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17 octubre 2010

Émile Zola y su FAMOSA obra GERMINAL.

El escritor Zola, escribió veinte novelas, a la que hacia el numero decimotecerca impresa en 1885, la titulo Germinal. Se la considera una de las mejores novelas escritas en francés. La novela es una historia real de gran crudeza humana, sobre una huelga de mineros en el norte de Francia en la década de 1860. Ha sido publicada y traducida en más de cien países y ha servido para inspirar cinco adaptaciones cinematográficas y dos producciones de televisión.

La historia es la de unos pobladores de unas minas de carbón francesa, todo gira en torno a las minas de carbón, lugar de donde las familias obtienen ingresos para sobrevivir, donde padres, hijos, niños son trabajadores de las minas, donde son renumerados con sueldos de miseria, y son explotados como de esclavos se tratara, deteriorando su salud, trabajando bajo tierra, y soportando el riesgo de no volver a salir de la mina por su propio pie.

Desesperados por esta ingrata situación, soportando carencias, hambre, enfermedades, y habiendo perdido la esperanza, se organizan para iniciar una huelga, pidiendo un aumento que les permitiera salir del triste estado de sometimiento y pobreza en el que vivían.

Los trabajadores mineros acuerdan comenzar una huelga protesta, en busca de una solución que les abra la esperanza a un vivir mejor, los lideres del movimiento reivindicativo son Maheu Etienne, quienes intentan en nombre de todos los mineros hacer un acuerdo con los dueños de las minas, cuando su petición de aumento le es negada, convencen a los mineros de las explotaciones contiguas que se unan a la protesta, parando la extracción. Los patronos piden a la policía resguarde las minas, que son reabiertas con trabajadores extranjeros, en su mayoría belgas.

Al intentar los antiguos trabajadores mineros, que los nuevos trabajadores llegados reabran la mina, se enfrentan e interviene la policía, estos disparan al ser agredidos por los huelguistas y un tiro mata a Toussiant Maheu, líder moral de la causa huelguista.

Sin líder moral, sin recursos para mantener la huelga, la protesta se debilita y empiezan a volver al trabajo. Regresan humillados, con animo de venganza, al verse en infortunada situación, deciden sabotear las minas y volar las galerías, se lográndose salvar casi todos, pero pierde la vida el hijo mayor de los Matéu, quedando ahora el abuelo Matéu con su nieto en sus brazos hijo muerto, en está situación depresiva el abuelo pierde la razón y reacciona asesinando a la hija de uno de los patrones mineros.

La Historia concluye en que vuelven a trabajar, más conservan la esperanza, conservan la semilla de libertad que esperan algún día crecerá, ellos la sembraron con su valor y con su sangre, la siguen cultivando a la espera que el sol, hará germinar en los hombres, las razones de libertad y justicia social.

16 septiembre 2010

PROTESTA DEL INCA SOBRE LA HISTORIA DE PERÚ, Escrito de Garcilaso de la Vega, en su obra : “los comentarios reales sobre los Incas.

Hemos puesto la primera piedra de nuestro edificio (aunque fabulosa) en el origen de los Incas, reyes del Perú, será razón paremos adelante en la conquista y reducción de los indios, extendiendo algo más la relación sumaria que me dio aquel Inca con la relación de otros muchos Incas e indios, naturales de los pueblos que este primer Inca Manco Cápac mandó poblar y redujo a su imperio, con los cuales me crié y comuniqué hasta los veinte años.

En este tiempo tuve noticia de todo lo que vamos escribiendo, porque en mis niñez me contaban sus historias como se cuentan las fábulas a los niños. Después, en edad más crecida, me dieron una larga noticia de sus leyes y gobierno; cotejando el nuevo gobierno de los españoles con el de los Incas, dividiendo en particular los delitos y las penas, y el rigor de ellas, decíanme cómo procedían sus reyes en paz y en guerra, de qué manera trataban a sus vasallos, y cómo eran servidos de ellos. Demás de esto, me contaban como a propio hijo toda su idolatría, sus ritos, ceremonias y sacrificios; sus fiestas principales y no principales, y cómo las celebraban; decianme sus abusos y supersticiones, sus agüeros malos y buenos, así los que miraban en sus sacrificios como fuera dellos.

En suma, digo que me dieron noticia de todo lo que tuvieron en su república; que si entonces lo escribiera, fuera más copiosa esta historia. Demás de habérmelo dicho los indios, alcancé y ví por mis ojos mucha parte de aquella idolatría, sus fiestas y supersticiones, que aún en mis tiempos, hasta los doce o trece años de mi edad, no se habían acabado del todo. Yo nací ocho años después que los españoles ganaron mi tierra, y como lo he dicho, me crié en ella hasta los veinte años, y así ví muchas cosas de las que hacían los indios en aquella su gentilidad, las cuales contaré.

Sin la relación que mis parientes me dieron de las cosas dichas y sin lo que yo viera, he habido otras muchas relaciones de las conquistas y hechos de aquellos reyes; porque luego que propuse escribir esta historia, escribí a los condiscípulos de escuela y gramática, encargándoles que cada uno me ayudase con la relación que pudiese haber de las particulares conquistas que los Incas hicieron de las provincias de sus madres; porque cada provincia tiene sus cuentas y nudos con sus historias, anales y la tradición; y por esto retiene mejor lo que en ella pasó que lo que pasó en la ajena.

Los condiscípulos, tomando de veras lo que les pedí, cada cual de ellos dio cuenta de mi intención a su madre y parientes; los cuales, sabiendo que un indio, hijo de su tierra, quería escribir los sucesos de está, sacaron de sus archivos las relaciones que tenían de sus historias, y me las enviaron; y así tuvo la noticia de los hechos y conquistas de cada Inca, que es la misma que los historiadores españoles tuvieron, sino que ésta será más larga, como lo advertiremos en muchas partes. Y porque todos los hechos deste primer Inca son principios y fundamente de la historia que hemos de escribir, nos valdrá mucho decirlos aquí, a lo menos los más importantes, porque no los repitamos adelante en las vidas y hechos de cada uno de los Incas sus descendientes; porque todos ellos generalmente, así los reyes como los no reyes, se preciaron de imitar en todo y por todo la condición, obras y costumbres de este primer príncipe Manco Cápac; y dichas sus cosas, habremos dicho las de todos ellos. Iremos con atención de decir hazañas mas historiales, dejando otras muchas por impertinentes y prolijas; aunque algunas cosas de las dichas, y otras que se dirán, parezcan fabulosas, me pareció no dejar de escribirlas, por no quitar los fundamentos sobre que los indios se fundan para las cosas mayores y mejores que de su imperio cuentan; porque en fin, destos principios fabulosos procedimientos las grandezas que en realidad de verdad posee hoy España; por lo cual se me permitirá decir lo que convieniere para la mejor noticia que se pueda dar de los principios, medios y fines de aquella monarquía, que yo protesto decir llanamente la relación que mamé en la leche, y la que después acá he habido, pedida a los propios míos, y prometo que la afición dellos no sea parte para dejar de decir la verdad del hecho, sin quitar de lo malo ni añadir de lo bueno que tuvieron; que bien sé que la gentilidad es un mar de errores, y no escribiré novedades que no se hayan oído, sino las mismas cosas que los historiadores españoles han escrito de aquella tierra, y de los reyes della, y alegaré las mismas palabras dellos donde conviniere, para que se vea que no finjo ficciones en favor de mis parientes, sino que digo lo mismo que los españoles dijeron; sólo serviré de comento para declarar y ampliar muchas cosas que ellos asomaron a decir, y las dejaron imperfectas, por haberles faltado relación entera. Otras muchas se añadirán que faltan de sus historias, y pasaron en hecho de verdad, y algunas se quitarán, que sobran, por falsa relación que tuvieron, por no saberla pedir el español con distinción de tiempos y edades, y división de provincias y naciones, o por no entender al indio que se la daba, o por no entender el uno al otro, por la dificultad del lenguaje; que el español que piensa que sabe más dél, ignora de diez partes las nueve, por las muchas cosas que un mismo vocablo significa, y por las diferentes pronunciaciones que una misma dicción tiene para muy diferentes significaciones, como se verá adelante en algunos vocablos que será forzoso traerlos en cuenta.

Demás desto, en todo lo que desta república, antes destruída que conocida, dijere, será contando llanamente lo que en su antigüedad tuvo de su idolatría, ritos, sacrificios y ceremonias, y en su gobierno, leyes y costumbres, en paz y en guerra, sin comparar cosa alguna de éstas a otras semejantes que en las historias divinas y humanas se hallan, ni al gobierno de nuestros tiempos, porque toda comparación es odiosa. El que las leyere podrá cotejarlas a su gusto, que muchas hallará semejantes a las antiguas, así de la Santa Escritura como de las profanas y fábulas de la gentilidad antigua; muchas leyes y costumbres verá que parecen a las de nuestro siglo, otras muchas oirá en todo contrarias; de mi parte he hecho lo que he podido, no habiendo podido lo que he deseado. Al discreto lector suplico reciba mi ánimo, que es de darle gusto y contento, aunque las fuerzas, ni el habilidad de un indio, nacido entre los indios y criado entre armas y caballos, no puedan llegar allá.

14 septiembre 2010

Tratado sobre la Tolerancia de Voltaire.




En Francia fue el Regente de Luis XIV, el Cardenal Fleury quien abrió las puertas de la Bastilla, en 1743 para los reformadores jansenistas, y actualizo las ordenanzas contra los protestantes. Las compañías de dragones cuando hacían registros, a quien no aceptaba la religión oficial de lA IGLESIA, cometían saqueos, robos, y todo tipo de extralimitaciones, incluidas violaciones.
Voltaire consiguió con sus actuaciones rehabilitar (aunque después de que había fallecido)a las familias Calas y Sirven, que habían sido ajusticiados por la inquisición, con acusaciones religiosas basadas en falsedad y por el fanatismo pletórico por los éxitos conseguidos por la sinrazón. Cuando con el renacimiento de las letras, las mentes empezaron a instruirse hubo quejas legitimas de todo el mundo.
En 1787, Luis XVI, decreta el edicto de tolerancia para sus súbditos no católicos, Veinticuatro años después de que lo pidiera Voltaire en su Tratado de la Tolerancia, el derecho a un estado social igual para católicos y protestantes, consagrados por la Ley, serviría de poco esta firma de un monarca que hasta entonces se había demostrado impotente, para realizar esas y otras reformas por más que fuera obvia su necesidad: Poco después de la salida de este edicto se convocaba los Estados Generales: La revolución Francesa había empezado, y seria ella quien decretaría la “Declaración de los Derechos del Hombre.”
Todo el conflicto, guerras y enfrentamientos religiosos entre los países europeos, que sufrieron los ciudadanos, se origino por la corrupción de los papas, Alejandro VI que compro públicamente la tiara, Julio II animado por el mismo espíritu excomulgaba a reyes, y se enfundo en coraza y espada y León X que traficaba con las indulgencias, como en un mercadillo de semana.
El acoso durante más de doscientos años, a los heréticos, que a pesar de que pudieran tener algún error ce concepción, no eran malos súbditos, sino que desarrollaron la mente humana sepultada durante siglos en la barbarie. Como aquellos llamado herejes negaban el purgatorio, no reverenciaban las reliquias, y atacaban los dogmas muy respetados, se les respondió enviándolos a la hoguera o ejecutando a aquellos desafortunados mediante la barbarie de los tormentos y suplicios horrorosos.
Francisco I rey Frances, fue requerido por el parlamento de Provenza, influidos por los clérigos, para que enviara soldados actuar frente a lo que pretenden sus habitantes de Merindol y Cabrieres ante diecinueve personas de aquella región… fueron degollados seis mil, sin perdonar por sexo ni edad, redujeron a cenizas treinta poblados., no se defendieron, los degollaron como a reses en un cercado.
Otros heréticos tomaron las armas, la rabia sucedió a la paciencia y respondieron imitando sus crueldades, nueve guerras civiles, convirtieron Francia en una carnicería. La paz llegó tras la noche de San Bartolomé donde se produjeron los crímenes más horrorosos como nunca hubo en los anales del crimen.
Hay gentes que pretenden hacer creer, que la humanidad, la indulgencia, la tolerancia son cosas horribles. De buena fe en tolerancia estás calamidades no habrían ocurrido. El furor que inspiran los dogmas, y el abuso de las diferentes creencias cristianas, han derramado sangre y creado desastres en Alemania, Inglaterra, Holanda y Francia, cuando hoy conviven si perturbación es esos Estados todo tipos de creencias.
Según Voltaire, el derecho humano no puede estar fundado en ningún caso más que en ese derecho de naturaleza; y el gran principio el principio universal de uno y otro, es en toda la tierra: “no hagas lo que no quieras que te hicieran”, No se entiende que bajo este principio, un hombre pueda decir a otro: Cree lo que yo creo y no lo que tu puedas creer o perecerás. En algunos países se dice cree o te aborrezco, cree o he de hacerte todo el daño que pueda. Monstruo, tu no tienes mi religión, por tanto no tienes religión: inspiras horror a tus vecinos, a tu ciudad a tu provincia.
La intolerancia es absurda y bárbara, es el derecho de los animales y es mucho más horrible, porque los tigres se despedazan y nosotros nos hemos exterminado por “unos parrafos”.
Existen testimonios contra la intolerancia:
Es una impiedad quitar en materia de religión la libertad a los hombres, e impedir que elijan una divinidad: Ningún hombre, ningún dios, querría un culto forzado (Apologética, capitulo XXIV)
La religión forzada, no es ya religión: hay que persuadir y no coaccionar (Lactancio libro III)
Es una herejía execrable querer ganarse por la fuerza, por los golpes o encarcelamientos, a quienes no se ha podido convencer mediante la razón (San Atanasio libro I)
Nada es más contrario a la razón que la fuerza (San Justino, mártir libro V)
Recordar que las enfermedades del alma, no se curan con la coacción ni por violencia (Cardenal le Camus, Instrucción pastoral)
La exacción forzada, de una religión es una prueba evidente, de que el espíritu que la guía es un espíritu enemigo de la verdad, (Dirois, doctor de la Sorbona, Libro VI, capitulo IV)
Pasa en la religión como en los corazones, como si la persuasión fuera el resultado de la coacción (Boulanvilliers, situación de Francia)
Si el cielo os ha amado bastante, para haceros ver la verdad, os ha hecho una gracia; pero no es propio de los hijos que tienen la herencia de sus padres odiar a los que no la han tenido. (Espíritu de las leyes)
Si la religión esta destinada a hacernos felices en esta vida y el la otra, para ser feliz en la vida futura, se precisa ser justo, y en esta se necesita ser indulgente. Seria el colmo de la locura pretender llevar a todos los hombres a pensar de una manera uniforme sobre la metafísica.
Los pueblos solo se liberan de la intolerancia, a medida que se han civilizan, y la civilización lleva a la humanidad.