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26 julio 2011

La democracia deliberativa



Escribe Adela Cortina un artículo publicado en El País, el pasado día 24, que no tiene desperdicio.
La democracia deliberativa es representativa, sabe que el mejor modelo consiste en la participación del pueblo en los asuntos públicos a través de representantes elegidos, a los que pueden exigirse competencia y responsabilidades
Buena nota deberían tomar aquellos que ocupan escaños y se sumergen en la vorágine del poder sin reflexionar sobre algo muy elemental: ¿qué hago aquí, cuando todo se lo debo a un puñado de votos?

Una respuesta a esa pregunta nos la da A.Cortina en dicho artículo:
"La meta consiste, como es obvio, en ir consiguiendo que los destinatarios de las leyes, los ciudadanos, sean también sus autores, a través de la representación auténtica y la participación de los afectados"

Veremos en los programas de los partidos, con mayoría para gobernar, cómo plasman sus soluciones para que la democracia no sea un juego de números y de este modo los poderosos de siempre nos gobiernen sin pasar por las urnas.

18 junio 2011

TIEMPOS RECIOS, 15M

(Rodeando el Ayuntamiento de Valencia, 21 de mayo 2011)
Tiempos duros y difíciles se viven para la llamada "progresía", cuando mueren las ideologías, se liquidan las utopías y fracasa la Ilustración moral. ¿Qué queda para la izquierda? Los movimientos urbanos del 15M son tal vez una oportunidad para definir una visión más social y solidaria alejada de las luchas partidistas que pagamos en los Presupuestos del Estado.

Dice Adela Cortina, profesora de la Universidad de Valencia, en su libro Ética sin moral (Tecnos, 1990):
A mi modo de ver, por tanto, una ética política que hace justicia a la realidad social es la que colabora en la formación de hombres autónomos y solidarios, tan alejados de un colectivismo homogeneizador como un individualismo sin señas humanas de identidad. Abandonar el colectivismo por inhumano es opción bien saludable, pero para ello no es menester apostar por un individualismo que tampoco da cuenta de lo que los hombres son. Tal vez quien entienda el socialismo en la línea de Habermas, "como forma de vida que posibilita la autonomía y la autorrealización en solidaridad", debería optar más bien por atender al carácter personal -autónomo-de los hombres y a la solidaridad que constituye su elemento vital.