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12 noviembre 2010

LOS ALIMENTOS PRECOLOMBINO Y EL ENCUENTRO CON PRODUCTOS EUROPEOS


Bartolomé de las Casas, en su Historia de la Indias, cita que los aborígenes se distinguían por "la sobriedad y templanza en el comer y en el beber y poco mantenimiento. "Su comer y beber cotidiano es como el de los Santos Padres en el yermo".


La tierra de Hispano -América producía gran cantidad de alimentos distintos a los de Europa cuando Colón descubrió las tierras americanas, y cada zona tenía su peculiaridad, el maíz "producto sobrenatural", era la base de la alimentación maya y azteca; las patatas lo eran entre los incas y la yuca en las tierras del Amazonas, junto a estos alimentos, se consumían frijoles como fuente de proteínas, con algo de caza y pescado, verduras, raíces y frutas, el aguacate introducían variedad en la monótona dieta de la población indígena precolombina.

Los conquistadores españoles, desprovistos del abastecimiento a las tropas, tuvieron que amoldarse a las comidas que obtenían de los indígenas, y cuando estos recursos no eran posibles, se convertían en cazadores-pescadores-recolectores, se dice que Pizarro llegó a se muy diestro en la pesca con ballesta. Los españoles se sorprendieron de alimentos que para ellos eran desconocidos: la patata la comparaban con el sabor a castañas, el pepino lo encontraban de muy buen sabor, a los tomates los consideraban sabrosos y refrescantes, al maíz lo calificaban de áspero para comer en panificación , y se fascinaron con la variedad de frutas. Varias crónicas atribuyen que los soldados llegaban a comerse el cuero de la guarnición de los caballos.

Estabilizada la colonización de vuelta de Europa en los viajes, se trajeron simientes y se introdujeron cultivos. Los españoles llevaron el vino y el trigo. El Inca Garcilaso de la Vega, narra como consiguieron el cultivo del trigo en Perú:

Es de saber que el primero que llevó trigo a mi patria (yo llamo así a todo el imperio que fue de los Incas) fue una señora noble, llamada María de Escobar, casada con un caballero que se decía Diego de Chaves, ambos naturales de Trujillo. A ella conocí en mi pueblo, que muchos años después que fue al Perú se fue a vivir a aquella ciudad; a él no conocí porque falleció en los Reyes.

Esta señora, digna de un gran estado, llevó el trigo al Perú, a la ciudad de Rímac. Por otro tanto adoraron los gentiles a Ceres por diosa, y desta matrona no hicieron cuenta los de mi tierra; qué año fuese no lo sé; mas de que la semilla fue tan poco que la anduvieron conservando y multiplicando tres años, sin hacer pan de trigo, porque no llegó a medio almud lo que llevó, y otros lo hacen de menor cantidad; es verdad que repartían la semilla aquellos primeros tres años a veinte y a treinta granos por vecino; y aún habían de ser los más amigos, para que gozasen todos de la nueva mies.

Por este beneficio que esta valerosa mujer hizo al Perú, y por los servicios de su marido, que fue de los primeros conquistadores, le dieron en la ciudad de los Reyes un buen repartimiento de indios, que pereció con la muerte de ellos.

El año de mil quinientos y cuarenta y siete aún no había pan de trigo en el Cozco (aunque ya había trigo), porque me acuerdo que el obispo de aquella ciudad, don fray Juan Solano, dominico, natural de Antequera viniendo huyendo de la batalla de Huarina, se hospedó en casa de mi padre con otros catorce o quince de sus camaradas, y mi madre los regaló con pan de maíz; y los españoles venían tan muertos de hambre, que mientras les aderezaron de cenar tomaban puñados de maíz crudo, que les echaban a sus cabalgaduras, y se lo comían como si fueran almendras confitadas; la cebada no se sabe quién la llevó; créese que algún grano fue entre el trigo, porque por mucho que aparten estas dos semillas, nunca se apartan del todo.


Comenzó el intercambio de simientes y productos entre el continente Americano y España. Pronto se desarrollo en Europa en interés por las especies americanas y se difundió el consumo del tabaco y de cacao, manjar de dioses para Mesoamérica, y desde entonces reconocido como exquisito por todos los seres humanos.

En el intercambio de alimentación ambas civilizaciones salieron beneficiados, en otras relaciones ganaron más los conquistadores como siempre ocurre con las invasiones.

Florián

02 noviembre 2010

LA PROEZA DE CRISTOBAL COLON Y LOS AVATARES EN LAS RUTAL DEL DESCUBRIMIENTO.


El Océano Atlántico, conocido en la época como “mar de las tinieblas” era fuente de leyendas, ya que se creía era el limite de la tierra y más allá estaban situados los infiernos, en 1377 el escritor Ibn Khaldun imagina que este mar es muy difícil de navegar, porque los vapores que se elevan desde la superficie del agua imposibilitan la navegación, los rayos del sol reflejados en la tierra no alcanzan estas lejanas regiones. El vasto mar, abierto quizás a los santos, pasaba por no ser permitido a los hombres, como lo repite Dante en su “Divina Comedia”: Hércules ha plantado sus dos marcas sobre las columnas del estrecho para que nadie se atreva a rebasarlas.

Los intereses de Europa y no solamente los de Portugal, exigían que el mar de las tinieblas fuera también reconocido, que la redondez de la Tierra, fuese explorada y Lisboa fuera de los limites de Gibraltar y Ceuta fuese el punto de partida para los futuros descubridores. A final del siglo XIII el genoves Pezagno al servicio del rey Diniz lo intento como gran almirante del reino, así dos siglos antes de Colón, dos galeras genovesas, a expensas de un Doria y de los hermanos Vivaldi, habrían navegado a las Indias por occidente, pero no volvieron. Este funesto viaje según D’Avezac, tuvo lugar hacia 1275.

En 1484 otro aventurero genovés estaba en Lisboa buscando fortuna, era un marino hábil que había recorrido regiones lejanas, como Canarias y hasta las de Guinea; había visto Inglaterra y llegado hasta Islandia. Lo que a la sazón se proponía era bogar directamente a las Indias dirigiéndose al Oeste, siguiendo la marcha del Sol. “Puesto que la Tierra es redonda” decía con Pitágoras y Aristóteles, con todos los sabios de la época y con los cartógrafos que construian esferas celestes “puesto que la tierra es redonda, es natural realizar singladuras sobre su redondez a través de las olas del Océano Atlántico. Siguiendo esta vía los barcos arribarian a las costas orientales de Asia. El caso está en saber si las distancias son tales que sean infranqueables a una expedición equipada para uno o dos meses de viaje.

En aquella época preparatoria de grandes descubrimientos había entre los humanistas opiniones muy diferentes sobre el tamaño real de la Tierra, la poderosa autoridad de Erastótenes daba una dimensión de 252.000 estadios, esto es superior cerca de una séptima parte a las dimensiones reales del planeta (traducido a la medida actual 46.000 kilómetros),

La otra opinión fundada sobre las medidas calculadas en el Eufrates por Al Mamun, evaluaba en una distancia demasiado corta, de una sexta parte la longitud del contorno planetario. Colón ateniéndose a esta versión daba forma precisa a la medida de la Tierra. ¡El mundo es poco!, la tierra es pequeña

También se apoyaba en la versión errónea del escriba judío Esdras, quien afirmaba que la tierra emergida se extiende sobre las seis séptimas partes del globo y que por tanto el mar que baña el mar por occidente no puede ser muy ancho.

Una causa de error más considerable aún en los elementos preliminares de la empresa colombina, procedía de que los mapas representaban al mundo antiguo con una dimensión muy superior a la realidad.

Séneca había ya dicho como Roger Bacon, Pedro de Aylly y otros habían repetido, que “con buen viento bastarían pocos días para atravesar el mar, además -y esto ayudaba al marino en sus ilusiones- los insulares de Canarias, solían ver en sus playas frutos y ramas de especies extrañas, y a veces productos elaborados de una industria humana desconocida, y atribuian esos restos a una gran tierra situada hacia occidente.

Los islandeses conservaban en su memoria los viajes fallidos de sus marinos a occidente.

Los historiadores se inclinan a otorgar una virtud sobrehumana a los hombres que ofrecieron su vida al aventurarse al Mar de las Tinieblas, para soportar las grandes tormentas del gran Oeste, para el descubrimiento de islas, y de costas lejanas, soportando desgracias.

La gloria del descubrimiento recayó sobre Colón considerándolo como una persona de carácter sobrehumano, sus rasgos personales no fueran superiores al termino medio de sus contemporáneos e incluso muy inferior a algunos.

Los relatos de la época nos dicen que huyo de Portugal, donde se hallaba endeudado, y tuvo que luchar penosamente para hacer que su proyecto fuera acogido por los soberanos de Castilla y de Aragón. Isabel y Fernando.

El descubrimiento es aquel que había previsto Eratomenes en su libro I Strabon, cuando anunciaba que en la inmensidad de los mares, que separan Asia de Europa occidental, existía un segundo continente habitado. Colón no desembarco en Asia, sino en aquellas tierras cuya denominación actual honran al piloto florentino, que le siguió. Los itinerarios que realizó en el mar del Caribe, tenián empeño en reunir riquezas, adquirir territorios, asegurarse rentas y monopolios, y fundar una familia bien dotada y poseedora de enormes tesoros. Verdad es que ese montón de oro había de servir para financiar la liberación del Santo Sepulcro, más no hizo el menor esfuerzo para dar a sus piadosos deseos la más ligera tentativa de realización; su celo religioso no llego en el primer viaje a embarcar a un capellán en sus carabelas.

El hecho real de que aparte de normandos hubieran llegado con anterioridad al continente americano, el fue el primero que habló las tierras de ultra-Atlántico, y un acontecimiento de esta importancia fue un gran beneficio durante muchos años. El hecho preciso es el de inscribir a Cristóbal Colón esta patente e inscribe su nombre en el gran libro de la historia, a el corresponde también las primeras observaciones de la declinación magnética, y las anotaciones en los anales de la navegación a través del Atlántico siguiendo el curso regular de los vientos: Abrió rutas de Europa a las Antillas con los vientos alisios y de las antillas a Europa con las corrientes de regreso. Bajo todos los aspectos el mundo entraba en una nueva era.


Florián

27 septiembre 2010

LA EXTRAORDINARIA CULTURA INCA


lA CULTURA iNCA.

Los Incas fue el imperio más grande del continente suramericano, a finales del Siglo XIV, se extendía desde Cuzco hasta el límite sur de la cordillera Andina. El imperio terminó con la invasión española y el cruel comportamiento de Francisco Pizarro, en 1532. En el momento de su disolución, el imperio controlaba una población estimada en 12 millones de habitantes, y un territorio que cubría el territorio de lo que pertenece hoy a Perú, Ecuador y gran parte de Chile, Bolivia y Argentina.

La cultura inca se comenzó a forjar luego del establecimiento de esta etnia en Perú en el valle del río Urubamba a partir de la cultura aymara depositaria a su vez de siglos de formación cultural. Con la extensión del imperio los incas fueron absorbiendo las nuevas expresiones culturales de los pueblos anexionados.

Los Incas llamaban a su imperio “Tawantinsuyu” (Las Cuatro Partes). Que incluía amplio territorio de diferentes reinos que mantenían su identidad y que estaban supeditados al Inca en política y economía. Los diversas latitudes y altitud de tan gran extensión incluía desiertos, ricos valles fértiles, zonas montañosas frías nevadas y selvas tropicales. El Quechua fue el idioma oficial y hablado en la mayoría de las comunidades, ya que dialectos y lenguas propias eran respetados.

Los emperadores Incas eran considerados como descendientes del Dios Sol y eran adorados como divinidades. El oro, símbolo del Dios Sol, era explotado para uso ritual. La religión dominaba toda la estructura política. Desde el Templo del Sol en el centro de Cuzco, se podían trazar líneas imaginarias en dirección de los lugares de culto de las diferentes clases sociales de la ciudad. En el ámbito andino no existía el concepto de la creación del mundo. Los pobladores andinos decían haber salido de sus lugares de origen con todos sus atuendos, adornos de cabeza y armas. Para los incas, este lugar de origen era una cueva y las chancas decían haber salido de dos lagunas. Los incas adoraban los fenómenos naturales, religiosos de carácter politeísta, animista y totémico. En los Andes vivieron gran cantidad de creencias, cada cual con un componente étnico. Viracocha divinidad andina, adorado por la nobleza cuzqueña. Inti (El Sol): Dios oficial. Pachacamac: Fue el dios más importante,/ Pariacaca: Considerado el dios de las lluvias, y del agua./ La Quilla: La luna./ Illapa: El rayo./ Pachamama: La tierra. Mamacocha: Los mares./ Cochi: El arco iris./ Coyllur: Las estrellas del firmamento. /Las prácticas religiosas consistían en consultas de oráculos, sacrificios como ofrenda, trances religiosos y confesiones públicas.

El ciclo anual de fiestas religiosas estaba regulado por el calendario inca, extremadamente preciso, así como el año agrícola. Debido a este aspecto entre otros, la cultura inca tenia cierta similitud con las culturas de Aztecas y Mayas.

La medicina inca, estaba ligada a la magia y la religión. Las enfermedades se suponían provocadas por la separación del espíritu y cuerpo, a causa de un maleficio, un susto, un pasmo o un pecado. Los curanderos incaicos, realizaban intervenciones quirúrgicas, como trepanaciones, con el propósito de eliminar fragmentos de huesos o armas, que quedaban incrustadas en el cráneo, luego de accidentes o enfrentamientos bélicos. Como anestesia se usaba la coca y la chicha en grandes cantidades. Eran grandes conocedores de hierbas y plantas y sus propiedades curativas.

Los incas fueron magníficos agricultores que cultivaban diferentes especies vegetales entre ellas: papas, camotes, maíz, algodón, tomate, maní y coca, algunas especies fueron llevadas a Europa por los españoles. Las técnicas agrícolas, en cuanto a la disposición de tierras fueron construir terrazas, para evitar la erosión y aprovechar las laderas y cerros y una técnica heredada de las culturas del altiplano, en la que se araban surcos alrededor de los cultivos y se les llenaba de agua para crear un microclima más estable que el ambiente. Realizaban Pozos que se llenaban en época de lluvias, se les llamaba lagunas. La ganadería consistía en rebaños de alpacas y vicuñas como fuente de alimentación y llamas como animales de carga y tiro.

La expresión estética se manifestó en murales pintados con varios sistemas: Se aplicaban sobre paredes enlucidas con barro empleando pintura al temple aplicada directamente sobre la pared enlucida, cubría el muro enlucido con pintura blanca para luego aplicarle el dibujo deseado, y trazar motivos incisos sobre el barro húmedo para luego rellenarlo con pintura.

Los mantos pintadas de colores y los murales con diseños o motivos representando escenas diversas. La técnica y el uso de mantos pintados sobre telas de algodón llano era costumbre de toda la costa, con mayor énfasis en el norte. Todavía por los años de 1570 a 1577 existían artistas especializados en el arte de pintar mantos que ejercían su oficio trasladándose de un lugar u otro. En aquel tiempo estos artesanos pedían licencia ante el oidor para usar de su arte e ir libremente por los valles sin ser estorbados.

Los mantos incas, eran empleados para cubrir paredes como decoración y vestimenta de los hombres. También crearon tejidos decorados con plumas de colores vivos, de los que se conservan bastantes muestras en el ajuar de sus momias, utilizaban lana de alpaca bordada con hilos de oro para la ropa del inca y de su familia

Los cronistas afirman que realizaban maquetas en barro de los territorios, para que el Inca realizara los cambios a realizar con obras según sus deseos. Los Incas desarrollaron un estilo practico y funcional en el planteamiento de las ciudades basado en avenidas principales atravesadas por calles más pequeñas que convergían en una plaza abierta rodeada de edificios municipales y templos, se distinguió principalmente por sus técnicas avanzadas de ingeniería con edificios con ingeniosos sistemas de agua corriente y alcantarillado, con trabajo delicado en piedra de las casas las estructuras eran de un solo piso, con un perfecto ensamblado de piedras talladas, también se usaban ladrillos de adobe y paja en las regiones costeras. Para la construcción de grandes monumentos tales como la gran fortaleza cerca de Cuzco de Sacsayhuamán , unos bloques masivos poligonales fueron ensamblados entre sí con una extraordinaria precisión.

El ejemplo típicos de la construcción incaica, se encuentran en Cuzco con el Templo del Sol , ciudad estaba protegida una fortaleza rodeada de tres murallas en zig zag, formadas por bloques que hoy se pueden visitar y que están en buen estado, otras fortalezas importantes fueron las de Pisac y Machu Picchu (la vieja montaña) hoy centros arqueológicos de la cultura inca, en las montañas la espectacular ciudadela histórica, esta construcción fortificada andina refleja la inteligencia de la arquitectura inca con adaptaciones ingeniosas del relieve natural, situada en los Andes a 2045 metros de altitud, es la más impresionante reliquia del Imperio Inca, con el templo de las Tres Ventanas y el palacio de las Ñustas.

La metalurgia inca fue muy rica en trabajos que realizaban en oro, plata y cobre, donde fueron grandes maestros artesanos con gran imaginación y sensibilidad. Se atribuye a Pizarro la destrucción de toneladas de piezas trabajadas con oro y plata, que fueron fundidos para ser transportados o usados por los conquistadores españoles como moneda.

Todos los ejércitos invasores se apropian en injustificada rapiña de las riquezas de los invadidos, como si fuera propio.


12 septiembre 2010

LA PROEZA DE CRISTOBAL COLÓN Y LOS AVATARES EN LAS RUTAS DEL DESCUBRIMIENTO.


El Océano Atlántico, conocido en la época como “mar de las tinieblas” era fuente de leyendas, ya que se creía era el limite de la tierra y más allá estaban situados los infiernos, en 1377 el escritor Ibn Khaldun imagina que este mar es muy difícil de navegar, porque los vapores que elevan de la superficie del agua imposibilitan la navegación, los rayos del sol reflejados en la tierra no alcanzan estas lejanas regiones. El vasto mar, abierto quizás a los santos, pasaba por no ser permitido a los hombres, como lo repite Dante en su “Divina Comedia”: Hércules ha plantado sus dos marcas sobre las columnas del estrecho para que nadie se atreva a rebasarlas.
Los intereses de Europa y no solamente los de Portugal, exigían que el mar de las tinieblas fuera también reconocido, que la redondez de la Tierra, fuese explorada y Lisboa fuera de los limites de Gibraltar y Ceuta era el punto de partida para los futuros descubridores. A final del siglo XIII el genoves Pezagno al servicio del rey Diniz lo intento como gran almirante de del reino, así dos siglos antes de Colón, dos galeras genovesas, a expensas de un Doria y de los hermanos Vivaldi, habían navegado a las Indias por occidente, pero no volvieron, este funesto viaje según D’Avezac, tuvo lugar hacia 1275.
En 1484 otro aventurero genovés estaba en Lisboa buscando fortuna, era un marino hábil que había recorrido regiones lejanas, como Canarias y hasta las de Guinea; había visto Inglaterra y llegado hasta Islandia, lo que a la sazón se proponía era bogar directamente a las Indias dirigiéndose al Oeste, siguiendo la marcha del Sol. “Puesto que la Tierra es redonda” decía con Pitágoras y Aristóteles, con todos los sabios de la época y con los cartógrafos que contraían esferas celestes “puesto que la tierra es redonda, es natural singlar sobre su redondez a través e las olas del Océano Atlántico. Siguiendo esta vía los barcos arribaran indefectiblemente a las costas orientales de Asia. El caso está en saber si las distancias son tales que sean infranqueables a una expedición equipara para uno o dos meses de viaje.
En aquella época preparatoria de grandes descubrimientos había entre los humanistas opiniones muy diferentes sobre el grandor real de la Tierra, una apoyada por la poderosa autoridad de Erastótenes que daba una dimensión de 252.000 estadios, esto es superior cerca de una séptima parte a las dimensiones reales del planeta (traducido a la medida actual 46.000 kilómetros, La otra opinión fundada sobre las medidas calculadas en el Eufrates por Al Mamun, evaluaba en una distancia demasiado corta, de una sexta parte la longitud del contorno planetario. Colón ateniéndose a esta versión daba forma precisa a la medida de la Tierra. ¡El mundo es poco!, la tierra es pequeña, también se apoyaba en la versión errónea del escriba judío Esdras, quien afirmaba que la tierra emergida se extiende sobre las seis séptimas partes del globo y que por tanto el mar que baña el mar por occidente no puede ser muy ancho.
Una causa de error más considerable aún en los elementos preliminares de la empresa colombina, procedía de que los mapas representaba al mundo antiguo con una dimensión muy superior a la realidad. Séneca había ya dicho como Roger Bacon, Pedro de Aylly y otros habían repetido, que “con buen viento bastarían pocos días para atravesar el mar, además y esto daba al marino ayuda a sus ilusiones, los insulares de Canarias, solían ver en sus playas frutos y ramas de especies extrañas, y a veces productos elaborados de una industria humana desconocida, y atribuyan esos restos a una gran tierra situada hacia occidente.
Los islandeses conservaban en su memoria los viajes fallidos de sus marinos a occidente, si las hubiera conocido o no tuvo la gran ventaja de que la marejada le llevaba directamente a su objetivo, mientras que lo normandos soportaban tempestades terribles todo el año. Los historiadores se inclinan a otorgar una virtud sobrehumana a los hombres que ofrecieron su vida al aventurarse al Mar de las Tinieblas, para soportar las grandes tormentas del gran Oeste, para el descubrimiento de islas, y de costas lejanas, soportando desgracias. Aunque la gloria del descubrimiento recayó sobre Colón con carácter sobrehumano, aunque sus rasgos personales no fueran superiores al termino medio de sus contemporáneos e incluso muy inferior a algunos. Penosamente para que sus
Las relaciones de la época nos dicen que huyo de Portugal, donde se hallaba empeñado, y tuvo que luchar penosamente para hacer que su proyecto fuera acogido por los soberanos de Castilla y de Aragón. Isabel y Fernando, sus adversarios tenían razón contra el, porque no descubrió lo que tenia intención de encontrar y no encontró lo que buscaba, la casualidad le dio un mentís que no quiso acatar hasta su muerte, a pesar de las posteriores pruebas acumuladas en su contra.
El descubrimiento involuntario es aquel que había previsto Eratomenes en su libro I Strabon, cuando anunciaba que en la inmensidad de los mares, que separan Asia de Europa occidental, existía un segundo continente habitado. Colón no desembarco en las Indias, sino en aquellas tierras cuya denominación actual honran al piloto florentino, que le siguió. Los itinerarios que realizó en el mar del Caribe, no fue el de realizar grandes descubrimientos geográficos, tenia más empeño en reunir riquezas, adquirir territorios, asegurarse rentas y monopolios, y fundar una familia bien dotada y poseedora de enormes tesoros. Verdad es que ese montón de oro había de servir para financiar la liberación del Santo Sepulcro, más no hizo el menor esfuerzo para dar a sus piadosos deseos la más ligera tentativa de realización; su celo religioso no llego en el primer viaje a embarcar a un capellán en sus carabelas .
El hecho real de que aparte de normandos hubieran llegado con anterioridad al continente americano, el fue el primero que haló las tierras de ultra-Atlántico, y un acontecimiento de esta importancia fue un gran beneficio durante muchos años. El hecho preciso es el de inscribir a Cristóbal Colón esta patente e inscribe su nombre en el gran libro de la historia, a el corresponde también las primeras observaciones de la declinación magnética, y las anotaciones en los anales de la navegación a través del Atlántico siguiendo el curso regular de los vientos: Abrió rutas de Europa a las Antillas con los vientos alisios y de las antillas a Europa con las corrientes de regreso. Bajo todos los aspectos el mundo entraba en una nueva era.
Fuente: El hombre y la Tierra de Eliseo Reclús , editorial Maucci 1903, tomo iV paginas 256 al 260.