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19 diciembre 2010

HISTORIAS SOBRE LA DESTRUCCIÓN DE ALEJANDRIA.



La destrucción de la Biblioteca de Alejandría es uno de los más grandes misterios de la civilización occidental. Se carece de testimonios precisos sobre sus aspectos más esenciales, y no se han encontrado las ruinas del Museo. Independientemente de las culpas de cristianos o herejes, el fin de la biblioteca debe situarse en un momento indeterminado del siglo III o del IV.

Los eruditos a partir del Siglo XIX han intentado comprender la organización y estructura de la biblioteca, y sobre su final. Los conocimientos sobre la Biblioteca, son muy escasos, ya que muy pocos testimonios tratan sobre tan gran institución, y aún éstos son esporádicos y desperdigados. Se ha insistido en que se ha formado una utopía retrospectiva en torno a la Biblioteca de Alejandría. Se han hecho afirmaciones contradictorias, dudosas o simplemente falsas, realizando suposiciones a partir de muy pocos datos que, la mayoría de las veces, son sólo aproximaciones.

La biblioteca del Museo constaba de diez estancias dedicadas a la investigación, cada una de ellas dedicada a una disciplina diferente. Un gran número de poetas y filósofos, que llegaron a ser más de cien en sus mejores años, se ocupaban de su mantenimiento, con una dedicación total. En realidad se consideraba el edificio del Museo como un verdadero templo dedicado al saber.

Se sabe que en la biblioteca se llegaron a depositar el siguiente número de libros:

· 200.000 volúmenes en la época de Ptolomeo I

· 400.000 en la época de Ptolomeo II

· 700.000 en el año 48 a. C, con Julio César

· 900.000 cuando Marco Antonio ofreció 200.000 volúmenes a Cleopatra, traídos de la Biblioteca de Pérgamo.

A finales del siglo XIX se encontraron en el yacimiento de Oxirrinco, al sur de El Cairo, miles de papiros que fueron estudiados a fondo por los eruditos. En algunos de ellos se hablaba de la famosa Biblioteca y se daba una lista de nombres de varios directores o bibliotecarios a partir del año de su fundación:

Los sabios que estudiaban, criticaban y corregían obras se clasificaron a sí mismos en dos grupos: filólogos y filósofos. La Filosofía abarcaba las ramas del pensamiento y la ciencia: física, ingeniería, biología, medicina, astronomía, geografía, matemáticas, literatura, y lo que nosotros llamamos actualmente filosofía.

Allí se encontraban personajes tan conocidos como Arquímedes, el más notable científico y matemático de la antigüedad; Euclides que desarrolló allí su Geometría; Hiparco de Nicea, que explicó a todos la Trigonometría, y defendió la visión geocentrica del Universo visión geocéntrica del Universo; Aristarco, que defendió todo lo contrario, es decir, el sistema heliocéntrico siglos antes de Copérnico; Eratóstenes, que escribió la Geografía y compuso un mapa bastante exacto del mundo conocido;Herófilo de Calcedonia, un fisiólogo que llegó a la conclusión de que la inteligencia no está en el corazón sino en el cerebro; los astrónomos Timócaris y Aristilo; Apolonio de Pérgamo, gran matemático, que escribió en Alejandría Sobre las secciones cónicas; Apolonio de Rodas, autor de El viaje de los argonautas; Herón de Alejandría, un inventor de cajas de engranajes y también de unos aparatos movidos por vapor: es el autor de la obra Autómata, la primera obra conocida sobre robots; el astrónomo y geógrafo Claudio Ptolomeo; Galeno, quien escribió bastantes obras sobre el arte de la curación y sobre anatomía.

Todo lo que se sabe en la actualidad sobre la historia de la antigua biblioteca se debe a algunas referencias de posteriores escritores, a veces de gente que incluso la llegó a conocer, pero son alusiones de pasada, no hay nada dedicado en exclusiva a comentar o describir el edificio o la vida que en ella se desarrollaba.

El geógrafo y gran viajero griego Estrabón (c. 63 – c. 24 a. C) hizo una pequeña descripción, pues parece ser que estuvo en Alejandría a finales del siglo I a. C. Hablaba del Museo y dice que consta de una exedra, una obra hecha al descubierto, de forma circular y con unos asientos pegados a la parte interior de la curva. Cuenta que también vio una estancia muy amplia donde se celebraban las comidas de los sabios y los empleados. Y habla también de la biblioteca, de la gran biblioteca, algo «obligatorio» en el Museo.

Marco Anneo Lucano, historiador del siglo I, natural de Hispania y sobrino de Séneca, cuenta en su célebre Farsalia cómo ocurrió el incendio del puerto, cómo se propagaron las llamas ayudadas por el viento, que no cesaba, desde los barcos también incendiados y anclados en el gran puerto oriental.

Tito Livio dice en sus referencias que la biblioteca de Alejandría era uno de los edificios más bellos que él había visto, con muchas salas llenas de estantes para los libros y habitaciones donde sólo los copistas podían estar, sin que fueran molestados. Incluso apunta el hecho de que cobraban por cada línea copiada.

En la biografía de Claudio refiere que el Emperador, tras escribir en griego una historia de los etruscos y otra sobre los cartagineses (hoy perdidas), quiso celebrar la escritura de estos libros y creó un anexo del Museo: …añadió al antiguo Museo de Alejandría otro nuevo que llevaba su nombre y se estableció que todos los años, en determinados días, se habría leer en las salas públicas de recitación, en uno de los museos, la historia de los etruscos, y la de los cartagineses en el otro, ambas, y cambiando de lector a cada libro… Ello da a entender de manera más que manifiesta que el viejo Museo seguía existiendo y en pleno funcionamiento.

Entre 320 y 1303 hubo 23 terremotos en Alejandría. El del 21 de julio de 365 fue particularmente devastador. Según las fuentes, hubo 50.000 muertos en Alejandría, y el equipo de del Institut Européen d´Archéologie Sous-Marine, ha encontrado en el fondo de las aguas del puerto cientos de objetos y pedazos de columnas que demuestran que al menos el veinte por ciento de la ciudad se hundió en las aguas, incluyendo el Bruchión, supuesto enclave de la Biblioteca original de los Tolomeos y que fuera destruida por este desastre, restando tan sólo parte de su contenido -unos 40.000 rollos- custodiados en una biblioteca secundaria ubicada en el complejo del Serapeum, templo dedicado al dios Serapis, patrón de la ciudad.

Por lo que se refiere a esta segunda Biblioteca, también conocida como Biblioteca-hija o Biblioteca del Serapeo, a finales del siglo IV el emperador Teodosio el Grande, en respuesta a una petición del patriarca de Alejandría, envió un decreto de prohibición contra el paganismo en Egipto: en el año 391, el patriarca Teófilo de Alejandría promovió una revuelta durante la cual el templo de Serapis resultó asaltado. Algunos historiadores afirman que la Biblioteca del Serapeo fue saqueada y desperdigada o destruida; otros lo ponen en duda toda vez que no nos han llegado fuentes directas de que ello sucediera y en las referencias de la revuelta se recogen múltiples detalles pero ninguna alusión se hace a la Biblioteca. Así unas décadas después el historiador romano Sócrates de Constantinopla proporciona el relato de la revuelta en el libro V de su Historia ecclesiastica, escrita alrededor del año 440.

También se ha llegado a asociar la destrucción de la Biblioteca con la muerte de Hipatia de Alejandría, si bien no hay ninguna referencia histórica que vincule ambos sucesos. Según las fuentes, Hipatia enseñaba a sus discípulos en su propia casa, fue asaltada en la calle y llevada al Cesáreo, donde fue asesinada, no al Serapeo.

En cualquier caso, no sería extraño que el contenido de la Biblioteca del Serapeo fuera dañado por las sucesivas algaradas que sufrió la ciudad en esta época, la cual era famosa en la antigüedad por la naturaleza levantisca y pendenciera de sus habitantes. A lo largo de los siglos IV y V fueron frecuentes los motines populares, que provocaron la muerte a dos obispos cristianos, Jorge y Proterio, en el 361 y 457 respectivamente, la de la filósofa Hipatia(415 ó 16) o la del Prefecto imperial Calixto en 422.

La cuestión dista mucho de estar clara, puesto que, si bien es cierto que en 416, el teólogo e historiador hispano romano Paulo Orosio vio con mucha tristeza los restos de la biblioteca del Serapeo, confirmando que «sus armarios vacíos… fueron saqueados por hombres de nuestro tiempo».

Aunque para otros historiadores más modernos este episodio no constituye más que una leyenda.

14 septiembre 2010

Tratado sobre la Tolerancia de Voltaire.




En Francia fue el Regente de Luis XIV, el Cardenal Fleury quien abrió las puertas de la Bastilla, en 1743 para los reformadores jansenistas, y actualizo las ordenanzas contra los protestantes. Las compañías de dragones cuando hacían registros, a quien no aceptaba la religión oficial de lA IGLESIA, cometían saqueos, robos, y todo tipo de extralimitaciones, incluidas violaciones.
Voltaire consiguió con sus actuaciones rehabilitar (aunque después de que había fallecido)a las familias Calas y Sirven, que habían sido ajusticiados por la inquisición, con acusaciones religiosas basadas en falsedad y por el fanatismo pletórico por los éxitos conseguidos por la sinrazón. Cuando con el renacimiento de las letras, las mentes empezaron a instruirse hubo quejas legitimas de todo el mundo.
En 1787, Luis XVI, decreta el edicto de tolerancia para sus súbditos no católicos, Veinticuatro años después de que lo pidiera Voltaire en su Tratado de la Tolerancia, el derecho a un estado social igual para católicos y protestantes, consagrados por la Ley, serviría de poco esta firma de un monarca que hasta entonces se había demostrado impotente, para realizar esas y otras reformas por más que fuera obvia su necesidad: Poco después de la salida de este edicto se convocaba los Estados Generales: La revolución Francesa había empezado, y seria ella quien decretaría la “Declaración de los Derechos del Hombre.”
Todo el conflicto, guerras y enfrentamientos religiosos entre los países europeos, que sufrieron los ciudadanos, se origino por la corrupción de los papas, Alejandro VI que compro públicamente la tiara, Julio II animado por el mismo espíritu excomulgaba a reyes, y se enfundo en coraza y espada y León X que traficaba con las indulgencias, como en un mercadillo de semana.
El acoso durante más de doscientos años, a los heréticos, que a pesar de que pudieran tener algún error ce concepción, no eran malos súbditos, sino que desarrollaron la mente humana sepultada durante siglos en la barbarie. Como aquellos llamado herejes negaban el purgatorio, no reverenciaban las reliquias, y atacaban los dogmas muy respetados, se les respondió enviándolos a la hoguera o ejecutando a aquellos desafortunados mediante la barbarie de los tormentos y suplicios horrorosos.
Francisco I rey Frances, fue requerido por el parlamento de Provenza, influidos por los clérigos, para que enviara soldados actuar frente a lo que pretenden sus habitantes de Merindol y Cabrieres ante diecinueve personas de aquella región… fueron degollados seis mil, sin perdonar por sexo ni edad, redujeron a cenizas treinta poblados., no se defendieron, los degollaron como a reses en un cercado.
Otros heréticos tomaron las armas, la rabia sucedió a la paciencia y respondieron imitando sus crueldades, nueve guerras civiles, convirtieron Francia en una carnicería. La paz llegó tras la noche de San Bartolomé donde se produjeron los crímenes más horrorosos como nunca hubo en los anales del crimen.
Hay gentes que pretenden hacer creer, que la humanidad, la indulgencia, la tolerancia son cosas horribles. De buena fe en tolerancia estás calamidades no habrían ocurrido. El furor que inspiran los dogmas, y el abuso de las diferentes creencias cristianas, han derramado sangre y creado desastres en Alemania, Inglaterra, Holanda y Francia, cuando hoy conviven si perturbación es esos Estados todo tipos de creencias.
Según Voltaire, el derecho humano no puede estar fundado en ningún caso más que en ese derecho de naturaleza; y el gran principio el principio universal de uno y otro, es en toda la tierra: “no hagas lo que no quieras que te hicieran”, No se entiende que bajo este principio, un hombre pueda decir a otro: Cree lo que yo creo y no lo que tu puedas creer o perecerás. En algunos países se dice cree o te aborrezco, cree o he de hacerte todo el daño que pueda. Monstruo, tu no tienes mi religión, por tanto no tienes religión: inspiras horror a tus vecinos, a tu ciudad a tu provincia.
La intolerancia es absurda y bárbara, es el derecho de los animales y es mucho más horrible, porque los tigres se despedazan y nosotros nos hemos exterminado por “unos parrafos”.
Existen testimonios contra la intolerancia:
Es una impiedad quitar en materia de religión la libertad a los hombres, e impedir que elijan una divinidad: Ningún hombre, ningún dios, querría un culto forzado (Apologética, capitulo XXIV)
La religión forzada, no es ya religión: hay que persuadir y no coaccionar (Lactancio libro III)
Es una herejía execrable querer ganarse por la fuerza, por los golpes o encarcelamientos, a quienes no se ha podido convencer mediante la razón (San Atanasio libro I)
Nada es más contrario a la razón que la fuerza (San Justino, mártir libro V)
Recordar que las enfermedades del alma, no se curan con la coacción ni por violencia (Cardenal le Camus, Instrucción pastoral)
La exacción forzada, de una religión es una prueba evidente, de que el espíritu que la guía es un espíritu enemigo de la verdad, (Dirois, doctor de la Sorbona, Libro VI, capitulo IV)
Pasa en la religión como en los corazones, como si la persuasión fuera el resultado de la coacción (Boulanvilliers, situación de Francia)
Si el cielo os ha amado bastante, para haceros ver la verdad, os ha hecho una gracia; pero no es propio de los hijos que tienen la herencia de sus padres odiar a los que no la han tenido. (Espíritu de las leyes)
Si la religión esta destinada a hacernos felices en esta vida y el la otra, para ser feliz en la vida futura, se precisa ser justo, y en esta se necesita ser indulgente. Seria el colmo de la locura pretender llevar a todos los hombres a pensar de una manera uniforme sobre la metafísica.
Los pueblos solo se liberan de la intolerancia, a medida que se han civilizan, y la civilización lleva a la humanidad.

EL HUMANISMO EN LA REFORMA

El bello ideal de los humanistas, la unión en confraternidad de saber y de goce artístico con otros hombres resulto irrealizable porque lo ambicionaban solamente un corto numero de llamados y para un numero aún menor de escogidos. Constituía una elite intelectual desdeñosa de aquellos que trabajaban sin disfrutar de una hora para cultivar en si el sentido de la belleza.

Hubo humanistas como por ejemplo Erasmo, que se nos muestre como dominado desde gran altura por la inteligencia y por la ironía de las disputas religiosas y a las disensiones políticas a que se entregaban furiosamente sus contemporáneos: pero esa superioridad de pensamiento queda reducida a nada sino se trasforma en acción,; si no tuviera la minima participación en la vida general de los pueblos, arrastrados por el remolino de los acontecimientos. Se alejan para evitar comprometer la necesaria tranquilidad para la elaboración del pensamiento, y la preparación de frases exquisitas para su publico elegido. Erasmo el gran pensador, es también el hombre que cerro su puerta al fugitivo Ulrico Von Hutten y no quiso verse comprometido con su antiguo amigo.
Los humanistas eran “superhombres” y como tales se hallaban fuera de la humanidad, se habían realizado demasiados progresos en todos los sentidos, abundaban ya notabilísimos descubrimientos en el espacio y en el tiempo; la industria y el comercio acrecentaban de tal modo la extensión de sus dominios y la variedad de sus aflicciones y al mismo tiempo aumentaba el tesoro de conocimientos humanos en tales proporciones que la sociedad cambiando su punto de apoyo, se vio forzosamente obligada a tomar formas nuevas. Sin embargo, cambios de esta naturaleza, no se hacen de manera que realicen lógicamente las consecuencias de los principios invocados por los innovadores y revolucionarios, conformes con lo resultante de todas las fuerzas en lucha, representan el término medio del estado social, con sus innumerables contradicciones, con todas las supervivencias, del pasado más o menos resistentes, entremezclándose con las imágenes rudimentarias de las realizaciones futuras. El Movimiento intelectual moral del Renacimiento, obligado a tomar cuerpo en la sociedad ambiente, debió acodarse al termino medio de las concepciones religiosas, morales y políticas, encarnándose en instituciones muy inferiores a su tendencia natural.
No puede negarse que el Renacimiento tomado en el circulo estrecho de sus intelectuales y artistas, fue en su esencia muy superior a la Reforma: Abría el espíritu humano a la razón, buscaba la verdad pura, pero desmoralizándose para constituir la Reforma, incorporándose en la masa del pueblo, tomaba preocupaciones, ante todo, la primera de todas, la unión de cosas humanas a la autoridad divina, por haberse despojado todavía de la idea de una existencia superior (Nietzsche en la Volonté de Puissance) Desde el punto de vista histórico la Reforma es el aborto del Renacimiento.(Jules Baissac, Societé Nouvelle 9/1896) .
Apoyándose sobre el mismo principio que la forma católica apostólica del cristianismo, el conjunto de las sectas que se conocen con el nombre de protestantismo, no es, pues, una “verdadera reforma”, ya que en todo tiempo germinó como matas de hierbas silvestres, alrededor de la Iglesia, El protestantismo había surgido en diversas épocas y sobre muchos tiempos de Europa, antes de tomas forma definitiva en Alemania, con las tesis de Lutero públicamente afirmadas. Sin hablar de sus antecesores, que recitaban en los valles de los Alpes, ni de Wiclef cuyo protestantismo era mucho más revolucionario que el fraile agustino Lutero, ni de Juan Huss, que supo morir por su fe, Lutero había podido oír todo lo que repitió ante Carlos V. Cerca de dos siglos antes. Petrarca campeón de la Iglesia, había anunciado la caída de la gran organización eclesiástica a la que pertenecía: No es necesario ser profeta decía; bata el juicio más sencillo para darse cuenta de que el papado está en la pendiente de una ruina inevitable”.
Lorenzo Valla, que fue protegido por la opinión publica y protegido hasta su muerte, se había dirigido contra el papa, no menos violento y animoso que el religioso alemán: “Me propongo ahora escribir contra los vivos, no ya contra los muertos, contra una autoridad pública y no contra una autoridad privada. Contra el papa, ceñido no solo de la espada laica, sino también de la espada espiritual del episcopado supremo. De modo que no es posible defenderse de el, de su excomunión, de su execración ni de su anatema detrás de ningún escudo de príncipe y podría decir con la Biblia: ¿Donde huiré de tu presencia y del soplo de tu boca?
En los mismos concilios, que discutieron en Basilea y Constanza, las cuestiones dogmáticas, y las de la moral religiosa, colocándose sobre el papa y contra el, estaban animados de un verdadero espíritu protestante. No faltaba a los doctores y a los prelados más que un poco de audacia y de sinceridad para anticiparse a la Iglesia, como después lo intento Lutero dirigiéndose al poder laico, Más aun una fuerza mayor que la del protestantismo latente, anhelando la Reforma por la excitación de la fe religiosa : esa fuerza era el verdadero espíritu antirreligioso.
Rabelais obispo francés, el que con razón o sin ella, se cree fue el autor, de la más ruda sátira contra la Isla Sonante y todos sus pajarracos”, no se digno abandonar la estola y el hisopo: permaneció cura, convencido que bajo el vestido severo del pastor calvinista, hubiera estado más ridículo todavía.
La Reforma estudiada exclusivamente desde el punto de vista de la evolución religiosa, no es más que una tentativa de “renacimiento o purificación del catolicismo, lo mismo que el Renacimiento había sido en el estudio y en el arte. Los protestantes fueron católicos más ardientes que los papas y los prelados, en tanto que estos se acomodaban fácilmente a las modificaciones causadas por el tiempo y no cuidaban de parecerse a San Pablo y a los apóstoles, los fanáticos reformadores remontaban, en su tenaz investigación del pasado, tan lejos como lo permitía su erudición, más allá de Jesús y sus discípulos.

09 septiembre 2010

EL PARLAMENTARISMO DE MONTESQUIEU, EL AUTOR DEL ESPIRITU DE LAS LEYES.


La libertad de pensamiento y de palabra reconquistada por los escritores eran heraldos de la sociedad futura, ya Voltaire en el Siglo XVIII había de personificar con la ironía rimando sus primeros versos a la gloria de un rey, que quedo proclamando la libertad religiosa, el hecho constituía una bella audacia, tratándose de un joven que ya conocía la Bastilla.
Otro entonces joven, elevado en la concepción de la historia, llamado Montesquieu, no se dirige solamente a los opresores, no se limita a recurrir a la piedad, sino que se presenta como defensor de la justicia, y entre el conjunto de todos los pueblos investiga que es el derecho en su esencia, no es de un hombre, de una clase, ni de una nación, sino del hombre mismo. El alcance de su obra, excede con mucho en realidad el objeto que se había propuesto, porque si el derecho del hombre es intangible, toda autoridad que lo menoscabe, que limite su libre desenvolvimiento, es por eso inicua.
Comprendida lógicamente la filosofía de Montesquieu, que en otro tipo de ideas reproduce a la de Descartes: “Yo pienso y no es otro el que piensa en mi, reconozco que es justo y que ninguna otra justicia prevalecerá contra la mia. En tal concepto la sátira de las “cartas persas”, se eleva muy por encima de las patrias de las religiones y sobre todo de la rutina abominable de las leyes. ¡Todavía se quemaban sentenciados en Paris en 1726, y en la cárcel de Burdeos había calabozos horribles en los cuales las victimas, no podían estar sentados, echado ni de pie.
Los pensadores libres, los hombres desprendidos de la mentira convencional, de toda superstición religiosa y monárquica, no osaban decir todo, ni menos escribir por miedo a la Bastilla o al verdugo, su elocuente audacia no solía manifestarse comúnmente más que en los salones y de los cafés, excusada de antemano por la animación del discurso y de las replicas, la alegría y el ingenio de las ocurrencias. Además el pensamiento no vive solamente de si mismo, sino que se acomoda fácilmente a su medio. Escasos eran los escritores a quienes las condiciones ambientes les llevaron a hacia la independencia, del carácter y de la palabra, entre ellos los que eran funcionarios, el cargo terminaba por dominar a la valentía: El bello heroísmo, que en un principio se había atrevido contra el mecanismo social, se limitaba tal o cual abuso y no pedía más reformas.
En su visita a Inglaterra, fue recibido por altos personajes, como gran señor que era, y regreso a Francia fascinado por aquel Parlamento que había visto funcionar con bastante poder para contrarrestar el poder de la monarquía absoluta. En realidad la constitución británica, solo se aplicaba a una parte de la nación, la que comprendía a nobles, ricos antiguos y a los enriquecidos recientes por sus puestos en los municipios. La gran masa de del pueblo, campesinos, obreros, proletarios, quedaba fuera de este funcionamiento electoral. No obstante, aquel mecanismo de donde había de salir el equilibrio entre los dominadores de la nación, monarquía, nobleza y burguesía, más pareció tal obra maestra a Montesquieu, que su entusiasmo, hecho comunicativo fue compartido durante siglos por el mundo civilizado y este sistema acabo de ser adoptado universalmente. Tal fue la reforma que para muchos de los políticos oculto en su conjunto el verdadero problema de la emancipación humana.

08 septiembre 2010



NOMADISMO y SEDENTARÍSMO

NOMADISMO y SEDENTARISMO
Históricamente el nomadismo era el vivir errante, el carecer de domicilio, decíaHeidegger (*) para el cual el lenguaje es el domicilio del ser, el hombre ha vagado por la Naturaleza buscando su horizonte y medios de subsistencia. Fue creando símbolos para poder permanecer en ella, estas producciones conjugaban las sendas a través de las cuales atravesar el mundo, generoso u hostil, según las circunstancias de lo natural y lo histórico.
El descubrimiento de la herramienta y la maquina, prolongación instrumental de las extremidades humanas, como pasos de lo tecnológico en la proyección del hombre hacia su identidad antropológica que le permitiría el proceso de mediatización que implica toda cultura. Inicialmente el ser humano sería errante, el cambio al sedentarismo implica la busca de un lugar en el mundo y ese lugar supone seguridad, referencia, anclaje, habitabilidad, seguridad y domiciliarse. (*) Martín Heidegger, Ser y Tiempo, 1983.
El sedentarismo se interrelaciona con la tierra y lo agrario, el hombre se domiciliay comienza a sembrar, y continua con su actividad de caza, pesca y recolecta frutas silvestres. Deja de deambular, para iniciar su vida en un lugar y jerarquiza la tierra, como referente de las identidades étnico-sociales donde nomadismo y sedentarismo son sucesión evolutiva, jerarquizan lo nómada a través de una cultura sedentaria que es para todos por igual. Dicha homogeneización hace a todos lo mismo, pero dónde?,…. ya que desaparecen los espacios urbanos, las ciudades, las casas y domicilios, por los rápidos avances de la industrialización que reducen los territorios, y la incontrolada explotación de los recursos naturales que amenaza el medio ambiente, la globalización que exige la competitividad y obliga a la capitalización, ponen en aprietos la existencia de los pueblos.
El hombre contemporáneo que consideraba superada la etapa del nomadismo de sus antecesores, vuelve a recorrer espacios, lugares distintos y diferentes en recorridos itinerantes semejantes a los ya sucedidos. El nomadismo inicial implicaba lo errático, hoy busca la necesidad de un domicilio y de un trabajo en el mundo. En épocas pasadas el hombre buscaba el sustento de su familia, tras las cosechas que proveían la tribu. Hoy el hombre busca el trabajo para sustentar a “su tribu” cruzando las ciudades, autonomías y países, nada hay estable en este mundo global, porque está en permanente evolución, una empresa en una pequeña ciudad, si entra en crisis despedirá a su personal, los trabajadores tendrán que emigrar, un nuevo modelo de nomadismo. O el caso de algunas empresas que tienen sucursales en múltiples países y cuando recibes un mail con noticias de tu sobrino que te dice: Estoy en Argentina, ahora en Japón, mas tarde en Argelia. O el nomadismo cruel tras la concesión de un destino post – oposición superada, en el Valle del Codorno ¿Y eso donde esta?
Deleuze y Guattari vinculan la ciudad con dos conceptos:
  • “Espacio liso” entendido como un espacio sin organización, sin centro, “nómada”, itinerante, cambiante como el desierto o el mar, en el que “los puntos están subordinados al trayecto” es decir, donde el trayecto es constitutivo del espacio mismo.
  • “Espacio estriado”, organizado, jerárquico, dimensional, medible, repartido “en intervalos determinados según cortes asignados” como “la urbe” que es “el espacio estriado por excelencia”.
Muchas veces estos dos espacios conviven entre sí en una tensión constante como se observa en los suburbios que rodean las ciudades. Si bien la ciudad es el espacio estriado por excelencia, definido por la intervención constante de un espacio liso y en esa tensión se define la ciudad, siempre la misma y siempre distinta.
Esta meditación sobre las ciudades en relación con nuevas tendencias en los estudios culturales, deriva de la comprobación empírica de que los pueblos han pasado el ultimo siglo haciéndose gente de la ciudad y rearticulando patrones de identidad más viejos en relación a los espacios urbanos y a la re-configuración de las ciudades en relación a los procesos generales de globalización, articulados generalmente en función de transformaciones en la economía mundial.
Deleuze y Guattari, critican las relaciones capitalistas entre las áreas céntricas y las zonas periféricas, en términos de una supuesta lógica o axiomática del tercer mundo, desarrollando el tema de la división fundamental del mundo en Norte/Sur (el sur siendo el tercer mundo o la periferia) que para ellos es más importante y determinante que la división, Este/Oeste, la cual es estructurada como tal por las características capitalistas de intercambio desigual, en función de flujos que conducen a un cambio territorial en el cual la periferia se pone como el centro de ciertos intercambios económicos y culturales. También ciertos flujos crean bloqueos, problemas y rupturas en el mismo sistema de lo cual son partes y que pueden conducir a modos de ruptura violenta y total que ponen un broche al tema de la creación de terceros mundos, dentro de espacios del primer mundo; su discurso de territorios e intercambios se basa en la visión del capitalismo mundial,
En este proceso, existen los emigrantes económicos, nómadas que se establecen en “los márgenes internos”, fronteras que enfrentan más que la enemistad encontrada en la frontera real, y alimentada dentro de la creación o desarrollo de nuevas minorías que habitan esos espacios fronterizos marginales. Gran parte de los proceso de migración están basados en su construcción de flujos y contra-flujos. Es finalmente significativo que los procesos económicos globales inciden en las ciudades donde los procesos de acumulación de capital más se generan, y donde los márgenes y las fronteras internas, así como los habitantes de los márgenes y las fronteras nómadas y no-nómadas, viven sus vidas separados.
Las antiguas costumbres de la ciudad rearticularon prácticas no de la ciudad, inventando agricultura y muchas de las tradiciones que asociamos con los mundos rurales, elementos que de hecho vienen para internarse en las ciudades como propios y ser exportados una vez más con una combinación de factores externos e internos que llevan a posibles rupturas.
Crucial del discurso de Deleuze y Guattari es la comprensión de su visión más generalmente nómada de las superficies lisas y estriadas y de sus interacciones. Las ciudades son estriadas, limitantes. Pero por su constitución misma, ellas reconstruyen superficies lisas las cuales pueden ser lugares de resistencia y de la formación de nuevas estrategias para nuevas configuraciones y texturas de espacio; donde hay varios tipos de espacio, y no debemos depender de ningún espacio único de contorno o configuración para resolver algo en particular.
(Gilles Deleuze filósofo y el psicoanalista y filósofo Félix Guattari., ambos franceses. Publicaron el Anti-Edipo, el primer volumen de Capitalismo y Esquizofrenia, siendo el segundo Mil Mesetas (1980). Presenta mezcla de psicología, economía, sociedad e historia, mostrando como los regímenes “primitivos”, “despóticos” y capitalistas difieren en su organización de la producción, inscripción y consumo. Afirma describir cómo el capitalismo canaliza en última instancia todos los deseos a través de una economía basada en el dinero, una organización unimental que es abstracta, más que local o material).
Bueno es pequeño

18 agosto 2010

Garzón denuncia a los que piden olvidar el pasado para eludir la acción judicial y critica a la Iglesia por limitarse a "dar ánimos" a las víctimas

B. G. G.

Cuando un país emerge de la noche dictatorial, se plantea "imponer la justicia" ante los crímenes cometidos por el tirano y sus secuaces o "mirar hacia delante, olvidándose del pasado" para no zozobrar la frágil democracia. "Quienes han encabezado y ejecutado la represión van a optar porque la mirada hacia delante sea la que se imponga, no sé si porque así interesa al país del que se trate o por la propia seguridad ante la certeza de que pueden ser objeto de enjuiciamiento", razonaba en la mañana de ayer el juez Baltasar Garzón en los cursos de verano de El Escorial (Madrid). "Ninguna sociedad se ha roto" por investigar los crímenes de su pasado, dijo por la tarde. "Si los países no son capaces de actuar hacia atrás con la fuerza de la Justicia, el futuro de esos pueblos está en entredicho", añadió.

El magistrado dirigio en Agosto un seminario en la Universidad Complutense de Madrid. Los debates se centran en casos como el de El Salvador, Colombia, Perú y Guinea Ecuatorial, pero las palabras de Garzón portan un eco más cercano, toda vez que el magistrado se encuentra suspendido a la espera de que concluya el proceso por presunta prevaricación que contra él sigue el Tribunal Supremo por intentar enjuiciar los crímenes franquistas.

"Creo que la acción de la justicia nunca es peligrosa, los que son peligrosos son quienes ponen en tela de juicio dicha acción, quienes no quieren que actúe", afirmó. En su opinión, la justicia "no quebranta nada", "al contrario, lo que hace es cohesionar y fortalecer la calidad democrática de un pueblo. (...) Su acción no debería poner en peligro nada, lo que ocurre es que aquellos que se ven investigados y, en su caso, eventualmente juzgados, presionan de nuevo con la fuerza que pueden tener al Estado y a las instituciones democráticas para evitarlo".

Abogó el juez por "darle voz" a las víctimas de las dictaduras, "y la posibilidad no solo de exigir justicia sino también de participar" en el proceso de consolidación democrática. En su opinión, no solo son "absolutamente marginadas", sino que, "con demasiada frecuencia", se culpa a las víctimas de provocar "inestabilidades" y no a los responsables de su desgracia.

Más en concreto, Garzón cargó contra la iglesia católica, que durante la Guerra Civil y la dictadura se limitó en su opinión a dar "ánimos" a los "torturados" por el franquismo -"sé paciente, hijo mío, y entrégate a Dios"-, marcando así la diferencia entre víctimas y "víctimas culpables".

También en El Escorial, el director en España de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán, defendió la actuación del juez: "Es increíble que se haya arremetido contra Garzón por el simple hecho de cumplir con su obligación. No se trata de una cuestión moral. Los familiares de los 116.000 casos de desaparición forzada en España tienen derecho a saber". En su opinión, es el único país que ha pasado "una página negra de su historia sin leerla".

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27 julio 2010

EL MATRIMONIO Y LA CONCUPISCENCIA de San AGUSTÍN




Comentario:
Un correo recibido comenta el ataque del mundo actual a la Iglesia, y me remite a leer a un padre de la Iglesia San Agustín. Este que fue anacoreta, sacerdote y obispo, con ideas de la filosofía griega, (que no era cristiana)
Leído una de sus obras quedas sorprendido, pues estas premisas de hace XVI años, siguen sustentando los dogmas de la iglesia hoy, influenciados por Aristóteles y Platón.
El santo, no fue tan santo, tuvo frecuentes encuentros con mujeres, con una de ellas convivió como pareja catorce años y tuvo un hijo, cuando ella le exigió el matrimonio, abandono el hogar, a su mujer a su hijo y a otras amantes y se retiro a orar donde fue iluminado.
Toda su obra está llena de machismo, y prepotencia del varón, y el colmo es su argumento de cómo acepta el que los patriarcas ejercieran la poligamia masculina, y como rechaza la poliandria. Aquí unos ejemplos:
EL MATRIMONIO Y LA CONCUPISCENCIA de San Aurelio Agustín
De la concupiscencia carnal, por el cual el hombre, que nace por ella, arrastra el pecado original. Esta vergonzosa concupiscencia, de hecho, no existiría jamás si el hombre no hubiera pecado antes.
El matrimonio es esencialmente bueno, la castidad conyugal como la virginidad es un don de Dios
Todo lo que no proviene de la fe es pecado. Por tanto, que a nadie se le ocurra llamar sinceramente virtuoso al que guarda la fidelidad conyugal a su esposa sin tener por motivo al Dios verdadero. Así, pues, la unión del hombre y la mujer, causa de la generación, constituye el bien natural del matrimonio. Pero usa mal de este bien quien usa de él como las bestias, de modo que su intención se encuentra en la voluntad de la pasión y no en la voluntad de la procreación.
Los que no engendran los hijos con esta intención, con esta voluntad y con este fin, a saber, que de miembros del primer hombre se transformen en miembros de la Iglesia, y se enorgullecen de su descendencia infiel, éstos no poseen la verdadera pureza conyugal por más que su respeto por el contrato matrimonial sea grande, hasta el punto de no tener relaciones sino con el fin de procrear hijos. Todo lo que no proviene de la fe es pecado.
Siendo las cosas así, evidentemente yerran los que piensan que se condena el matrimonio cuando se reprueba la pasión carnal, como si este mal viniera del matrimonio y no del pecado. La desobediencia de la carne, consecuencia de la desobediencia a Dios. Desde el momento en que el hombre transgredió la ley de Dios, comenzó a tener en sus miembros una ley opuesta a su espíritu; la serpiente prometió, al seducir, conocer algo que era mejor no saber.
La concupiscencia y el bien del matrimonio. Lo que hicieron después por la procreación es el bien del matrimonio, pero lo que antes cubrieron por vergüenza es el mal de la concupiscencia, que evita por todas partes la mirada y busca con pudor el secreto. En consecuencia, el matrimonio se puede gloriar de conseguir un bien de este mal, pero se ha de sonrojar porque no puede realizarlo sin él, por el mal de la libido no debemos condenar el matrimonio, ni por el bien del matrimonio alabar la libido.
Que os abstengáis de la fornicación, de modo que cada uno de vosotros sepa conservar su vaso en santidad y respeto, no en la maldad del deseo, el esposo no sólo no debe usar del vaso ajeno, lo que hacen aquellos que desean la mujer del prójimo, sino que sabe que incluso su propio vaso no es para poseerlo en la maldad de la concupiscencia carnal. Esta unión, no estaría contaminada de pasión morbosa si con un pecado precedente no hubiera perecido en ella el arbitrio de la libertad, ahora está contaminada por este pecado, no ya de forma voluntaria, sino inevitable.
El hombre no es vencido por el mal de la concupiscencia, sino que usa de él cuando, ardiendo en deseos desordenados e indecorosos, la frena, y la sujeta, y la afloja para usarla pensando únicamente en la descendencia, no para someter el espíritu a la carne en una miserable servidumbre.
Ningún cristiano debe dudar de que los santos patriarcas, desde Abrahán y antes de Abrahán, de quienes Dios da testimonio de que le complacían, usaran así de sus esposas. Si a algunos de ellos se les permitió tener varias mujeres, se debió al deseo de aumentar la prole, no el de cambiar de placer.
La monogamia se acercaba más a la medida de la dignidad, mientras que la poligamia fue permitida por la necesidad de la fecundidad. Es más natural que el primer puesto sea ejercido por uno solo sobre muchos que por muchos sobre uno solo. Y no se puede dudar de que, en el orden natural, los hombres dominan a las mujeres más bien que las mujeres a los hombres. Lo declara el Apóstol cuando dice: La cabeza de la mujer es el varón; y: Mujeres, someteos a vuestros maridos. Del mismo modo que Sara obedecía a Abrahán llamándolo señor. Aunque esto sea así, es decir, que la naturaleza ame la singularidad del mando y prefiera la pluralidad de los súbditos, nunca habría sido lícita la unión poligámica si de ella no naciera un número mayor de hijos. Por lo cual, si una mujer se une a muchos hombres, al no aumentar por ello el número de hijos, sino sólo la abundancia del placer, será una meretriz, nunca una esposa.
Ciertamente, a los esposos cristianos no se les recomienda sólo la fecundidad, cuyo fruto es la prole; ni sólo la pureza, cuyo vínculo es la fidelidad, sino también un cierto sacramento del matrimonio. La virtud propia del sacramento consiste en que el hombre y la mujer, unidos en matrimonio, perseveren unidos mientras vivan y que no sea lícita la separación de un cónyuge de otro, excepto por causa de fornicación, aunque las mujeres se unan a los hombres y los hombres a las mujeres con el fin de procrear hijos, no es lícito abandonar a la consorte estéril para unirse a otra fecunda. Lo mismo sucede con la mujer que se casara con otro.
Una cierta comezón reina en las deshonestidades de los adulterios, fornicaciones y cualquier estupro e impureza; la libido no es un bien del matrimonio, sino obscenidad para los que pecan, necesidad para los que engendran, ardor de los amores lascivos, pudor del matrimonio.
Desde ahora, los que tienen esposa no se subyuguen a la concupiscencia carnal; los que lloran las tristezas por el mal del momento presente, se alegren con la esperanza del bien futuro; quien se alegra por el bien temporal, tema el juicio eterno; quien compra, posea de tal modo lo que tiene que no se le adhiera el corazón; quien usa de este mundo, piense que está de paso, no para vivir en él establemente.
El que vive sin mujer, se preocupa de las cosas que son propias de Dios, cómo agradar al Señor; quien, por el contrario, está unido en matrimonio, se preocupa de las cosas que son propias del mundo, cómo agradar a la mujer.
Pero en estas uniones, así como hemos de desear y alabar tales cosas, así también debemos tolerar otras, para que no se caiga en infamias condenables, es decir, en fornicaciones o adulterios. Está escrito: El marido dé a su mujer lo debido, e igualmente la mujer al marido. La mujer no tiene potestad sobre su cuerpo, sino el marido; igualmente, el marido no tiene potestad sobre su cuerpo, sino la mujer.
Una cosa es no unirse sino con la sola voluntad de engendrar, cosa que no tiene culpa, y otra apetecer en la unión, naturalmente con el propio cónyuge, el placer, cosa que tiene una culpa venial. Porque, aunque se unan sin intención de propagar la prole, por lo menos no se oponen a ella, a causa del placer, con un propósito ni con una acción mala. Pues los que hacen esto, aunque se llamen esposos, no lo son ni mantienen nada del verdadero matrimonio, sino que alargan este nombre honesto para velar las torpezas. A veces llega a tanto esta libidinosa crueldad o, si se quiere, libido cruel, que emplean drogas esterilizantes, si ambos son así, no son cónyuges, y, si se juntaron desde el principio con tal intención, no han celebrado un matrimonio, sino que han pactado un concubinato. Si los dos no son así, digo sin miedo que o ella es una prostituta del varón o él es un adúltero de la mujer.
En cuanto al sacramento éste ha de ser guardado por los esposos casta y concordemente; es el único de los tres bienes que por derecho de religión mantiene indisoluble el matrimonio de los consortes estériles cuando ya han perdido enteramente la esperanza de tener hijos, por la que se casaron.
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