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08 diciembre 2010

De los Desmanes en el nuevo Mundo de los Conquistadores,


DE LA ISLA ESPAÑOLA y DE LAS DOS ISLAS DE SANT JUAN Y JAMAICA

Pasaron a la isla de Sant Juan y a la de Jamaica (que eran unas huertas y unas colmenas) el año de mil e quinientos y nueve los españoles, con el fin e propósito que fueron a la Española. Los cuales hicieron e cometieron los grandes insultos e pecados susodichos, y añadieron muchas señaladas e grandísimas crueldades más, matando y quemando y asando y echando a perros bravos, e después oprimiendo y atormentando y vejando en las minas y en los otros trabajos, hasta consumir y acabar todos aquellos infelices inocentes: que había en las dichas dos islas más de seiscientas mil ánimas, y creo que más de un cuento, e no hay hoy en cada una doscientas personas, todas perecidas sin fe e sin sacramentos.


Fuente Bartolome de las Casas sglo XVI

12 noviembre 2010

LOS ALIMENTOS PRECOLOMBINO Y EL ENCUENTRO CON PRODUCTOS EUROPEOS


Bartolomé de las Casas, en su Historia de la Indias, cita que los aborígenes se distinguían por "la sobriedad y templanza en el comer y en el beber y poco mantenimiento. "Su comer y beber cotidiano es como el de los Santos Padres en el yermo".


La tierra de Hispano -América producía gran cantidad de alimentos distintos a los de Europa cuando Colón descubrió las tierras americanas, y cada zona tenía su peculiaridad, el maíz "producto sobrenatural", era la base de la alimentación maya y azteca; las patatas lo eran entre los incas y la yuca en las tierras del Amazonas, junto a estos alimentos, se consumían frijoles como fuente de proteínas, con algo de caza y pescado, verduras, raíces y frutas, el aguacate introducían variedad en la monótona dieta de la población indígena precolombina.

Los conquistadores españoles, desprovistos del abastecimiento a las tropas, tuvieron que amoldarse a las comidas que obtenían de los indígenas, y cuando estos recursos no eran posibles, se convertían en cazadores-pescadores-recolectores, se dice que Pizarro llegó a se muy diestro en la pesca con ballesta. Los españoles se sorprendieron de alimentos que para ellos eran desconocidos: la patata la comparaban con el sabor a castañas, el pepino lo encontraban de muy buen sabor, a los tomates los consideraban sabrosos y refrescantes, al maíz lo calificaban de áspero para comer en panificación , y se fascinaron con la variedad de frutas. Varias crónicas atribuyen que los soldados llegaban a comerse el cuero de la guarnición de los caballos.

Estabilizada la colonización de vuelta de Europa en los viajes, se trajeron simientes y se introdujeron cultivos. Los españoles llevaron el vino y el trigo. El Inca Garcilaso de la Vega, narra como consiguieron el cultivo del trigo en Perú:

Es de saber que el primero que llevó trigo a mi patria (yo llamo así a todo el imperio que fue de los Incas) fue una señora noble, llamada María de Escobar, casada con un caballero que se decía Diego de Chaves, ambos naturales de Trujillo. A ella conocí en mi pueblo, que muchos años después que fue al Perú se fue a vivir a aquella ciudad; a él no conocí porque falleció en los Reyes.

Esta señora, digna de un gran estado, llevó el trigo al Perú, a la ciudad de Rímac. Por otro tanto adoraron los gentiles a Ceres por diosa, y desta matrona no hicieron cuenta los de mi tierra; qué año fuese no lo sé; mas de que la semilla fue tan poco que la anduvieron conservando y multiplicando tres años, sin hacer pan de trigo, porque no llegó a medio almud lo que llevó, y otros lo hacen de menor cantidad; es verdad que repartían la semilla aquellos primeros tres años a veinte y a treinta granos por vecino; y aún habían de ser los más amigos, para que gozasen todos de la nueva mies.

Por este beneficio que esta valerosa mujer hizo al Perú, y por los servicios de su marido, que fue de los primeros conquistadores, le dieron en la ciudad de los Reyes un buen repartimiento de indios, que pereció con la muerte de ellos.

El año de mil quinientos y cuarenta y siete aún no había pan de trigo en el Cozco (aunque ya había trigo), porque me acuerdo que el obispo de aquella ciudad, don fray Juan Solano, dominico, natural de Antequera viniendo huyendo de la batalla de Huarina, se hospedó en casa de mi padre con otros catorce o quince de sus camaradas, y mi madre los regaló con pan de maíz; y los españoles venían tan muertos de hambre, que mientras les aderezaron de cenar tomaban puñados de maíz crudo, que les echaban a sus cabalgaduras, y se lo comían como si fueran almendras confitadas; la cebada no se sabe quién la llevó; créese que algún grano fue entre el trigo, porque por mucho que aparten estas dos semillas, nunca se apartan del todo.


Comenzó el intercambio de simientes y productos entre el continente Americano y España. Pronto se desarrollo en Europa en interés por las especies americanas y se difundió el consumo del tabaco y de cacao, manjar de dioses para Mesoamérica, y desde entonces reconocido como exquisito por todos los seres humanos.

En el intercambio de alimentación ambas civilizaciones salieron beneficiados, en otras relaciones ganaron más los conquistadores como siempre ocurre con las invasiones.

Florián

02 noviembre 2010

LA PROEZA DE CRISTOBAL COLON Y LOS AVATARES EN LAS RUTAL DEL DESCUBRIMIENTO.


El Océano Atlántico, conocido en la época como “mar de las tinieblas” era fuente de leyendas, ya que se creía era el limite de la tierra y más allá estaban situados los infiernos, en 1377 el escritor Ibn Khaldun imagina que este mar es muy difícil de navegar, porque los vapores que se elevan desde la superficie del agua imposibilitan la navegación, los rayos del sol reflejados en la tierra no alcanzan estas lejanas regiones. El vasto mar, abierto quizás a los santos, pasaba por no ser permitido a los hombres, como lo repite Dante en su “Divina Comedia”: Hércules ha plantado sus dos marcas sobre las columnas del estrecho para que nadie se atreva a rebasarlas.

Los intereses de Europa y no solamente los de Portugal, exigían que el mar de las tinieblas fuera también reconocido, que la redondez de la Tierra, fuese explorada y Lisboa fuera de los limites de Gibraltar y Ceuta fuese el punto de partida para los futuros descubridores. A final del siglo XIII el genoves Pezagno al servicio del rey Diniz lo intento como gran almirante del reino, así dos siglos antes de Colón, dos galeras genovesas, a expensas de un Doria y de los hermanos Vivaldi, habrían navegado a las Indias por occidente, pero no volvieron. Este funesto viaje según D’Avezac, tuvo lugar hacia 1275.

En 1484 otro aventurero genovés estaba en Lisboa buscando fortuna, era un marino hábil que había recorrido regiones lejanas, como Canarias y hasta las de Guinea; había visto Inglaterra y llegado hasta Islandia. Lo que a la sazón se proponía era bogar directamente a las Indias dirigiéndose al Oeste, siguiendo la marcha del Sol. “Puesto que la Tierra es redonda” decía con Pitágoras y Aristóteles, con todos los sabios de la época y con los cartógrafos que construian esferas celestes “puesto que la tierra es redonda, es natural realizar singladuras sobre su redondez a través de las olas del Océano Atlántico. Siguiendo esta vía los barcos arribarian a las costas orientales de Asia. El caso está en saber si las distancias son tales que sean infranqueables a una expedición equipada para uno o dos meses de viaje.

En aquella época preparatoria de grandes descubrimientos había entre los humanistas opiniones muy diferentes sobre el tamaño real de la Tierra, la poderosa autoridad de Erastótenes daba una dimensión de 252.000 estadios, esto es superior cerca de una séptima parte a las dimensiones reales del planeta (traducido a la medida actual 46.000 kilómetros),

La otra opinión fundada sobre las medidas calculadas en el Eufrates por Al Mamun, evaluaba en una distancia demasiado corta, de una sexta parte la longitud del contorno planetario. Colón ateniéndose a esta versión daba forma precisa a la medida de la Tierra. ¡El mundo es poco!, la tierra es pequeña

También se apoyaba en la versión errónea del escriba judío Esdras, quien afirmaba que la tierra emergida se extiende sobre las seis séptimas partes del globo y que por tanto el mar que baña el mar por occidente no puede ser muy ancho.

Una causa de error más considerable aún en los elementos preliminares de la empresa colombina, procedía de que los mapas representaban al mundo antiguo con una dimensión muy superior a la realidad.

Séneca había ya dicho como Roger Bacon, Pedro de Aylly y otros habían repetido, que “con buen viento bastarían pocos días para atravesar el mar, además -y esto ayudaba al marino en sus ilusiones- los insulares de Canarias, solían ver en sus playas frutos y ramas de especies extrañas, y a veces productos elaborados de una industria humana desconocida, y atribuian esos restos a una gran tierra situada hacia occidente.

Los islandeses conservaban en su memoria los viajes fallidos de sus marinos a occidente.

Los historiadores se inclinan a otorgar una virtud sobrehumana a los hombres que ofrecieron su vida al aventurarse al Mar de las Tinieblas, para soportar las grandes tormentas del gran Oeste, para el descubrimiento de islas, y de costas lejanas, soportando desgracias.

La gloria del descubrimiento recayó sobre Colón considerándolo como una persona de carácter sobrehumano, sus rasgos personales no fueran superiores al termino medio de sus contemporáneos e incluso muy inferior a algunos.

Los relatos de la época nos dicen que huyo de Portugal, donde se hallaba endeudado, y tuvo que luchar penosamente para hacer que su proyecto fuera acogido por los soberanos de Castilla y de Aragón. Isabel y Fernando.

El descubrimiento es aquel que había previsto Eratomenes en su libro I Strabon, cuando anunciaba que en la inmensidad de los mares, que separan Asia de Europa occidental, existía un segundo continente habitado. Colón no desembarco en Asia, sino en aquellas tierras cuya denominación actual honran al piloto florentino, que le siguió. Los itinerarios que realizó en el mar del Caribe, tenián empeño en reunir riquezas, adquirir territorios, asegurarse rentas y monopolios, y fundar una familia bien dotada y poseedora de enormes tesoros. Verdad es que ese montón de oro había de servir para financiar la liberación del Santo Sepulcro, más no hizo el menor esfuerzo para dar a sus piadosos deseos la más ligera tentativa de realización; su celo religioso no llego en el primer viaje a embarcar a un capellán en sus carabelas.

El hecho real de que aparte de normandos hubieran llegado con anterioridad al continente americano, el fue el primero que habló las tierras de ultra-Atlántico, y un acontecimiento de esta importancia fue un gran beneficio durante muchos años. El hecho preciso es el de inscribir a Cristóbal Colón esta patente e inscribe su nombre en el gran libro de la historia, a el corresponde también las primeras observaciones de la declinación magnética, y las anotaciones en los anales de la navegación a través del Atlántico siguiendo el curso regular de los vientos: Abrió rutas de Europa a las Antillas con los vientos alisios y de las antillas a Europa con las corrientes de regreso. Bajo todos los aspectos el mundo entraba en una nueva era.


Florián