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16 enero 2010

Medicina tradicional, chamanes Incas, Aztecas y sus hierbas medicinales.




En la cultura persa, El rig Veda, es uno de los libros más antiguos de la humanidad, cuyas primeras compilaciones se remontan más allá del tercer milenio antes de Cristo, donde aparecen referencias a las plantas medicinales que se utilizaban, entre las que figura la fabulosa “soma” o“sowa”, cuya identidad sigue siendo desconocida. Soma, era una bebida ritual de importancia a la que se dedicó himnos elogiando sus cualidades vigorizantes.

En la tradición védica y los zoroástricos, la bebida se identifica con la planta, y también se personifica como una divinidad, se describe como un preparado por la mezcla de jugos extraídos de plantas y setas alucinógenas. Se la identifica con un brebaje mezclado con aguamiel hongos alucinógenos y raíces psicoactivas, que hoy se autorizan a consumir por indicación médica y prescripción especial.

En Egipto la tradición médica se remonta también a los albores del tercer milenio antes de Cristo.

Los papiros médicos más famosos (Edwin Smith, Ebers) parecen haber sido escritos a mediados del segundo milenio antes de Cristo.

• La traducción de estos papiros, con escritura sagrada jeroglífica, ha proporcionado centenares de recetas con casi un centenar de ingredientes.

Hacia el año 450 Antes de Cristo, el historiador griego Herodoto quedó impresionado de los conocimientos y prácticas de los médicos egipcios, realizadas bajo la protección de Imhotep (divinidad de la medicina). La medicina griega recogió las tradiciones médicas del Mediterráneas Oriental y del Cercano Oriente. La práctica se centra en torno al culto de la divinidad médica Esculapio desde el siglo VIII Antes de Cristo. Desde Epidauro, (Peloponeso), se extiende al Ática y la Magna Grecia.

La civilización Azteca desarrolló un cuerpo de conocimientos médicos extenso y complejo, del que quedan noticias en dos códices: el de Sahagun y Badiano, este último, recoge las técnicas conocidas por el indígena Marin de la Cruz que incluye un curioso listado de síntomas.

Entre los incas se encontraban médicos del Inca (hampi camayoc) y médicos del pueblo (ccamasmas), con ciertas habilidades quirúrgicas fruto del ejercicio de sacrificios rituales, así como con un vasto conocimiento herborístico. El médico Maya (ah-men) era propiamente un sacerdote especializado que heredaba el cargo por linaje familiar, aunque también cabe destacar el desarrollo farmacológico, reflejado en las más de cuatrocientas recetas compiladas por R. L. Roys.

El estudio del conocimiento aborigen de las propiedades físicas de las plantas y la familiaridad con los compuestos del entorno vegetal y animal permitía a los pueblos indígenas el uso de varias plantas o animales por su supuesto valor medicinal. Algunos autores consideran que el uso de las plantas con fines medicinales va asociada a la aparición del chamán o del “hombre medicina”, existen bastantes evidencias en favor de la importancia fundamental de la mujer (en tanto que madre o abuela del clan familiar) como depositaria del conocimiento básico respecto a las plantas medicinales y sus usos.

Los extensos territorios del continente americano, acogió a todo tipo de sociedades, culturas y civilizaciones. La atención médica, durante los periodos precolombinos, se atribuye al chamanismo, técnicas basadas en la experiencia y que alcanzaron su grandioso esplendor con Mayas, Incas, y Aztecas. Entre las plantas medicinales más usadas por estos pueblos se encontraban como agentes anestésicos: la coca, ayahuasca, el tabaco y el curare.

Cabe destacar el hallazgo de la primera escuela de medicina en Monte Albán, próximo a Oaxaca, datada en torno al año 250 de nuestra era, donde se han encontrado unos grabados anatómicos entre los que parece encontrase una intervención de cesárea, así como la descripción de diferentes intervenciones menores como la extracción de piezas dentarias, la reducción de fracturas o drenaje de abscesos.

Entre los aztecas se establecía una diferencia entre el médico empírico (de nuevo el equivalente del “barbero” tardomedieval europeo) o Tepatl y el médico chamán (Ticitl) más versado en procedimientos mágicos. Incluso algunos sanadores se podían especializar en áreas concretas encontrándose ejemplos en el códice Magliabecchi de fisioterapeutas, comadronas o cirujanos. El traumatólogo, o “componedor de huesos” era conocido como Teomiquetzan, experto sobre todo en heridas y traumatismos producidos en combate. La Tlamatlquiticitl o comadrona hacía seguimientos del embarazo pero podía realizar embriotomías en caso de aborto. Es de destacar el uso de oxitócicos (estimulantes de la contracción uterina) presentes en la planta de Cihuapatl.

En África, las ceremonias correspondientes a los actos rituales de curación, están acompañadas de las máscaras y fetiches que en sus creencias contiene dioses o espíritus de antepasados que les servirán de intermediarios en sus peticiones a las más altas instancias, como protector purificación y cura. Son creencias a las que se tiene lealtad por ser de origen ancestral, probadas en experiencia.

En múltiples etnias de diferentes partes del mundo era coincidente, en la cosmovisión de que la enfermedad era un castigo divino, con las prácticas mágico-religiosa se invocaba a los poderes ultraterrenos y superiores a fin de comunicarse o pidiendo beneficios espirituales o para manipularlos por medios mágicos, mediante ceremonias rituales realizadas con precisión y solemnidad, donde utilizan símbolos, fórmulas, y productos con supuestos poderes mágicos, para atraer la energía sobrenatural deseada.

Los símbolos, las posturas y el lenguaje utilizado no deben ser necesariamente comprensibles y tampoco es necesario sean conocidos racionalmente, ya que los cantos o nombres y formulas de invocación son en lenguas antiguas perdidas en la antigüedad y pueden ser desconocidas por los oficiantes.

La eficacia del ritual depende de la influencia humana, de los individuos especialmente vinculados a los dioses y capaces de ejercer las funciones de sanador, con capacidad de conseguir la activación de los elementos psíquicos superiores que reciben la energía divina o demoníaca.

Las hierbas fueron los primeros medicamentos, que utilizaron los seres humanos y persisten muchas veces ofrecidos en formulas modernas que perduran con éxito reconocido durante milenios. La fitoterapia practicada actualmente se nutre tanto de la tradición que se remonta a griegos y romanos, como de la tradición Ayurveda hindú y la China, en éste último país, las hierbas medicinales forman parte de las terapias empleadas en la salud pública,

La industria farmacéutica moderna, ofrece medicamentos con los componentes de las hierbas y plantas tradicionales de los conocimientos de la experiencia, también las hierbas pueden adquirir en herboristerías, parafarmacias y en mercadillos sin envasar.







07 enero 2010

LAS HIERBAS PARA USO MEDICINAL.

Farmacéuticos árabes preparando medicamentos con las formulas de Dioscórides



Autor Florián, nacido en Messidor.

Entre las mezclas más conocidas en épocas antiguas figura la triaca, un preparado compuesto por ingredientes distintos (en ocasiones más de 70) de origen vegetal, mineral o animal, incluyendo opio y en ocasiones extraños añadidos como carne de sapos y culebras. Se utilizaba desde el siglo III a.C. como antídoto contra envenenamientos, mordeduras de perros rabiosos y otros animales, posteriormente se utilizó también como medicamento contra numerosas enfermedades, siendo considerado con una exagerada virtud de panacea universal. Se popularizó en la Edad Media, y duro hasta el siglo XIX, durante más de mil quinientos años, con variaciones de formulación particular, muchos desaprensivos charlatanes de feria, exageraban sus virtudes, incorporando inútiles componentes para obtener beneficios con el engaño. Lo incorporaba la farmacopea con variaciones en su formulación, hasta que perdió auge en el siglo XIX .Hoy estaría prohibido

Tradicionalmente, las plantas medicinales sirvieron como remedios para aliviar síntomas o tratar enfermedades, con resultados dispares. Debido a su actividad farmacológica, actuaban directamente sobre el organismo, produciendo cambios significativos en su funcionamiento. En este sentido, estas plantas son fármacos, con capacidad de operar alternativamente, como remedios o venenos, dependiendo de las dosis, la vía de administración, la idoneidad de prescripción y la constitución fisiológica del enfermo.

En el siglo XIX, la ciencia farmacológica aisló los principios activos de las especies vegetales, hasta entonces, las limitaciones intrínsecas de las fórmulas vegetales habían impedido la titulación de valores óptimos para dosis activa mínima, margen de seguridad de la sustancia, y dosis letal media. En este sentido, se veían incrementados los riesgos de sobredosis agudas o intoxicación accidental o reacciones adversas imprevistas, por causa de alguno de los numerosos compuestos presentes en los preparados naturales.

En la actualidad, persiste la predilección en regiones como Hispanoamérica por las formulas vegetales. Los estudios sistemáticos han establecido de manera concluyente que las hierbas medicinales administradas con fines terapéuticos, el perfil de eficacia y seguridad es menos ventajoso ya que las dosis son menos precisas.

La prolongada tradición de uso de productos de origen vegetal en medicina y la reacción contemporánea contra los fármacos sintéticos han llevado a un resurgimiento por la creencia de un aura de salubridad en la "medicina natural". En algunos casos, los productos farmacéuticos modernos se obtienen de las plantas medicinales; en otros casos, se aísla el principio activo, y éste se sintetiza luego de manera artificial. La investigación de las propiedades medicinales de una planta es una labor compleja, que abarca desde los informes antropológicos hasta el análisis de laboratorio de químicos y médicos.

Los enfermos nunca deberán auto diagnosticarse ni auto recetarse, debe tener antes un diagnostico médico y si le recetan diga que prefiere hierbas medicinales. Si las estuviera tomando, deberá informar a su doctor.

Un gran recopilador de los beneficios de las plantas, fue Pedanio Dioscórides Anazarbeo (Nacido en Asia Menor en el año 40 de nuestra era, vivió hasta el 90) fue médico, que inició la farmacologia botanica, en Grecia, y marcho a Roma donde ejerció la medicina época del Emperador Nerón. Según su propio testimonio que figura en la carta que sirve de prólogo de su Publicación “De Materia Médica”, fue cirujano militar en el ejército romano, por lo que tuvo la oportunidad de viajar en busca de sustancias medicinales por todo el mundo del Imperio Romano.

Dioscórides, describe en su obra De Materia Medica, medio millar de plantas y animales medicinales, con las indicaciones terapéuticas, en un libro que fue el elemento de referencia básico para la enseñanza de la medicina, alcanzó una amplia difusión y se convirtió en el principal manual de consulta durante la Edad Media y el Renacimiento, su obra fue estudiada durante 1600 años. Describió con detalle las propiedades curativas de las plantas utilizadas individualmente, lo que se conocía como “simples”, para diferenciarlas de las formulaciones complejas (con varias plantas), que se utilizaron con profusión en tiempos posteriores.

Los árabes desarrollaron un sistema de medicina muy completo, que recogía las tradiciones greco-romanas y orientales. El desarrollo de este formulario, conocido como “inani tibb”, se llevó a cabo en Mesopotamia (Baghdad, Damasco) que en el siglo IX se había convertido en una encrucijada de culturas. En el desarrollo del mismo y particularmente en la incorporación de numerosas especies de plantas medicinales intervinieron notables médicos y botánicos arábigo-andaluces (Ibn Wafid, El Gafiki, Ibn Beithar) o judíos sefardíes (Maimónides), especialmente entre los siglos XI y XIII.

El tratado más completo de plantas medicinales de este sistema de medicina sigue siendo la obra del malagueño Ibn Beithar, escrita en el siglo XIII. Durante la Edad Media, Las especias y las hierbas aromáticas (jengibre, pimienta, clavo, albahaca, hierba de sándalo, hierbabuena, pétalos de rosa) se utilizaban con fines curativos.

En el Renacimiento y la era de los descubrimientos, Nicolás Monardes se dedicó a recopilar toda la información que llegaba a Sevilla sobre plantas útiles y medicinales, disponiendo de un pequeño jardín botánico donde cultivaba algunas de estas especies. Sus obras fueron traducidas casi inmediatamente a las lenguas europeas.

La Universidad de Salamanca, tiene una pagina en Internet con un facsimil del manuscrito de Dioscorides sobre las plantas, podéis visitarlo: dioscorides.usal.es