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La payasada es pensar que con las elecciones se arregla el destrozo de los especuladores financieros que siguen forrándose con el esfuerzo de los otros.
La democracia deliberativa es representativa, sabe que el mejor modelo consiste en la participación del pueblo en los asuntos públicos a través de representantes elegidos, a los que pueden exigirse competencia y responsabilidadesBuena nota deberían tomar aquellos que ocupan escaños y se sumergen en la vorágine del poder sin reflexionar sobre algo muy elemental: ¿qué hago aquí, cuando todo se lo debo a un puñado de votos?
| (Rodeando el Ayuntamiento de Valencia, 21 de mayo 2011) |
A mi modo de ver, por tanto, una ética política que hace justicia a la realidad social es la que colabora en la formación de hombres autónomos y solidarios, tan alejados de un colectivismo homogeneizador como un individualismo sin señas humanas de identidad. Abandonar el colectivismo por inhumano es opción bien saludable, pero para ello no es menester apostar por un individualismo que tampoco da cuenta de lo que los hombres son. Tal vez quien entienda el socialismo en la línea de Habermas, "como forma de vida que posibilita la autonomía y la autorrealización en solidaridad", debería optar más bien por atender al carácter personal -autónomo-de los hombres y a la solidaridad que constituye su elemento vital.