Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas

19 octubre 2010

El TEMPLO DEL SOL, DESCRIPCIÓN Y GRANDES RIQUEZAS.

LA DESCRIPCIÓN DEL TEMPLO DEL SOL Y SUS GRANDES RIQUEZAS

Uno de los principales ídolos que los reyes Incas y sus vasallos tuvieron, fue la imperial ciudad del Cozco, que la adoraban los indios como a cosa sagrada, por haberla fundado el primer Inca Manco Cápac, y por las innumerables victorias que ella tuvo en las conquistas que hizo, y porque era casa y corte de los Incas sus dioses. De tal manera era su adoración, que aun en cosas muy menudas la demostraban; que si dos indios de igual condición se topaban en los caminos, el uno que fuese del Cozco y el otro que viniese a él, el que iba era respetado y acatado del que venía, como superior del inferior, sólo por haber estado e ir de la ciudad, cuanto más si era vecino della, y mucho más si era natural.

Lo mismo era en las semillas y legumbres, o cualquiera otra cosa que llevasen del Cozco a otras partes; que aunque en la calidad no se aventajase, sólo por ser de aquella ciudad era más estimada que las de otras regiones y provincias. De aquí se sacará lo que habría en cosas mayores. Por tenerla en esta veneración la ennoblecieron aquellos reyes lo más que pudieron con edificios suntuosos y casas reales, que muchos dellos hicieron para sí, como en la descripción della diremos que algunas de las casas; entre las cuales, y en la que más se esmeraron, fue la Casa y Templo del Sol, que la adornaron de increíbles las grandezas de aquella casa, que no me atreviera yo a escribirlas si no las hubieran escrito todos los españoles historiadores del Perú; ni lo que ellos dicen, ni lo que yo diré, alcanza a significar las que fueron.

Atribuyen el edificio de aquel templo al rey Inca Yupanqui, abuelo de Huayna Cápac, no porque él lo fundase, que desde el primer Inca quedó fundado, sino porque lo acabó de ordenar y poner en la riqueza y majestad que los españoles lo hallaron.

Viniendo, pues, a la traza del templo, es de saber que el aposento del Sol era lo que agora es la iglesia del divino Santo Domingo, que por no tener la precisa anchura y largura suya, no la pongo aquí; la piedra, en cuanto su tamaño, vive hoy. Es labrada de cantería llana, muy prima y pulida.

El altar mayor (digámoslo así para darnos a entender, aunque aquellos indios no supiesen hacer altar) estaba al Oriente. La techumbre era de madera muy alta, porque tuviese mucha corriente; la cubija fue de paja, porque no alcanzaron a hacer teja. Todas las cuatro paredes del templo estaban cubiertas de arriba abajo de planchas y tablones de oro. En el testero, que llamamos altar mayor, tenían puesta la figura del Sol, hecha de una plancha de oro, al doble más gruesa que las otras planchas que cubrían las paredes. La figura estaba hecha con su rostro en redondo, y con sus rayos y llamas de fuego, todo de una pieza, ni más ni menos que la pintan los pintores. Era tan grande, que tomaba todo el testero del templo de pared a pared. No tuvieron los Incas otros ídolos suyos ni ajenos con la imagen del Sol en aquel templo ni otro alguno, porque no adoraban otros sino al Sol, aunque no falta quien diga lo contrario.

Esta figura del Sol cupo en suerte, cuando los españoles entraron en aquella ciudad, a un hombre noble, conquistador de los primeros, llamado Mancio Sierra de Leguizamón, que yo conocí y dejé vivo cuando me vine a España, gran jugador de todos los juegos, que con ser tan grande la imagen la jugó y perdió en una noche. De donde podremos decir, siguiendo al padre M. Acosta, que nació el refrán que dice: "Juega el sol antes que amanezca". Después el tiempo adelante, viendo el cabildo de aquella ciudad cuán perdido andaba este su hijo por el juego, por apartarlo de él lo eligió un año por alcalde ordinario. El cual acudió al servicio de su patria con tanto cuidado y diligencia (porque tenía muy buenas partes de caballero), que todo aquel año no tomó naipe en la mano. La ciudad, viendo esto, le ocupó otro año, y otros muchos en oficios públicos. Mancio Sierra, con la ocupación ordinaria, olvidó el juego, y lo aborreció para siempre, acordándose de los muchos trabajos y necesidades en que cada día se ponía. Donde se ve claro cuánto ayude la ociosidad al vicio, y cuán de provecho sea la ocupación a la virtud.

Volviendo a nuestra historia, decimos que por sola aquella pieza que cupo de parte de un español, se podrá sacar el tesoro que en aquella ciudad y su templo hallaron los españoles. A un lado y a otro de la imagen del Sol estaban los cuerpos de los reyes muertos puestos por su antigüedad como hijos de ese Sol, embalsamados que (no se sabe cómo) parecían estar vivos; estaban sentados en sus sillas de oro, puestas sobre los tablones de oro en que solían sentarse. Tenían los rostros hacia el pueblo; sólo Huayna Cápac se aventajaba de los de más, que estaba puesto delante de la figura del Sol, vuelto el rostro hacia él, como hijo más querido y amado, por haberse aventajado de los demás; pues mereció que en vida le adorasen por dios por las virtudes y ornamentos reales que mostró desde muy mozo.

Estos cuerpos escondieron los indios con los demás tesoros, que los más de ellos no han parecido hasta hoy. El año 1559, el licenciado Polo descubrió cinco, tres de reyes y dos de reinas. La puerta principal del templo miraba al Norte, como hoy está, sin la cual había otras menores para servicio del templo.

Todas éstas estaban forradas con planchas de oro en forma de portada. Por fuera del templo, por lo alto de las paredes del templo, corría una cenefa de oro de un tablón de más de una vara en ancho en forma de corona que abrazaba todo el templo.

Fuente: Inca Garcilaso de la Vega, Crónicas de un reino.

11 octubre 2010

El origen de los Incas, Reyes de Peru

Viviendo aquellas gentes, permitió Dios nuestro Señor que de ellos mismos saliese un lucero de alba, que en aquellas oscurísimas tinieblas les diese alguna noticia de la ley natural, y de la urbanidad y respetos que los hombre debían tenerse unos a otros, y que los descendientes de aquél, procediendo de bien en mejor, cultivasen aquellas fieras y las convirtiesen en hombre, haciéndoles capaces de razón y de cualquiera buena doctrina, para que cuando ese mismo Dios, sol de justicia, tuviese por bien de enviar la luz de sus divinos rayos a aquellos idólatras, los hallase no tan salvajes, sino más dóciles para recibir la fe católica, y la enseñanza y doctrina de nuestra Santa Madre Iglesia Romana, como después acá la han recibido, según se verá lo uno y lo otro en el discurso de esta historia.

Que por experiencia muy clara se ha notado cuándo más prontos y ágiles estaban para recibir el Evangelio los indios que los reyes Incas sujetaron, gobernaron y enseñaron, que no las demás naciones comarcanas, donde aún no había llegado la enseñanza de los Incas; muchas de las cuales se están hoy tan bárbaras y brutas como antes se estaban, con haber setenta y un años que los españoles entraron en el Perú, y pues estamos a la puerta de este gran laberinto, será bien pasemos adelante a dar noticias de lo que en él había.

Después de haber dado muchas trazas, y tomado muchos caminos para entrar a dar cuenta del origen y principio de los Incas, reyes naturales que fueron del Perú, me pareció que la mejor traza y el camino más fácil y llano era contar lo que en mis niñeces oí muchas veces a mi madre y a sus hermanos y tíos, y a otros sus mayores, acerca de este origen y principio; porque todo lo que por otras vías se dice dél viene a reducirse en lo mismo que nosotros diremos, y será mejor que se sepa por las propias palabras que los Incas lo cuentan, que no por la de otros autores extraños.

Es así que residiendo mi madre en el Cozco, su patria, venían a visitarla casi cada semana los pocos parientes y parientas que de las crueldades y tiranías de Atahuallpa escaparon; en las cuales visitas, siempre sus más ordinarias pláticas eran tratar el origen de sus reyes, de la majestad de ellos, de la grandeza de su imperio, de sus conquistas y hazañas, del gobierno que en paz y en guerra tenían, de las leyes que tan en provecho y favor de sus vasallos ordenaban. En suma, no dejaban cosa de las prósperas que entre ellos hubiese acaecido que no la trajesen a cuenta.

De las grandezas y prosperidades pasadas venían a las cosas presentes: lloraban sus reyes muertos, enajenado su imperio y acabada su república, etc. Éstas y otras semejantes pláticas tenían los Incas y Pallas en sus visitas, y con la memoria del bien perdido, siempre acababan su conservación en lágrimas y llanto, diciendo: trocósenos el reinar en vasallaje, etc. En esta pláticas, yo como muchacho entraba y salía muchas veces donde ellos estaban, y me holgaba de las oír, como huelgan los tales de oír fábulas. Pasando, pues, días, meses y años, siendo ya yo de diez y seis o diez y siete años, acaeció que estando mis parientes un día en esta su conversación, hablando de sus reyes y antiguallas, al más anciano dellos, que era el que me daba cuenta dellas, le dije: “Inca, tío, pues no hay escritura entre vosotros, que es la que guarda la memoria de las cosas pasadas, ¿qué noticias tenéis del origen y principio de nuestros reyes? Porque allá los españoles, y las otras naciones sus comarcanas, como tienen historias divinas y humanas, saben por ellas cuándo empezaron a reinar sus reyes y los ajenos, y el trocarse unos imperios en otros, hasta saber cuántos mil años ha que Dios crió el cielo y la tierra, que todo esto y mucho más saben por sus libros. Empero vosotros, que carecéis dellos, ¿qué memoria tenéis de vuestras antiguallas? ¿Quién fue el primero de nuestros Incas? ¿Cómo se llamó? ¿Qué origen tuvo su linaje? ¿De qué manera empezó a reinar? ¿Con qué gente y armas conquistó este gran imperio? ¿Qué origen tuvieron nuestras hazañas?”.

El Inca, como que holgándose de haber oído las preguntas, por el gusto que recibía de dar cuenta dellas, se volvió a mí (que ya otras muchas veces le había oído, mas ninguna con la atención que entonces), y me dijo: “Sobrino, yo te las diré de muy buena gana; a ti te conviene oírlas y guardarlas en el corazón (es frasi dellos por decir en la memoria). Sabrás que en los siglos antiguos toda esta región de tierra que ves eran unos grandes montes y breñales, y las gentes en aquellos tiempos vivían como fieras y animales brutos, sin religión, ni policía, sin pueblo ni casa, sin cultivar ni sembrar la tierra, sin vestir ni cubrir sus carnes, porque no sabían labrar algodón ni lana para hacer de vestir. Vivían de dos en dos, y de tres en tres, como acertaban a juntarse en las cuevas y resquicios de peñas y cavernas de la tierra; comían como bestias yerbas del campo y raíces de árboles, y la fruta inculta que ellos daban de suyo, y carne humana. Cubrían sus carnes con hojas y cortezas de árboles, y pieles de animales; otros andaban en cueros. En suma, vivían como venados y salvajinas, y aun en las mujeres se habían como los brutos, porque no supieron tenerlas propias y conocidas”.

Adviértase, por “que no enfade el repetir tantas veces esta palabras”, Nuestro Padre el Sol, que era lenguaje de los incas, y manera de veneración y acatamiento decirlas siempre que nombraban al Sol, porque se preciaban descender de él; y al que no era Inca, no le era lícito tomarlas en la boca, que fuera blasfemia y lo apedrearan.

Dijo el Inca: “Nuestro Padre el Sol, viendo los hombres tales, como te he dicho, se apiadó, y hubo lástima dellos, y envió del cielo a la tierra un hijo y una hija de los suyos para que los doctrinasen en el conocimiento de Nuestro Padre el Sol, para que lo adorasen y tuviesen por su dios, y para que les diesen preceptos y leyes en que viviesen como hombres en razón y urbanidad; para que habitasen en casas y pueblos poblados, supiesen labrar las tierras, cultivar las plantas y mieses, criar los ganados y gozar dellos y de los frutos de la tierra, como hombres racionales, y no como bestias. Con esta orden y mandato puso Nuestro Padre el Sol estos dos hijos suyos en la laguna Titicaca, que está a ochenta leguas de aquí, y les dijo que fuesen por do quisiesen, doquiera que parasen a comer o a dormir, procurasen hincar en el suelo una barilla de oro, de media vara en largo y dos dedos en grueso, que les dio para señal y muestras que donde aquella barra se les hundiese, con sólo un golpe que con ella diesen en tierra, allí quedaría el Sol Nuestro Padre que parasen y hiciesen su asiento y corte.

A lo último les dijo: “Cuando hayáis reducido esas gentes a nuestro servicio, los mantendréis en razón y justicia, con piedad, clemencia y mansedumbre, haciendo en todo oficio de padre piadoso para con sus hijos tiernos y amados, a imitación y semejanza mía, que a todo el mundo hago bien, que les doy mi luz y claridad para que vean y hagan sus haciendas, y les caliento cuando han frío, y crío sus pastos y sementeras; hago fructificar sus árboles, y multiplico sus ganados; lluevo y sereno a sus tiempos, y tengo cuidado de dar una vuelta cada día al mundo por ver las necesidades que en la tierra se ofrecen, para las proveer y socorrer, como sustentador y bienechor de las gentes; quiero que vosotros imitéis este ejemplo como hijos míos, enviados a la tierra sólo para la doctrina y beneficio de esos hombres, que viven como bestias. Y desde luego os constituyo y nombro por reyes y señores de todas las gentes que así doctrináredes con vuestras buenas razones, obras y gobierno.”

Habiendo declarado su voluntad Nuestro Padre el Sol a sus dos hijos, los despidió de sí. Ellos salieron de Titicaca, y caminaron al Septentrión, y por todo el camino, doquiera que paraban, tentaban hincar la barra de oro, y nunca se les hundió. Así entraron en una venta o dormitorio pequeño, que está siete u ocho leguas al Mediodía desta ciudad, que hoy llaman Pacarec Tampu, que quiere decir venta, o dormida, que amanece. Púsole este nombre el Inca porque salió de aquella dormida al tiempo que amanecía. Es uno de los pueblos que este príncipe mandó poblar después, y sus moradores se jactan hoy grandemente del nombre, porque lo impuso nuestro Inca; de allí llegaron él y su mujer, nuestra reina, a este valle de Cozco, que entonces todo él estaba hecho montaña brava.

Fuente Comentarios reales sobre los Incas del Inca Garcilaso de la Vega.

09 octubre 2010

LA FUNDACION DE CUZCO POR EL INCA

La primera parada que en este valle hicieron -dijo el Inca- fue en el cerro llamado Huanacauti, al Mediodía de esta ciudad. Allí procuró hincar en tierra la barra de oro, la cual con mucha facilidad se les hundió al primer golpe que dieron con ella, que no la vieron más. (Simbolo de que era lugar apropiado). Entonces dijo nuestro Inca a su hermana y mujer: “En este valle manda Nuestro Padre el Sol que paremos y hagamos nuestro asiento y morada, para cumplir su voluntad. De esta manera se principió a poblar nuestra imperial ciudad, dividida en dos medios que llamaron Hanan Cozco, que, como sabes, quiere decir Cozco el alto, y Hurin Cozco, que es Cozco.

Por tanto, reina y hermana (El Inca, contraía matrimonio con varias de sus hermanas y con muchas otras mujeres), conviene que cada uno por su parte vamos a convocar y atraer esta gente, para los doctrinar y hacer el bien que Nuestro Padre el Sol nos manda.” Del cerro Huanacauti salieron nuestros primeros reyes cada uno por su parte a convocar las gentes, y por aquél lugar el primero de que tenemos noticia que hubiesen hollado con sus pies y por haber salido de allí a bien hacer a los hombres, teníamos hecho en él, como es notorio, un templo para adorar a Nuestro Padre el Sol, en memoria desta merced y beneficio que hizo al mundo.

El príncipe fue al Septentrión, y la princesa al Mediodía; a todos los hombres y mujeres que hallaban por aquellos breñales les hablaban y decían cómo su padre el Sol les había enviado del cielo para que fuesen maestros y bienhechores de los moradores de toda aquella tierra, sacándoles de la vida ferina que tenían, y mostrándoles a vivir como hombres; y que en cumplimiento de lo que el Sol su padre les había mandado, iban a los convocar y sacar de aquellos montes y malezas, y reducirlos a morar en pueblos poblados, y a darles para comer manjares de hombres, y no de bestias.

Estas cosas y otras semejantes dijeron nuestros reyes a los primeros salvajes que por estas tierras y montes hallaron; los cuales, viendo aquellas dos personas vestidas y adornadas con los ornamentos que Nuestro Padre el Sol les había dado (hábito muy diferente del que ellos traían), y las orejas horadadas, y tan abiertas como sus descendientes las traemos, y que en sus palabras y rostro mostraban ser hijos del Sol, y que venían a los hombres para darles pueblos en que viviesen, y mantenimientos que comiesen; maravillados por una parte de lo que veían, y por otra aficionados de las promesas que les hacían, les dieron entero crédito a todo lo que les dijeron, y los adoraron y reverenciaron como a hijos del Sol, y obedecieron como a reyes; y convocándose los mismos salvajes unos a otros, y refiriendo las maravillas que habían visto y oído, se juntaron en gran número hombres y mujeres, salieron con nuestros reyes para los seguir donde ellos quisiesen llevarlo.

Nuestros príncipes, viendo la mucha gente que se les allegaba, dieron orden que unos se ocupasen en proveer de su comida campestre para todos, porque la hambre no los volviese a derramar por los montes; mandó que otros trabajasen bajo. Los que atrajo el rey quiso que poblasen a Hanan Cozco, y por esto le llamaron el alto; y los que convocó la reina, que poblasen a Hurin Cozco, y por eso le llamaron el bajo. Esta división de ciudad no fue para que los de la una mitad aventajasen a los de la otra mitad en exenciones y preeminencias, sino que todos fuesen iguales como hermanos, hijos de un padre y de una madre. Sólo quiso el Inca que hubiese esta división de pueblo y diferencia de nombres alto y bajo, para que quedase perpetua memoria de que a los unos había convocado el rey, y a los otros la reina; y mandó que entre ellos hubiese sola una diferencia y reconocimiento de superioridad: que los del Cozco alto fuesen respetados y tenidos como primogénitos hermanos mayores; y los del bajo fuesen como hijos segundos; y en suma, fuesen como el brazo derecho y el izquierdo en cualquiera preeminencia de lugar y oficio, por haber sido los del alto atraídos por el varón, y los del bajo por la hembra. A semejanza desde hubo después esta misma división en todos los pueblos grandes o chicos de nuestro imperio, que los dividieron por barrios o por linajes, diciendo Hananayllu y Hurinayllu, que es el linaje alto y el bajo; Hanan suyo y Hurin suyo, que es el distrito alto y el bajo.

Juntamente poblando la ciudad enseñaba nuestro Inca a los indios varones los oficios pertenecientes a varón, como romper y cultivar la tierra, y sembrar las mieses, semillas y legumbres que les mostró que eran de comer y provechosas; para lo cual les enseñó a hacer arados y los demás instrumentos necesarios, y les dio orden y manera como sacasen acequias de los arroyos que corren por este valle del Cozco, hasta enseñarles a hacer el calzado que traemos. Por otra parte, la reina industriaba a las indias en los oficios mujeriles, a hilar y tejer algodón y lana y hacer de vestir para sí y para sus maridos e hijos; decíales cómo habían de hacer los demás oficios del servicio de casa. En suma, ninguna cosa de las que pertenecen a la vida humana dejaron nuestros príncipes de enseñar a sus primeros vasallos, haciéndose el Inca rey maestro de los varones, y la Coya reina maestra de las mujeres.

16 septiembre 2010

PROTESTA DEL INCA SOBRE LA HISTORIA DE PERÚ, Escrito de Garcilaso de la Vega, en su obra : “los comentarios reales sobre los Incas.

Hemos puesto la primera piedra de nuestro edificio (aunque fabulosa) en el origen de los Incas, reyes del Perú, será razón paremos adelante en la conquista y reducción de los indios, extendiendo algo más la relación sumaria que me dio aquel Inca con la relación de otros muchos Incas e indios, naturales de los pueblos que este primer Inca Manco Cápac mandó poblar y redujo a su imperio, con los cuales me crié y comuniqué hasta los veinte años.

En este tiempo tuve noticia de todo lo que vamos escribiendo, porque en mis niñez me contaban sus historias como se cuentan las fábulas a los niños. Después, en edad más crecida, me dieron una larga noticia de sus leyes y gobierno; cotejando el nuevo gobierno de los españoles con el de los Incas, dividiendo en particular los delitos y las penas, y el rigor de ellas, decíanme cómo procedían sus reyes en paz y en guerra, de qué manera trataban a sus vasallos, y cómo eran servidos de ellos. Demás de esto, me contaban como a propio hijo toda su idolatría, sus ritos, ceremonias y sacrificios; sus fiestas principales y no principales, y cómo las celebraban; decianme sus abusos y supersticiones, sus agüeros malos y buenos, así los que miraban en sus sacrificios como fuera dellos.

En suma, digo que me dieron noticia de todo lo que tuvieron en su república; que si entonces lo escribiera, fuera más copiosa esta historia. Demás de habérmelo dicho los indios, alcancé y ví por mis ojos mucha parte de aquella idolatría, sus fiestas y supersticiones, que aún en mis tiempos, hasta los doce o trece años de mi edad, no se habían acabado del todo. Yo nací ocho años después que los españoles ganaron mi tierra, y como lo he dicho, me crié en ella hasta los veinte años, y así ví muchas cosas de las que hacían los indios en aquella su gentilidad, las cuales contaré.

Sin la relación que mis parientes me dieron de las cosas dichas y sin lo que yo viera, he habido otras muchas relaciones de las conquistas y hechos de aquellos reyes; porque luego que propuse escribir esta historia, escribí a los condiscípulos de escuela y gramática, encargándoles que cada uno me ayudase con la relación que pudiese haber de las particulares conquistas que los Incas hicieron de las provincias de sus madres; porque cada provincia tiene sus cuentas y nudos con sus historias, anales y la tradición; y por esto retiene mejor lo que en ella pasó que lo que pasó en la ajena.

Los condiscípulos, tomando de veras lo que les pedí, cada cual de ellos dio cuenta de mi intención a su madre y parientes; los cuales, sabiendo que un indio, hijo de su tierra, quería escribir los sucesos de está, sacaron de sus archivos las relaciones que tenían de sus historias, y me las enviaron; y así tuvo la noticia de los hechos y conquistas de cada Inca, que es la misma que los historiadores españoles tuvieron, sino que ésta será más larga, como lo advertiremos en muchas partes. Y porque todos los hechos deste primer Inca son principios y fundamente de la historia que hemos de escribir, nos valdrá mucho decirlos aquí, a lo menos los más importantes, porque no los repitamos adelante en las vidas y hechos de cada uno de los Incas sus descendientes; porque todos ellos generalmente, así los reyes como los no reyes, se preciaron de imitar en todo y por todo la condición, obras y costumbres de este primer príncipe Manco Cápac; y dichas sus cosas, habremos dicho las de todos ellos. Iremos con atención de decir hazañas mas historiales, dejando otras muchas por impertinentes y prolijas; aunque algunas cosas de las dichas, y otras que se dirán, parezcan fabulosas, me pareció no dejar de escribirlas, por no quitar los fundamentos sobre que los indios se fundan para las cosas mayores y mejores que de su imperio cuentan; porque en fin, destos principios fabulosos procedimientos las grandezas que en realidad de verdad posee hoy España; por lo cual se me permitirá decir lo que convieniere para la mejor noticia que se pueda dar de los principios, medios y fines de aquella monarquía, que yo protesto decir llanamente la relación que mamé en la leche, y la que después acá he habido, pedida a los propios míos, y prometo que la afición dellos no sea parte para dejar de decir la verdad del hecho, sin quitar de lo malo ni añadir de lo bueno que tuvieron; que bien sé que la gentilidad es un mar de errores, y no escribiré novedades que no se hayan oído, sino las mismas cosas que los historiadores españoles han escrito de aquella tierra, y de los reyes della, y alegaré las mismas palabras dellos donde conviniere, para que se vea que no finjo ficciones en favor de mis parientes, sino que digo lo mismo que los españoles dijeron; sólo serviré de comento para declarar y ampliar muchas cosas que ellos asomaron a decir, y las dejaron imperfectas, por haberles faltado relación entera. Otras muchas se añadirán que faltan de sus historias, y pasaron en hecho de verdad, y algunas se quitarán, que sobran, por falsa relación que tuvieron, por no saberla pedir el español con distinción de tiempos y edades, y división de provincias y naciones, o por no entender al indio que se la daba, o por no entender el uno al otro, por la dificultad del lenguaje; que el español que piensa que sabe más dél, ignora de diez partes las nueve, por las muchas cosas que un mismo vocablo significa, y por las diferentes pronunciaciones que una misma dicción tiene para muy diferentes significaciones, como se verá adelante en algunos vocablos que será forzoso traerlos en cuenta.

Demás desto, en todo lo que desta república, antes destruída que conocida, dijere, será contando llanamente lo que en su antigüedad tuvo de su idolatría, ritos, sacrificios y ceremonias, y en su gobierno, leyes y costumbres, en paz y en guerra, sin comparar cosa alguna de éstas a otras semejantes que en las historias divinas y humanas se hallan, ni al gobierno de nuestros tiempos, porque toda comparación es odiosa. El que las leyere podrá cotejarlas a su gusto, que muchas hallará semejantes a las antiguas, así de la Santa Escritura como de las profanas y fábulas de la gentilidad antigua; muchas leyes y costumbres verá que parecen a las de nuestro siglo, otras muchas oirá en todo contrarias; de mi parte he hecho lo que he podido, no habiendo podido lo que he deseado. Al discreto lector suplico reciba mi ánimo, que es de darle gusto y contento, aunque las fuerzas, ni el habilidad de un indio, nacido entre los indios y criado entre armas y caballos, no puedan llegar allá.

08 septiembre 2010

CHICHA,LA BEBIDA TIPICA DE: Chile, Colombia, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela.



por Florián

Porteador indigena de Chicha. h
Porteador indigena de Chicha, de imponente y elegante porte con rico vestuario
La Chicha bebida típica: de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela. Todas riquisimas con sabores diferentes.
Si alguna vez tienes la suerte que todos los españoles deseamos y anhelamos de visitar los países andinos, en un algún lugar veremos una bandera blanca, no es que se rindan ante los turistas, en una CHICHERIA y la bandera una amable invitación a que pruebes una magnifica bebida típica, la CHICHA. Las bebidas alcohólicas tienen un valor estimulante que produce euforia al organismo humano y por ello tradicionalmente se ha consumido beneficiando la salud de los siudadanos.
El maíz producto de América, fue uno de los más antiguos cereales que se usaron para la producción de la bebida, aunque se desconoce con exactitud su fecha en que se inicio su producción si que fue antes de la época prehispánica. Lo que pudo ser un accidente de conservación de semillas dio lugar a una fermentación y un descubrimiento de una bebida de agradable sabor. Esta fermentación fue controlándose, para no dejar que la naturaleza efectuase variaciones no deseadas, que sirvió de base al desarrollo de consumo que origino la fabricación industrial y la desgracia de muchas familias si algún miembro se dedicaba a la bebida, que transformo su vida y destruyó su salud.
Es una bebida muy conocida en Hispano América, suave, de bajo contenido alcohólico, elaborada en principio por procedimientos artesanales rudimentarios, las primeras experiencias se obtuvieron con los granos de maíz tierno que se masticaban y se depositaban en un recipiente de barro, la saliva incorporada aportaba enzimas que con los azucares del almidón del maíz iniciaban una fermentación, el recipiente se cerraba hermético, y a las pocas semanas, el proceso estaba terminado y se filtraba para su envase, este proceso está casi eliminado, aún la fabrican lo nativos que se encuentra ofertada como “Taqui”, hay otras chichas que son de frutas o sin contenido alcohólico que tiene hoy diferentes sistemas de elaboración.
La chicha esta fabricada con maíz, era considerada el elixir de los incas en el valle de Cochabamba. Es una de las bebidas más popular que se consume en la mayor parte del país. Como son especialistas producen con maíz amarillo, morado y otra variedad que se tuesta, dando diferentes sabores y aromas. Como bebida refrescante se ofrece la “chicha chamba elabora con cacahuete o maíz sin alcohol.

Chile

Se llama chicha a las bebidas obtenidas de la fermentación de frutas, que en algunos lugares es costumbre tomarla mezcladas con aguardiente para proporcionar graduación y reducir el dulzor de la fructosa.
Los mapuches consumen un tipo de chicha de maíz o trigo (muday), En Punucapa fabrican chicha de manzana como típico producto. En el centro de Chile, la chicha se prepara con uvas, fermentado como el vino, se suele consumir en abundancia. En el sur el término chicha de manzana se refiere a fermentado con cierta semejanza a la sidra.

Colombia

Cuando el Libertador Simón Bolívar a finales de marzo de 1820, llegó a la ciudad de Sogamoso sitio sagrado de los indios muiscas, los soldados libertadores de la División Valdez fueron bien recibidos e invitados; cincuenta soldados murieron y más de un centenar ingresaron al hospital a causa de un envenenamiento con chicha. Fue un atentado contra el ejército, el General no pudo encontrar a los culpables, por lo que con enorme enojo redacto Bolívar un decreto: “prohíbase desde hoy y para siempre la fabricación y venta de chicha en Sogamoso”, con el tiempo reaparecieron las chicherías.
El gobierno colombiano en 1948, prohibió la fabricación de chicha de maíz que no fuera pasteurizada y embotellada en envase cerrado de vidrio, al tiempo que se culpaba a la chicha de embrutecer a las personas. Éste fue un golpe cultural a los indígenas y al consumo de la bebida tradicional muisca, que destruyo la economía de muchas familias de origen indígena que se vieron obligados a la emigración y abandono de sus tierras.
La chicha ya no es la principal bebida alcohólica del país, aunque tradicionalmente ha estado ligada a fiestas y jolgorios. La cerveza ha desplazado el consumo

Ecuador

Tiene sus orígenes en el Imperio Inca, hoy las comunidades indígenas, la toman en sus principales fiestas y celebraciones, se toma a temperatura ambiente, en vasos plásticos que se busca tengan la forma de las típicas calabazas (llamadas keros) como se hacia en el periodo prehispánico.
La chicha ecuatoriana se la hace a partir de la fermentación del maíz, cebada y harina acompañada de azúcar, que se deja fermentar durante cuatro a quince días. Se pueden agregar otros ingredientes como frutas de la región.

Nicaragua

En Nicaragua, el nombre de la chicha depende de la región, chicha “bruja”, “pujagua”, “raisuda”, “chingue de maiz”.
La receta tradicional de la chicha de maíz: El maíz tierno se deja en agua toda una noche para que suavice. Al día siguiente se tritura hasta hacerlo una pasta, en introduce en una vasija de barro y se le añade agua, se agrega colorante rojo y se cuece, terminada la cocción se deja enfriar y se agrega un dulce rallado y se comprueba la consistencia por si es necesario añadir agua, al siguiente día se agrega agua y el azúcar. Se tapa se deja reposar unos días y está dispuesto para el consumo
Panamá.
Chicha de piña, chicha de tamarindo, chicha de papaya, son refrescos tradicionales de Panamá, una rica formula es la chicha de arroz con leche y piña. La chicha fuerte producto de fermentación del maíz se elabora con maíz germinado o “maíz nacido” que se deja fermentar en vasijas de barro cocido.
En algunas comunidades indígenas persiste la fabricación ancestral, que consiste en poner a fermentar los granos previamente masticados.

Perú

La chicha es una bebida artesanal típica de los quechuas llamaban a la bebida fermentada de maíz, que tiene nombres diferentes según los aymara y en moche. Su uso fue ceremonial en las festividades en las antiguas culturas asentadas en el Perú.
En sus diversas preparaciones se puede encontrar la chicha: De jora, Arequipeña, Jora con pata de vaca, chicha de maní, la quinua, la loretana y la chicha morada.

Venezuela

En los Andes se prepara una bebida conocida como “chicha andina “bebida viscosa a base de cereal, maíz o cebada. Junto con el cereal, se añade guarapo de piña, que fermenta la corteza de la piña tropical con agua y azúcar, se produce de forma artesanal y casera. La chicha criolla es sin alcohol.
En cualquier ocasión o acontecimiento, en las fiestas tradicionales y festividades religiosas, se toma chicha. Algunos sudamericanos dicen que si hay chicha hay fiesta, el acontecimiento se inventa, un buen motivo es deleitarse bebiendo con los amigos…mucho mejor que solo.

18 enero 2010

El Origen de la Civilización

En este interesante-aunque algo extenso-vídeo se refuta la teoría de que el origen de las ciudades modernas fue la guerra.La verdad es un alivio saber que en el origen de la concentración de individuos,que hasta entonces deambulaban dispersos en pequeños grupos,hay algo tan obvio e inofensivo como el comercio.Vale la pena utilizar una hora de nuestro tiempo en visionar este documental.
Enlace para ver video