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24 noviembre 2010

DE CUANDO LOS VIKINGOS INVADIERON EL SUR DE ALICANTE



Bajo el dominio de la Península Ibérica por los pueblo del ISLAM se origino un vacío histórico de cerca de varios siglos. Se conoce que las poblaciones árabes, tuvieron incursiones vikingas en las ciudades del Mediterráneo.

Entre los años 790-911 se inició una fuerte expansión de pueblos vikingo-normandos procedentes del Norte de Europa (Países Escandinavos) como consecuencia de la superpoblación de sus áreas originarias y del descontento provocado por la creación de grandes señoríos territoriales que concentran un enorme poder en manos de tiranos déspotas, lo que incitó a príncipes, reyes feudales sin corona y guerreros a emigrar en busca de nuevas tierras, para poder engrandecerse y poder regresar para enfrentarse a la tiranía de los más fuertes.

Las mejora de las técnicas en la navegación hacen posible la incursión de los vikingos-normandos a lo largo del Atlántico, llegando al mediterráneo consiguiendo grandes riquezas y llegando a desafiar incluso el poder de Carlomagno, obligándole a establecer una vigilancia costera constante. Fruto del engrandecimiento de la flota naval Normanda lo que hasta entonces eran simples incursiones para conseguir botines de guerra se transformaron en autenticas salidas militares con idea de conquista por todo el Mediterráneo.

En el año 859 de nuestra era sesenta y dos barcos de los vikingo-normando equipados para largas campañas de guerra con profesionales soldados armados, entran en el Mediterráneo adentrándose a tierra por el cauce del río Segura, atacando las posesiones islámicas de la costa y saqueando por completo la ciudad de Orihuela, ocupando su castillo.

El saqueo la ciudad fue brutal, seguida de incendio de la población, resguardándose los invasores en el castillo durante todo el invierno de la que se sirvieron como fortaleza y base militar desde donde zarpaban para realizar ataques por todo el Mediterráneo, atacaron desde allí con objetivo de pillaje: las Islas Baleares, Provenza y la Toscana y las zonas costeras del litoral andalusí, también llegaron a la ciudad de Valencia árabe, devastando los barrios periféricos.

Tudmir el rey árabe que residía en Orihuela, tras la invasión y posterior destrucción de la ciudad por los normandos, le obligo a realizar el desplazamiento de la capital administrativa a Murcia, reforzando sus murallas para lograr defenderse y repeler los ataques, que se estaban sucediendo por todo el mediterráneo. Estas incursiones fomentaron la creación de una marina especial por parte de los sarracenos de Al Andalus para luchar contra tales intrusos.

La ciudad de Orihuela, tardó mucho tiempo en reponerse del saqueo de la ciudad, más logro con esfuerzo y tiempo convertirse en un centro neurálgicos del comercio islámico en el Mediterráneo, bajo el reinado de Abd Al Rahman III. Las incursiones normandas seguirían produciéndose hasta el siglo XI, fecha en la que se empieza a producir la cristianización de los territorios mediterráneos.

Florián

02 noviembre 2010

LA PROEZA DE CRISTOBAL COLON Y LOS AVATARES EN LAS RUTAL DEL DESCUBRIMIENTO.


El Océano Atlántico, conocido en la época como “mar de las tinieblas” era fuente de leyendas, ya que se creía era el limite de la tierra y más allá estaban situados los infiernos, en 1377 el escritor Ibn Khaldun imagina que este mar es muy difícil de navegar, porque los vapores que se elevan desde la superficie del agua imposibilitan la navegación, los rayos del sol reflejados en la tierra no alcanzan estas lejanas regiones. El vasto mar, abierto quizás a los santos, pasaba por no ser permitido a los hombres, como lo repite Dante en su “Divina Comedia”: Hércules ha plantado sus dos marcas sobre las columnas del estrecho para que nadie se atreva a rebasarlas.

Los intereses de Europa y no solamente los de Portugal, exigían que el mar de las tinieblas fuera también reconocido, que la redondez de la Tierra, fuese explorada y Lisboa fuera de los limites de Gibraltar y Ceuta fuese el punto de partida para los futuros descubridores. A final del siglo XIII el genoves Pezagno al servicio del rey Diniz lo intento como gran almirante del reino, así dos siglos antes de Colón, dos galeras genovesas, a expensas de un Doria y de los hermanos Vivaldi, habrían navegado a las Indias por occidente, pero no volvieron. Este funesto viaje según D’Avezac, tuvo lugar hacia 1275.

En 1484 otro aventurero genovés estaba en Lisboa buscando fortuna, era un marino hábil que había recorrido regiones lejanas, como Canarias y hasta las de Guinea; había visto Inglaterra y llegado hasta Islandia. Lo que a la sazón se proponía era bogar directamente a las Indias dirigiéndose al Oeste, siguiendo la marcha del Sol. “Puesto que la Tierra es redonda” decía con Pitágoras y Aristóteles, con todos los sabios de la época y con los cartógrafos que construian esferas celestes “puesto que la tierra es redonda, es natural realizar singladuras sobre su redondez a través de las olas del Océano Atlántico. Siguiendo esta vía los barcos arribarian a las costas orientales de Asia. El caso está en saber si las distancias son tales que sean infranqueables a una expedición equipada para uno o dos meses de viaje.

En aquella época preparatoria de grandes descubrimientos había entre los humanistas opiniones muy diferentes sobre el tamaño real de la Tierra, la poderosa autoridad de Erastótenes daba una dimensión de 252.000 estadios, esto es superior cerca de una séptima parte a las dimensiones reales del planeta (traducido a la medida actual 46.000 kilómetros),

La otra opinión fundada sobre las medidas calculadas en el Eufrates por Al Mamun, evaluaba en una distancia demasiado corta, de una sexta parte la longitud del contorno planetario. Colón ateniéndose a esta versión daba forma precisa a la medida de la Tierra. ¡El mundo es poco!, la tierra es pequeña

También se apoyaba en la versión errónea del escriba judío Esdras, quien afirmaba que la tierra emergida se extiende sobre las seis séptimas partes del globo y que por tanto el mar que baña el mar por occidente no puede ser muy ancho.

Una causa de error más considerable aún en los elementos preliminares de la empresa colombina, procedía de que los mapas representaban al mundo antiguo con una dimensión muy superior a la realidad.

Séneca había ya dicho como Roger Bacon, Pedro de Aylly y otros habían repetido, que “con buen viento bastarían pocos días para atravesar el mar, además -y esto ayudaba al marino en sus ilusiones- los insulares de Canarias, solían ver en sus playas frutos y ramas de especies extrañas, y a veces productos elaborados de una industria humana desconocida, y atribuian esos restos a una gran tierra situada hacia occidente.

Los islandeses conservaban en su memoria los viajes fallidos de sus marinos a occidente.

Los historiadores se inclinan a otorgar una virtud sobrehumana a los hombres que ofrecieron su vida al aventurarse al Mar de las Tinieblas, para soportar las grandes tormentas del gran Oeste, para el descubrimiento de islas, y de costas lejanas, soportando desgracias.

La gloria del descubrimiento recayó sobre Colón considerándolo como una persona de carácter sobrehumano, sus rasgos personales no fueran superiores al termino medio de sus contemporáneos e incluso muy inferior a algunos.

Los relatos de la época nos dicen que huyo de Portugal, donde se hallaba endeudado, y tuvo que luchar penosamente para hacer que su proyecto fuera acogido por los soberanos de Castilla y de Aragón. Isabel y Fernando.

El descubrimiento es aquel que había previsto Eratomenes en su libro I Strabon, cuando anunciaba que en la inmensidad de los mares, que separan Asia de Europa occidental, existía un segundo continente habitado. Colón no desembarco en Asia, sino en aquellas tierras cuya denominación actual honran al piloto florentino, que le siguió. Los itinerarios que realizó en el mar del Caribe, tenián empeño en reunir riquezas, adquirir territorios, asegurarse rentas y monopolios, y fundar una familia bien dotada y poseedora de enormes tesoros. Verdad es que ese montón de oro había de servir para financiar la liberación del Santo Sepulcro, más no hizo el menor esfuerzo para dar a sus piadosos deseos la más ligera tentativa de realización; su celo religioso no llego en el primer viaje a embarcar a un capellán en sus carabelas.

El hecho real de que aparte de normandos hubieran llegado con anterioridad al continente americano, el fue el primero que habló las tierras de ultra-Atlántico, y un acontecimiento de esta importancia fue un gran beneficio durante muchos años. El hecho preciso es el de inscribir a Cristóbal Colón esta patente e inscribe su nombre en el gran libro de la historia, a el corresponde también las primeras observaciones de la declinación magnética, y las anotaciones en los anales de la navegación a través del Atlántico siguiendo el curso regular de los vientos: Abrió rutas de Europa a las Antillas con los vientos alisios y de las antillas a Europa con las corrientes de regreso. Bajo todos los aspectos el mundo entraba en una nueva era.


Florián

12 septiembre 2010

LA PROEZA DE CRISTOBAL COLÓN Y LOS AVATARES EN LAS RUTAS DEL DESCUBRIMIENTO.


El Océano Atlántico, conocido en la época como “mar de las tinieblas” era fuente de leyendas, ya que se creía era el limite de la tierra y más allá estaban situados los infiernos, en 1377 el escritor Ibn Khaldun imagina que este mar es muy difícil de navegar, porque los vapores que elevan de la superficie del agua imposibilitan la navegación, los rayos del sol reflejados en la tierra no alcanzan estas lejanas regiones. El vasto mar, abierto quizás a los santos, pasaba por no ser permitido a los hombres, como lo repite Dante en su “Divina Comedia”: Hércules ha plantado sus dos marcas sobre las columnas del estrecho para que nadie se atreva a rebasarlas.
Los intereses de Europa y no solamente los de Portugal, exigían que el mar de las tinieblas fuera también reconocido, que la redondez de la Tierra, fuese explorada y Lisboa fuera de los limites de Gibraltar y Ceuta era el punto de partida para los futuros descubridores. A final del siglo XIII el genoves Pezagno al servicio del rey Diniz lo intento como gran almirante de del reino, así dos siglos antes de Colón, dos galeras genovesas, a expensas de un Doria y de los hermanos Vivaldi, habían navegado a las Indias por occidente, pero no volvieron, este funesto viaje según D’Avezac, tuvo lugar hacia 1275.
En 1484 otro aventurero genovés estaba en Lisboa buscando fortuna, era un marino hábil que había recorrido regiones lejanas, como Canarias y hasta las de Guinea; había visto Inglaterra y llegado hasta Islandia, lo que a la sazón se proponía era bogar directamente a las Indias dirigiéndose al Oeste, siguiendo la marcha del Sol. “Puesto que la Tierra es redonda” decía con Pitágoras y Aristóteles, con todos los sabios de la época y con los cartógrafos que contraían esferas celestes “puesto que la tierra es redonda, es natural singlar sobre su redondez a través e las olas del Océano Atlántico. Siguiendo esta vía los barcos arribaran indefectiblemente a las costas orientales de Asia. El caso está en saber si las distancias son tales que sean infranqueables a una expedición equipara para uno o dos meses de viaje.
En aquella época preparatoria de grandes descubrimientos había entre los humanistas opiniones muy diferentes sobre el grandor real de la Tierra, una apoyada por la poderosa autoridad de Erastótenes que daba una dimensión de 252.000 estadios, esto es superior cerca de una séptima parte a las dimensiones reales del planeta (traducido a la medida actual 46.000 kilómetros, La otra opinión fundada sobre las medidas calculadas en el Eufrates por Al Mamun, evaluaba en una distancia demasiado corta, de una sexta parte la longitud del contorno planetario. Colón ateniéndose a esta versión daba forma precisa a la medida de la Tierra. ¡El mundo es poco!, la tierra es pequeña, también se apoyaba en la versión errónea del escriba judío Esdras, quien afirmaba que la tierra emergida se extiende sobre las seis séptimas partes del globo y que por tanto el mar que baña el mar por occidente no puede ser muy ancho.
Una causa de error más considerable aún en los elementos preliminares de la empresa colombina, procedía de que los mapas representaba al mundo antiguo con una dimensión muy superior a la realidad. Séneca había ya dicho como Roger Bacon, Pedro de Aylly y otros habían repetido, que “con buen viento bastarían pocos días para atravesar el mar, además y esto daba al marino ayuda a sus ilusiones, los insulares de Canarias, solían ver en sus playas frutos y ramas de especies extrañas, y a veces productos elaborados de una industria humana desconocida, y atribuyan esos restos a una gran tierra situada hacia occidente.
Los islandeses conservaban en su memoria los viajes fallidos de sus marinos a occidente, si las hubiera conocido o no tuvo la gran ventaja de que la marejada le llevaba directamente a su objetivo, mientras que lo normandos soportaban tempestades terribles todo el año. Los historiadores se inclinan a otorgar una virtud sobrehumana a los hombres que ofrecieron su vida al aventurarse al Mar de las Tinieblas, para soportar las grandes tormentas del gran Oeste, para el descubrimiento de islas, y de costas lejanas, soportando desgracias. Aunque la gloria del descubrimiento recayó sobre Colón con carácter sobrehumano, aunque sus rasgos personales no fueran superiores al termino medio de sus contemporáneos e incluso muy inferior a algunos. Penosamente para que sus
Las relaciones de la época nos dicen que huyo de Portugal, donde se hallaba empeñado, y tuvo que luchar penosamente para hacer que su proyecto fuera acogido por los soberanos de Castilla y de Aragón. Isabel y Fernando, sus adversarios tenían razón contra el, porque no descubrió lo que tenia intención de encontrar y no encontró lo que buscaba, la casualidad le dio un mentís que no quiso acatar hasta su muerte, a pesar de las posteriores pruebas acumuladas en su contra.
El descubrimiento involuntario es aquel que había previsto Eratomenes en su libro I Strabon, cuando anunciaba que en la inmensidad de los mares, que separan Asia de Europa occidental, existía un segundo continente habitado. Colón no desembarco en las Indias, sino en aquellas tierras cuya denominación actual honran al piloto florentino, que le siguió. Los itinerarios que realizó en el mar del Caribe, no fue el de realizar grandes descubrimientos geográficos, tenia más empeño en reunir riquezas, adquirir territorios, asegurarse rentas y monopolios, y fundar una familia bien dotada y poseedora de enormes tesoros. Verdad es que ese montón de oro había de servir para financiar la liberación del Santo Sepulcro, más no hizo el menor esfuerzo para dar a sus piadosos deseos la más ligera tentativa de realización; su celo religioso no llego en el primer viaje a embarcar a un capellán en sus carabelas .
El hecho real de que aparte de normandos hubieran llegado con anterioridad al continente americano, el fue el primero que haló las tierras de ultra-Atlántico, y un acontecimiento de esta importancia fue un gran beneficio durante muchos años. El hecho preciso es el de inscribir a Cristóbal Colón esta patente e inscribe su nombre en el gran libro de la historia, a el corresponde también las primeras observaciones de la declinación magnética, y las anotaciones en los anales de la navegación a través del Atlántico siguiendo el curso regular de los vientos: Abrió rutas de Europa a las Antillas con los vientos alisios y de las antillas a Europa con las corrientes de regreso. Bajo todos los aspectos el mundo entraba en una nueva era.
Fuente: El hombre y la Tierra de Eliseo Reclús , editorial Maucci 1903, tomo iV paginas 256 al 260.