provincia de las del imperio, procurando cada señor, que por la muerte de su Inca se hiciese el mayor sentimiento que fuese posible. Con estos llantos iban a visitar los lugares donde aquel rey había parado en aquella tal provincia, en el campo, caminando, o en el pueblo para hacerles alguna merced; los cuales puestos, como se ha dicho, tenían en gran veneración; allí eran mayores sus llantos y alaridos, y en particular recitaban la gracia, merced o beneficio que en aquel tal lugar les había hecho. Y esto baste de las obsequias reales, a cuya semejanza hacían parte de ellas en las provincias por sus caciques; que yo me acuerdo haber visto en mi niñez algo de ello. En una provincia de las que llaman Quechua, vi que salía gran cuadrilla al campo a llorar sus curacas; llevaban sus vestidos hechos jirones. Y los gritos que daban me despertaron a que preguntase qué era aquello, y me dijeron que eran las obsequias del cacique Huamampallpa, que así se llamaba el difunto.

Fuente: Inca Garcilaso de la Vega, Cronicas reales.

02 noviembre 2010

LA PROEZA DE CRISTOBAL COLON Y LOS AVATARES EN LAS RUTAL DEL DESCUBRIMIENTO.


El Océano Atlántico, conocido en la época como “mar de las tinieblas” era fuente de leyendas, ya que se creía era el limite de la tierra y más allá estaban situados los infiernos, en 1377 el escritor Ibn Khaldun imagina que este mar es muy difícil de navegar, porque los vapores que se elevan desde la superficie del agua imposibilitan la navegación, los rayos del sol reflejados en la tierra no alcanzan estas lejanas regiones. El vasto mar, abierto quizás a los santos, pasaba por no ser permitido a los hombres, como lo repite Dante en su “Divina Comedia”: Hércules ha plantado sus dos marcas sobre las columnas del estrecho para que nadie se atreva a rebasarlas.

Los intereses de Europa y no solamente los de Portugal, exigían que el mar de las tinieblas fuera también reconocido, que la redondez de la Tierra, fuese explorada y Lisboa fuera de los limites de Gibraltar y Ceuta fuese el punto de partida para los futuros descubridores. A final del siglo XIII el genoves Pezagno al servicio del rey Diniz lo intento como gran almirante del reino, así dos siglos antes de Colón, dos galeras genovesas, a expensas de un Doria y de los hermanos Vivaldi, habrían navegado a las Indias por occidente, pero no volvieron. Este funesto viaje según D’Avezac, tuvo lugar hacia 1275.

En 1484 otro aventurero genovés estaba en Lisboa buscando fortuna, era un marino hábil que había recorrido regiones lejanas, como Canarias y hasta las de Guinea; había visto Inglaterra y llegado hasta Islandia. Lo que a la sazón se proponía era bogar directamente a las Indias dirigiéndose al Oeste, siguiendo la marcha del Sol. “Puesto que la Tierra es redonda” decía con Pitágoras y Aristóteles, con todos los sabios de la época y con los cartógrafos que construian esferas celestes “puesto que la tierra es redonda, es natural realizar singladuras sobre su redondez a través de las olas del Océano Atlántico. Siguiendo esta vía los barcos arribarian a las costas orientales de Asia. El caso está en saber si las distancias son tales que sean infranqueables a una expedición equipada para uno o dos meses de viaje.

En aquella época preparatoria de grandes descubrimientos había entre los humanistas opiniones muy diferentes sobre el tamaño real de la Tierra, la poderosa autoridad de Erastótenes daba una dimensión de 252.000 estadios, esto es superior cerca de una séptima parte a las dimensiones reales del planeta (traducido a la medida actual 46.000 kilómetros),

La otra opinión fundada sobre las medidas calculadas en el Eufrates por Al Mamun, evaluaba en una distancia demasiado corta, de una sexta parte la longitud del contorno planetario. Colón ateniéndose a esta versión daba forma precisa a la medida de la Tierra. ¡El mundo es poco!, la tierra es pequeña

También se apoyaba en la versión errónea del escriba judío Esdras, quien afirmaba que la tierra emergida se extiende sobre las seis séptimas partes del globo y que por tanto el mar que baña el mar por occidente no puede ser muy ancho.

Una causa de error más considerable aún en los elementos preliminares de la empresa colombina, procedía de que los mapas representaban al mundo antiguo con una dimensión muy superior a la realidad.

Séneca había ya dicho como Roger Bacon, Pedro de Aylly y otros habían repetido, que “con buen viento bastarían pocos días para atravesar el mar, además -y esto ayudaba al marino en sus ilusiones- los insulares de Canarias, solían ver en sus playas frutos y ramas de especies extrañas, y a veces productos elaborados de una industria humana desconocida, y atribuian esos restos a una gran tierra situada hacia occidente.

Los islandeses conservaban en su memoria los viajes fallidos de sus marinos a occidente.

Los historiadores se inclinan a otorgar una virtud sobrehumana a los hombres que ofrecieron su vida al aventurarse al Mar de las Tinieblas, para soportar las grandes tormentas del gran Oeste, para el descubrimiento de islas, y de costas lejanas, soportando desgracias.

La gloria del descubrimiento recayó sobre Colón considerándolo como una persona de carácter sobrehumano, sus rasgos personales no fueran superiores al termino medio de sus contemporáneos e incluso muy inferior a algunos.

Los relatos de la época nos dicen que huyo de Portugal, donde se hallaba endeudado, y tuvo que luchar penosamente para hacer que su proyecto fuera acogido por los soberanos de Castilla y de Aragón. Isabel y Fernando.

El descubrimiento es aquel que había previsto Eratomenes en su libro I Strabon, cuando anunciaba que en la inmensidad de los mares, que separan Asia de Europa occidental, existía un segundo continente habitado. Colón no desembarco en Asia, sino en aquellas tierras cuya denominación actual honran al piloto florentino, que le siguió. Los itinerarios que realizó en el mar del Caribe, tenián empeño en reunir riquezas, adquirir territorios, asegurarse rentas y monopolios, y fundar una familia bien dotada y poseedora de enormes tesoros. Verdad es que ese montón de oro había de servir para financiar la liberación del Santo Sepulcro, más no hizo el menor esfuerzo para dar a sus piadosos deseos la más ligera tentativa de realización; su celo religioso no llego en el primer viaje a embarcar a un capellán en sus carabelas.

El hecho real de que aparte de normandos hubieran llegado con anterioridad al continente americano, el fue el primero que habló las tierras de ultra-Atlántico, y un acontecimiento de esta importancia fue un gran beneficio durante muchos años. El hecho preciso es el de inscribir a Cristóbal Colón esta patente e inscribe su nombre en el gran libro de la historia, a el corresponde también las primeras observaciones de la declinación magnética, y las anotaciones en los anales de la navegación a través del Atlántico siguiendo el curso regular de los vientos: Abrió rutas de Europa a las Antillas con los vientos alisios y de las antillas a Europa con las corrientes de regreso. Bajo todos los aspectos el mundo entraba en una nueva era.


Florián

24 octubre 2010

EL CLAUSTRO DEL TEMPLO DEL SOL , Y LOS APOSENTOS DE LA LUNA Y ESTRELLAS, TRUENO Y RELÁMPAGO, Y ARCO DEL CIELO


EL CLAUSTRO DEL TEMPLO DEL SOL , Y LOS APOSENTOS DE LA LUNA Y ESTRELLAS, TRUENO Y RELÁMPAGO, Y ARCO DEL CIELO


En el interior del Templo del Sol, había un claustro de cuatro lienzos; uno era el lienzo del templo. Por todo lo alto del claustro había una cenefa de un tablón de oro de más de una vara en ancho, que servía de corona al claustro; en lugar de ella mandaron poner los españoles, en memoria de la pasada, otra cenefa blanca de yeso, del anchor de la de oro; yo la dejé viva en las paredes que estaban en pie y no se había derribado. Alrededor del claustro había cinco cuadras o aposentos grandes, cuadrados cada uno de por sí, no trabado con otros, cubiertos en forma de pirámide, de los cuales se hacía los otros tres lienzos del claustro.

Una cuadra de aquéllas estaba dedicada para aposento de la Luna, mujer del Sol, y era la que estaba más cerca de la capilla mayor del templo; toda ella y sus puertas estaban aforradas con tablones de plata, porque por el color blanco viesen que era aposento de la Luna; tenían puesta su imagen y retrato como al Sol, hecho y pintado un rostro de mujer en un tablón de plata. Entraban en aquel aposento a visitar la Luna y a encomendarse a ella, porque la tenían por hermana y mujer del Sol, y madre de los Incas y de toda su generación; y así la llamaban Mamacullia, que es Madre Luna: no le ofrecían sacrificios como el Sol.

A una mano y a la otra de la figura de la Luna estaban los cuerpos de las reinas difuntas, puestas por su orden y antigüedad. Mama Oclla, madre de Huayna Cápac, estaba delante de la Luna, rostro a rostro con ella, y aventajada de las demás por haber sido madre de tal hijo.

Otro aposento de aquellos, el más cercano a la Luna, estaba dedicado al lucero Venus, y a las Siete Cabrillas, y a todas las demás estrellas en común.

A la estrella Venus llamaban Chasca, que quiere decir de cabellos largos y crespos; la honrában porque decían que era paje del Sol, que andaba más cerca dél, unas veces delante, y otras veces en pos. A las Siete Cabrillas respetaban por la extrañeza de su apostura y conformidad de su tamaño.

Las estrellas tenían por criadas de la Luna, y así les dieron el aposento cerca del de su señora, porque estuviesen más a mano para su servicio, porque decían que las estrellas andan en el cielo con la Luna como criadas suyas, y no con el Sol, porque las ven de noche, y no de día.

Este aposento estaba tapizado de plata también como el de la Luna, y la portada era de plata; tenia todo lo alto del techo sembrado de estrellas grandes y chicas, a semejanza del cielo estrellado. El otro aposento junto al de las estrellas era dedicado al relámpago, trueno y rayo: estas tres cosas nombraban y comprendían debajo de este nombre Illapa, y con el verbo que le juntaban distinguían las significaciones del nombre, que diciendo viste la Illapa, entendían por el relámpago; si decían oíste la Illapa, entendían por el trueno, y cuando decían la Illapa cayó en tal parte, o hizo tal daño, entendían por el rayo.

No los adoraron por dioses, mas de respetarlos por criados del Sol. Lo mismo sintieron de los que la gentilidad antigua sintió del rayo, que la tuvo por instrumento y armas de su dios Júpiter. Por lo cual los Incas dieron aposento al relámpago, trueno y rayo en la casa del Sol como a criados suyos, y estaba todo él guarnecido de oro. No dieron estatua ni pintura al trueno, relámpago y rayo, porque no pudiendo retratarlos al natural (que siempre lo procuraban de imágenes), los respetaban con el nombre de Illapa, cuya trina significación no han alcanzado hasta ahora los historiadores españoles, que ellos hubieran hecho dél un dios trino y uno, dándoselo a los indios, asemejando su idolatría a nuestra santa religión; que en otras cosas de menos apariencia y color han hecho trinidades, componiendo nuevos nombres en el lenguaje, no habiéndolas imaginado los indios. Yo escribo, como otras veces he dicho, lo que mamé en la leche y vi y oí a mis mayores; y a acerca del trueno queda atrás dicho lo que más tuvieron.

Otro aposento (que era el cuarto) dedicaron al arco del cielo; porque alcanzaron que procedía del Sol, y por ende lo tomaron los reyes Incas por divisa y blasón, porque se jactaban descender del Sol. Este aposento estaba todo guarnecido de oro. En un lienzo dél sobre las planchas de oro tenían pintado muy al natural el arco del cielo, tan grande que tomaba de una pared a otra con todos sus colores al vivo; llamaban al arco Chuycu, y con tenerle en esta veneración, cuando le veían en el aire cerraban la boca y ponían la mano delante, porque decían que si le descubrían los dientes los gastaba y empodrecía. Esta simplicidad tenían entre otras sin dar razón para ello.

El quinto y último aposento estaba dedicado para el sumo sacerdote y para los demás sacerdotes que asistían al servicio del templo, que todos habían de ser Incas de la sangre real. Éstos tenían aquel aposento, no para dormir ni comer en él, sino que era sala de audiencia para ordenar los sacrificios que se habían de hacer, y para todo lo demás que conviniese al servicio del templo. Estaba este aposento también, como los demás, guarnecido con oro de alto abajo.


Fuente: Inca Garcilaso de la Vega, Crónicas de un imperio

19 octubre 2010

El TEMPLO DEL SOL, DESCRIPCIÓN Y GRANDES RIQUEZAS.

LA DESCRIPCIÓN DEL TEMPLO DEL SOL Y SUS GRANDES RIQUEZAS

Uno de los principales ídolos que los reyes Incas y sus vasallos tuvieron, fue la imperial ciudad del Cozco, que la adoraban los indios como a cosa sagrada, por haberla fundado el primer Inca Manco Cápac, y por las innumerables victorias que ella tuvo en las conquistas que hizo, y porque era casa y corte de los Incas sus dioses. De tal manera era su adoración, que aun en cosas muy menudas la demostraban; que si dos indios de igual condición se topaban en los caminos, el uno que fuese del Cozco y el otro que viniese a él, el que iba era respetado y acatado del que venía, como superior del inferior, sólo por haber estado e ir de la ciudad, cuanto más si era vecino della, y mucho más si era natural.

Lo mismo era en las semillas y legumbres, o cualquiera otra cosa que llevasen del Cozco a otras partes; que aunque en la calidad no se aventajase, sólo por ser de aquella ciudad era más estimada que las de otras regiones y provincias. De aquí se sacará lo que habría en cosas mayores. Por tenerla en esta veneración la ennoblecieron aquellos reyes lo más que pudieron con edificios suntuosos y casas reales, que muchos dellos hicieron para sí, como en la descripción della diremos que algunas de las casas; entre las cuales, y en la que más se esmeraron, fue la Casa y Templo del Sol, que la adornaron de increíbles las grandezas de aquella casa, que no me atreviera yo a escribirlas si no las hubieran escrito todos los españoles historiadores del Perú; ni lo que ellos dicen, ni lo que yo diré, alcanza a significar las que fueron.

Atribuyen el edificio de aquel templo al rey Inca Yupanqui, abuelo de Huayna Cápac, no porque él lo fundase, que desde el primer Inca quedó fundado, sino porque lo acabó de ordenar y poner en la riqueza y majestad que los españoles lo hallaron.

Viniendo, pues, a la traza del templo, es de saber que el aposento del Sol era lo que agora es la iglesia del divino Santo Domingo, que por no tener la precisa anchura y largura suya, no la pongo aquí; la piedra, en cuanto su tamaño, vive hoy. Es labrada de cantería llana, muy prima y pulida.

El altar mayor (digámoslo así para darnos a entender, aunque aquellos indios no supiesen hacer altar) estaba al Oriente. La techumbre era de madera muy alta, porque tuviese mucha corriente; la cubija fue de paja, porque no alcanzaron a hacer teja. Todas las cuatro paredes del templo estaban cubiertas de arriba abajo de planchas y tablones de oro. En el testero, que llamamos altar mayor, tenían puesta la figura del Sol, hecha de una plancha de oro, al doble más gruesa que las otras planchas que cubrían las paredes. La figura estaba hecha con su rostro en redondo, y con sus rayos y llamas de fuego, todo de una pieza, ni más ni menos que la pintan los pintores. Era tan grande, que tomaba todo el testero del templo de pared a pared. No tuvieron los Incas otros ídolos suyos ni ajenos con la imagen del Sol en aquel templo ni otro alguno, porque no adoraban otros sino al Sol, aunque no falta quien diga lo contrario.

Esta figura del Sol cupo en suerte, cuando los españoles entraron en aquella ciudad, a un hombre noble, conquistador de los primeros, llamado Mancio Sierra de Leguizamón, que yo conocí y dejé vivo cuando me vine a España, gran jugador de todos los juegos, que con ser tan grande la imagen la jugó y perdió en una noche. De donde podremos decir, siguiendo al padre M. Acosta, que nació el refrán que dice: "Juega el sol antes que amanezca". Después el tiempo adelante, viendo el cabildo de aquella ciudad cuán perdido andaba este su hijo por el juego, por apartarlo de él lo eligió un año por alcalde ordinario. El cual acudió al servicio de su patria con tanto cuidado y diligencia (porque tenía muy buenas partes de caballero), que todo aquel año no tomó naipe en la mano. La ciudad, viendo esto, le ocupó otro año, y otros muchos en oficios públicos. Mancio Sierra, con la ocupación ordinaria, olvidó el juego, y lo aborreció para siempre, acordándose de los muchos trabajos y necesidades en que cada día se ponía. Donde se ve claro cuánto ayude la ociosidad al vicio, y cuán de provecho sea la ocupación a la virtud.

Volviendo a nuestra historia, decimos que por sola aquella pieza que cupo de parte de un español, se podrá sacar el tesoro que en aquella ciudad y su templo hallaron los españoles. A un lado y a otro de la imagen del Sol estaban los cuerpos de los reyes muertos puestos por su antigüedad como hijos de ese Sol, embalsamados que (no se sabe cómo) parecían estar vivos; estaban sentados en sus sillas de oro, puestas sobre los tablones de oro en que solían sentarse. Tenían los rostros hacia el pueblo; sólo Huayna Cápac se aventajaba de los de más, que estaba puesto delante de la figura del Sol, vuelto el rostro hacia él, como hijo más querido y amado, por haberse aventajado de los demás; pues mereció que en vida le adorasen por dios por las virtudes y ornamentos reales que mostró desde muy mozo.

Estos cuerpos escondieron los indios con los demás tesoros, que los más de ellos no han parecido hasta hoy. El año 1559, el licenciado Polo descubrió cinco, tres de reyes y dos de reinas. La puerta principal del templo miraba al Norte, como hoy está, sin la cual había otras menores para servicio del templo.

Todas éstas estaban forradas con planchas de oro en forma de portada. Por fuera del templo, por lo alto de las paredes del templo, corría una cenefa de oro de un tablón de más de una vara en ancho en forma de corona que abrazaba todo el templo.

Fuente: Inca Garcilaso de la Vega, Crónicas de un reino.

14 octubre 2010

EL SUEÑO DEL EMPERADOR INCA EN EL MACHU PICCHU (PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.





Machu Picchu está en la Lista del PATRIMOMIO MUNDIAL de la Unesco desde el 1983, como parte de un conjunto cultural llamado el Santuario Historico del Machu Pichu. En julio de 2007, Machu Picchu fue declarada como una de las nuevas maravillas del mundo en una ceremonia realizada en Portugal, con la participación de cien millones de votantes del mundo entero.

Las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu son parte de una gran formación orográfica conocida como Batolito de Vilcabamba, en la Cordillera Central de los Andes Peruanos. Se encuentran en la rivera izquierda del llamado Cañón del Urubamba, conocido antiguamente como Quebrada de Picchu. Al pie de loas montañas corre el río Vilcanota-Urubamba. ”río sagrado” de los incas. Las ruinas se encuentran a medio camino entre las cimas de ambas montañas, a 2.438 metros sobre el nivel del mar. La superficie edificada es aproximadamente de 530 metros de largo por 200 de ancho, contando con 172 edificios en su área urbana.

Machu Picchu “Montaña Vieja”, es el nombre que se da al antiguo poblado inca andino. Construido en piedra a mediados del Siglo XV en el promontorio rocoso que une las montañas en la vertiente oriental de los Andes Centrales al sur del Perú. Según documentos descodificados Machu Picchu habría sido una de las residencias de descanso de Pachacútec, primer emperador inca, que vivio entre 1438-1470. Aunque algunas de sus mejores construcciones son de carácter ceremonial y santuario religioso. Los expertos han descartado, su carácter militar. Es considerada una obra maestra de la ingenieria y arquitectura.

La quebrada de Picchu, ubicada a medio camino entre los Andes y la floresta amazónica, fue una región colonizada por poblaciones de las montañas no selváticas, que llegarón desde las regiones de Vilcabamba y del Valle Sagrado, a Cusco, en busca de tierras de cultivo. Una explosión demográfica se produce desde el año 900 de nuestra era, por grupos no documentados históricamente pero que posiblemente estuvieron vinculados a la etnia Tampu del Urubamba. Se cree que estos pueblos podrían haber formado parte de la federación Ayamarca, rivales de los primeros incas del Cusco.

Hacia 1440, fue conquistada por Pachacútec que impresiono al monarca por sus peculiares características dentro de la geografía sagrada cusqueña y mandó construir un complejo urbano con edificaciones de gran lujo civiles y religiosas. Machu Picchu no era ningún complejo aislado, por lo que el mito de la “ciudad perdida” y del “refugio secreto” de los emperadores incas carece de fundamento. Los valles que confluían en la quebrada formaban una región densamente poblada que incrementó espectacularmente su productividad agrícola a partir de la ocupación inca, en 1440. Los incas construyeron allí centros administrativos, y abundantes complejos agrícolas formados por terrazas de cultivo. La comunicación intrarregional era posible gracias a las redes de caminos incas: 8 caminos llegaban a Machu Picchu. La pequeña urbe de Picchu se llegó a diferenciar de las poblaciones vecinas por la singular calidad de sus principales edificios.

A la muerte de Pachacútec, y de acuerdo con las costumbres reales incas, ésta y el resto de sus propiedades personales habría pasado a la administración de supanaca, que debía destinar las rentas producidas al culto de la momia del difunto rey. Machu Picchu debió perder parte de su importancia al tener que competir en prestigio con las propiedades personales de los emperadores sucesores.

La guerra civil inca y la irrupción española en el Cusco en 1534 debieron afectar considerablemente la vida de Machu Picchu. La masa campesina de la región estaba compuesta principalmente por mitmas, colonos de diferentes naciones conquistadas llevados a la fuerza hasta ese lugar, aprovecharon la caída del sistema económico cusqueño para retornar a sus tierras de origen.

Sabemos que el tributo de Picchu era entregado a los españoles una vez por año en el pueblo de Ollantaytambo, y no “recogido” localmente. De todas maneras, está claro que los españoles sabían del lugar, aunque no hay indicios de que apreciasen su importancia pasada. Los documentos coloniales incluso mencionan el nombre de quien era curaca de Machu Picchu en 1568: Juan Mácora. Que se llame “Juan” indica que había sido, al menos nominalmente, bautizado, y, por tanto, sometido a la influencia española.

Otro documento indica que el Inca Titu Cusi Yupanqui , que reinaba entonces en Vilcabamba, recibió a los frailes agustinos que acudieron a evangelizar ”Picchu”, lo que hace suponer que en su deseo de extirpar las creencias idolatras ” podrían haber llegado al sitio y haber tenido que ver con la destrucción e incendio del Torreón del Templo del Sol.

El soldado español Baltasar de Ocampo escribió a fines del Siglo XVI sobre un poblado “en lo alto de una montaña” de edificios “suntuosísimos” y que albergaba un gran acllahuasi (Casa de las escogidas) en los últimos años de la resistencia inca.

Tras la caída del reino de Vilcabamba en 1572 y la consolidación del poder español en los Andes Centrales, Machu Picchu se mantuvo dentro de la jurisdicción de diferentes haciendas coloniales que cambiaron varias veces de manos hasta tiempos republicanos (1821). No obstante, ya se había vuelto un lugar remoto, alejado de los nuevos caminos y ejes económicos del Perú. La región fue prácticamente ignorada por el régimen colonial (que no mandó edificar templos cristianos ni administró poblado alguno en la zona), el sector agrícola de Machu Picchu no parece haber estado completamente deshabitado ni desconocido. Sus principales construcciones, sin embargo, las de su área urbana, no parecen haber sido ocupadas y fueron ganadas pronto por la vegetación del bosque nuboso.

Una investigación actualmente en curso divulgada recientemente revela información sobre un empresario alemán llamado Augusto Berns, quien había “descubierto y explotado en 1867″ las ruinas y fundado una empresa “minera” para explotar los presuntos “tesoros” que albergaban (la “Compañía Anónima Explotadora de las Huacas del Inca”). De acuerdo a esta fuente, entre 1867 y 1870 y con la venia del gobierno de José Balta , la compañía habría operado en la zona y luego vendido “todo lo que encontró” a coleccionistas europeos y norteamericanos.

En 1870, el norteamericano Harry Singer realiza por primera vez un mapa con la ubicación del Cerro Machu Picchu y se refiere al Huayna Picchu como “Punta Huaca del Inca”. El nombre revela una inédita relación entre los incas y la montaña e incluso sugiere un carácter religioso (una huaca en los Andes Antiguos era un lugar sagrado).

Las primeras referencias directas sobre visitantes de las ruinas de Machu Picchu indican que Agustín Lizárraga, un arrendatario de tierras cusqueño, llegó al sitio el14 de julio de 1902 guiando a los también cusqueños Sánchez, Palma y Ochoa. Los visitantes dejaron un graffiti con sus nombres en uno de los muros delTemplo de las Tres Ventanas que fue posteriormente verificado por varias personas. Existen informaciones que sugieren que Lizárraga ya había visitado Machu Picchu en compañía de Luis Béjar en 1894.

Hiram Bingham, un profesor norteamericano de historia interesado en encontrar los últimos reductos incas de Vilcabamba oyó sobre Lizárraga a partir de sus contactos con los hacendados locales. Llegó a Machu Picchu en junio de 1.911, guiado por otro arrendatario de tierras, Melchor Arteaga, y acompañado por el sargento Carrasco de la guardia civil peruana. Encontraron a dos familias de campesinos viviendo allí: los Recharte y los Álvarez, quienes usaban los andenes del sur de las ruinas para cultivar y bebían el agua de un canal inca que traía agua de un manantial. Pablo Recharte, uno de los niños de Machu Picchu, guió a Bingham hacia la “zona urbana” cubierta por la maleza. Bingham quedó muy impresionado por lo que vio y gestionó los auspicios de la Universidad de Yale, la National Geographic Society y el gobierno peruano para iniciar de inmediato el estudio científico del sitio. Así, con varios técnicos y un grupo de trabajadores de la zona, Bingham dirigió trabajos arqueológicos en Machu Picchu en 1912 a 1915 período en el que se despejó la maleza y se excavaron tumbas incas en los extramuros de la ciudad. La “vida pública” de Machu Picchu empieza en 1913 con la publicación de todo ello en un artículo en la revista de la National Geographic.

Bingham tuvo el mérito de ser la primera persona en reconocer la importancia de las ruinas, estudiándolas y divulgando sus hallazgos. Los criterios arqueológicos empleados no fueran los adecuados desde la perspectiva actual, aunque la polémica que hoy envuelve la irregular salida del país del material arqueológico excavado (que consta de al menos unas 46.332 piezas) y que hasta el 2009 no ha sido devuelto al gobierno peruano