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20 noviembre 2010

Las teorias de derecho natural o Iusnaturalismo


Las teorías sobre el derecho natural o la ley natural tienen dos vertientes analíticas principales relacionadas. Por una parte sobre la legitimidad de las leyes, y, por otra, una vertiente ética del derecho natural o de la ley natural parte de las premisas de que:

· El hombre es un fin en sí mismo

· Los humanos son racionales.

· Desean vivir, y vivir lo mejor posible.

El derecho natural o Iusnaturalismo es un enfoque filosófico del derecho basado en la teoría de que existen una serie de Derechos del Hombre, naturales y universales, superiores o independientes al ordenamiento jurídico positivo, y que son la razón de que exista tal ordenamiento.

Los teórico del derecho natural llegan a la conclusión de que hay que vivir de acuerdo a cómo somos, y con nuestra naturaleza. Si no lo hiciésemos así nos autodestruiríamos. Eso supone que los seres humanos compartimos unas características comunes, una naturaleza o esencia: unas características físicas y químicas, biológicas, psicológicas, sociales y culturales. Eso hace que las formas de vida que podemos vivir satisfactoriamente no sean ilimitadas debido a nuestras necesidades.

La teoría pretende señalar que no todo es bueno para los humanos, de este modo, la teoría del derecho natural ha contribuido a dar a luz a las teorías de los derechos y a una forma, entre otras, de dar razones para justificar los Derechos humanos y los derechos fundamentales.

Pese a ello, eso no quiere decir que toda teoría del derecho natural conduzca, necesariamente, a que hay una sola forma de vida correcta para los seres humanos. Esta visión del derecho natural depende que lo que Jhon Finnis, denominó el argumento de la facultad pervertida:

Hay acciones malas porque no son naturales, entendiéndose por no natural lo que viola los principios del funcionamiento biológico humano. En la actualidad se asocia el derecho natural a la doctrina moral de la Iglesia y de sus seguidores ultraconservadores que suelen apelar a la ley natural cuando realizan pronunciamientos morales.

Pero esta forma de entender el derecho natural, es un argumento falso para sus opositores, ya que hace depender la conducta ética del aspecto biológico cuando, en sus orígenes, la teoría del derecho natural subrayaba la racionalidad humana por encima de la biología.

Los orígenes remotos de la idea de derecho natural se encuentran en los filósofos griegos. En su "Ética a Nicómaco", Aristóteles distingue entre la justicia legal o convencional y la justicia natural "que en todo lugar tiene la misma fuerza y no existe porque la gente piense esto o aquello" (V,7). Aristóteles insiste en que las leyes naturales no son inmutables pues en la propia naturaleza humana hay cambios naturales debido a principios internos de desarrollo. Y el ser humano tiene como rasgo fundamental la racionalidad que permite indagar en la vida característicamente humana.

Los estoicos mantenían que la naturaleza humana forma parte del orden natural y La razón humana es una chispa del creador, del logos, que ordena y unifica el cosmos. La ley natural es así, ley de la naturaleza y ley de la naturaleza humana y esta ley es la razón. Y esa razón ha sido implantada por los dioses. Como la razón puede pervertirse al servicio de intereses fuera de la propia razón se decía que la ley natural es la ley de la recta o sana razón.

Cicerón afirmaba que para el hombre culto la ley es la inteligencia, cuya función natural es prescribir la conducta correcta y prohibir la mala conducta; es la mente y la razón del hombre inteligente, la norma por la que se miden la justicia y la injusticia (Leyes, 1.VI). Cicerón escribe en el contexto de la formación del Derecho romano el cual es fundamental para la idea del Estado de derecho , y tiene como fuente intelectual el Estoicismo.

En la Edad Media se dieron diversas definiciones. Una de ellas fue ofrecida por Rufino (en el siglo XII): "el derecho natural es una fuerza de la creatura humana, tomada de la naturaleza, que empuja a hacer el bien y a evitar su contrario" (Summa decretorum, d. I).

Tomás de Aquino partirá de la idea de ley divina: Dios ha establecido una legislación eterna para el mundo natural y el mundo humano. Pero la plena comprensión de esa ley divina está, con Aristóteles, en marcha, es un proceso en movimiento y eso es lo que conocemos como ley natural.

La tutela teológica del derecho natural llegará a su fin en el siglo XVII cuando el racionalismo se ocupe del derecho natural con Hugo Crocio y otros autores en medio de las guerras de religión europeas, estos autores intentan proporcionar un marco moral para las naciones que garantice la paz:

“Ciertamente, lo que hemos dicho tendría lugar, aunque admitiésemos algo que no se puede hacer sin cometer el mayor delito, como es el aceptar que Dios no existe o que éste no se preocupa de lo humano.” De Iure Belli ac Pacis Libri Tres (Prolegomena, nº 11), 1625

Los críticos señalan que la con la diversidad en la vida buena sería posible que unos mismos valores, bienes o normas puedan combinarse de distintas maneras para generar respuestas morales igualmente válidas pero diferentes. La Iglesia trata el derecho natural como un código de conducta fijo y ya conocido, cuyo depositario, precisamente, sería la propia Iglesia Católica bajo sus dogmas.

El iusnaturalismo fue la doctrina más influyente hasta que el positivismo jurídico lo desbancó mediante posiciones teóricas como la teoría pura del Derecho que expuso Hans Kelsen.

Tras la segunda guerra Mundial Europea y la civil en España, se reaviva la influencia del naturalismo, como consecuencia del sometimiento y obligada obediencia de los ciudadanos a los regímenes políticos totalitarios cuyas doctrinas estaban basadas en creencias dogmáticas procedentes del pensamientos griego e implantadas por adoración a sus dioses politeístas falsas: que de forma extraña sus bases dogmáticas fueron acogidas por la Iglesia como propias.


Florián

10 octubre 2010

LA CONQUISTA DEL PAN , escrito reivindicativo de derechos humanos por Pierre Kropoykine

Los cinco años que pasé en Siberia fueron para mi muy instructivos respecto al carácter y la vida humanos. Me vi puesto en contacto con hombres de todas las condiciones, los mejores y los peores; aquellos que se encontraban en la cúspide de la sociedad y los que vegetaban en su mismo fondo; esto es, los vagabundos y los llamados criminales empedernidos. Tuve sobradas ocasiones para observar los hábitos y costumbres de los campesinos en su labor diaria, y aun más, para apreciar lo poco que la administración oficial podía hacer en su favor, aun cuando se hallara animada de las mejores intenciones. P. Kropotkin-

Priot Kropotkin nació en el seno de una familia rusa aritocratica, su padre disfrutaba de grandes extensiones de tierra en tres provincias, y disponía de 1200 siervos. Por orden del zar Nicilas I, a los doce años ingresó al Cuerpo de Pajes la academia militar en San Pesteburgo, que suministraba al imperio sus asesores y funcionarios de élite. Kropotkin detestaba la disciplina militar de la escuela, su formación académica fue intensiva, recibiendo una educación racionalista y liberal, con un fuerte énfasis en las ciencias.

Finalizada su preparación, sirvió en el Ejército ruso desde 1862 y durante cinco años, comisionado a una expedición a Siberia como parte de su servicio militar, fue ayudante de campo del general Kukel; vivió en Chitá, la capital regional. Una insurrección de prisioneros polacos en Siberia y su cruel represión por parte de las autoridades zaristas, causaron que Kropotkin y su hermano Alejandro decidieran abandonar el servicio militar

Las experiencias de su trabajo le pusieron en contacto con la miseria y la pobreza del campesinado ruso y finlandés, fueron la causa que impulsaron a Kropotkin a abandonar la actividad científica y dedicarse a la política. Partió de San Petersburgo a Zurich en febrero de 1872 para interiorizarse de la situación del movimiento obrero europeo, donde contactó con exiliados rusos que estaban fuertemente influenciados por las ideas de Bakunin, adoptando definitivamente el credo anarquista.

¿Pero qué derecho tenía yo a estos goces de un orden elevado, cuando todo lo que me rodeaba no era más que miseria y lucha por un triste bocado de pan, cuando por poco que fuese lo que yo gastase para vivir en aquel mundo de agradables emociones, había por necesidad de quitarlo de la boca misma de los que cultivaban el trigo y no tienen suficiente pan para sus hijos? De la boca de alguien ha de tomarse forzosamente, puesto que la agregada producción de la humanidad permanece aún tan limitada. P.Kropotkin.

De sus publicaciones "la conquista del pan" tuvo un gran exito de lectura, de gr

Pero sucedió que todo cuanto permite al hombre producir y acrecentar sus fuerzas productivas fue acaparado por algunos. El suelo, que precisamente saca su valor de las necesidades de una población que crece sin cesar, pertenece hoy a minorías que pueden impedir e impiden al pueblo el cultivarlo o le impiden el cultivarlo según las necesidades modernas

Las minas, que representan el trabajo de muchas generaciones y su valor no deriva sino de las necesidades de la industria y la densidad de la población, pertenecen también a unos pocos, y esos pocos limitan la extracción del carbón, o la prohíben en su totalidad si encuentran una colocación más ventajosa para sus capitales.

También la maquinaria es propiedad sólo de algunos, y aun cuando tal o cual máquina representa sin duda alguna los perfeccionamientos aportados por tres generaciones de trabajadores, no por eso deja de pertenecer a algunos patronos; y si los nietos del mismo inventor que construyó, cien años ha, la primera máquina de hacer encajes se presentasen hoy en una manufactura de Basilea o de Nottingham y reclamasen sus derechos, les gritarían: ¡Marchaos de aquí; esta máquina no es vuestra! Y si quisiesen tomar posesión de ella, les fusilarían.

Los ferrocarriles, que no serían más que inútil hierro viejo sin la densa población de Europa, sin su industria, su comercio y sus cambios, pertenecen a algunos accionistas, ignorantes quizá de dónde se encuentran los caminos que les dan rentas superiores a las de un rey de la Edad Media. Y si los hijos de los que murieron a millares cavando las trincheras y abriendo los túneles se reuniesen un día y fueran, andrajosos y hambrientos, a pedir pan a los accionistas, encontrarían las bayonetas y la metralla para dispersarlos y defender los derechos adquiridos.

En virtud de esta organización monstruosa, cuando el hijo del trabajador entra en la vida, no halla campo que cultivar, máquina que conducir ni mina que acometer con el zapapico, si no cede a un amo la mayor parte de lo que él produzca. Tiene que vender su fuerza para el trabajo por una ración mezquina e insegura. Su padre y su abuelo trabajaron en desecar aquel campo, en edificar aquella fábrica, en perfeccionarla. Si él obtiene permiso para dedicarse al cultivo de ese campo, es a condición de ceder la cuarta parte del producto a su amo, y otra cuarta al gobierno y a los intermediarios. Y ese impuesto que le sacan el Estado, el capitalista, el señor y el negociante, irá creciendo sin cesar. Si se dedica a la industria, se le permitirá que trabaje a condición de no recibir más que el tercio o la mitad del producto, siendo el resto para aquel a quien la ley reconoce como propietario de la máquina.

Clamamos contra el barón feudal que no permitía al cultivador tocar la tierra, a menos de entregarle el cuarto de la cosecha. Y el trabajador, con el nombre de libre contratación, acepta obligaciones feudales, porque no encontraría condiciones más aceptables en ninguna parte. Como todo es propiedad de algún amo, tiene que ceder o morirse de hambre.

De tal estado de cosas resulta que toda nuestra producción es un contrasentido. Al negocio no le conmueven las necesidades de la sociedad; su único objetivo es aumentar los beneficios del negociante. De aquí las continúas fluctuaciones de la industria, las crisis en estado crónico.

No pudiendo los obreros comprar con su salario las riquezas que producen, la industria busca mercados fuera, entre los acaparadores de las demás naciones Pero en todas partes encuentra competidores, puesto que la evolución de todas las naciones se realiza en el mismo sentido. Y tienen que estallar guerras por el derecho de ser dueños de los mercados. Guerras por las posesiones en Oriente, por el imperio de los mares, para imponer derechos aduaneros y dictar condiciones a sus vecinos, ¡guerras contra los que se sublevan! No cesa en Europa el ruido del cañón; generaciones enteras son asesinadas; los Estados europeos gastan en armamentos el tercio de sus presupuestos.

La educación también es privilegio de ínfimas minorías. ¿Puede hablarse de educación cuando el hijo del obrero se ve obligado a la edad de trece años a bajar a la mina o ayudar a su padre en las labores del campo?

Mientras que los radicales piden mayor extensión de las libertades políticas, muy pronto advierten que el hálito de la libertad produce con rapidez el levantamiento de los proletarios y entonces cambian de camisa, mudan de opinión y retornan a las leyes excepcionales y al gobierno del sable. Un vasto conjunto de tribunales, jueces, verdugos, polizontes y carceleros, es necesario para mantener los privilegios. Este sistema suspende el desarrollo de los sentimientos sociales. Cualquiera comprende que sin rectitud, sin respeto a sí mismo, sin simpatía y apoyos mutuos, la especie tiene que degenerar. Pero eso no les importa a las clases directoras, e inventan toda una ciencia absolutamente falsa para probar lo contrario.


Se han dicho cosas muy bonitas acerca de la necesidad de compartir lo que se posee con aquellos que no tienen nada. Pero cuando se le ocurre a cualquiera poner en práctica este principio, en seguida se le advierte que todos esos grandes sentimientos son buenos en los libros poéticos, pero no en la vida. Mentir es envilecerse, rebajarse, decimos nosotros, y toda la existencia civilizada Se trueca en una inmensa mentira. ¡Y nos habituamos, acostumbrando a nuestros hijos a practicar como hipócritas una moralidad de dos caras!

El simple hecho del acaparamiento extiende así sus consecuencias a la vida social. A menos de perecer, las sociedades humanas vence obligadas a volver a los principios fundamentales: siendo los medios de producción obra colectiva de la humanidad, vuelven al poder de la colectividad humana. La apropiación personal de ellos no es justa ni útil. Todo es de todos, puesto que todos lo necesitan, puesto que todos han trabajado en la medida de sus fuerzas, y es imposible determinar la parte que pudiera corresponder a cada uno en la actual producción de las riquezas.

¡Todo es de todos! He aquí la inmensa maquinaria que el XIX ha creado; he aquí millones de esclavos de hierro que llamamos máquinas que cepillan y sierran, tejen e hilan para nosotros, que descomponen y recomponen la primera materia y forjan las maravillas de nuestra época.

Nadie tiene derecho a apoderarse de una sola de esas máquinas y decir: Es mía; para usar de ella, me pagaréis un tributo por cada uno de vuestros productos. Como tampoco el señor de la Edad Media tenía derecho para decir al labrador: Esta colina, ese prado, son míos, y me pagaréis por cada gavilla de trigo que cojáis, por cada montón de heno que forméis.

Basta de esas fórmulas ambiguas, tales como el derecho al trabajo, o a cada uno el producto íntegro de su trabajo. Lo que nosotros proclamamos es el derecho al bienestar, el bienestar para todos.

P. Kropotkin: La conquista del pan.

08 octubre 2010

LA MUJER EN LA FILOSOFIA


No es que no hayan existido mujeres filósofas. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, aunque ojalá después se hayan apropiado de sus ideas.

Umberto Eco

Como resultado del proceso social de cambio puesto en marcha por el feminismo a partir de los años setenta, las ciencias humanas y la Filosofía han comenzado a revisar gran parte de sus presupuestos y teorías. Así, por ejemplo, en el ámbito de la educación se han realizado numerosos estudios para erradicar los materiales y las conductas sexistas.

Hoy el término de coeducación nos remite a una serie de esfuerzos conscientes para que la escuela mixta ofrezca verdadera igualdad de oportunidades para ambos sexos en el aprendizaje. La Sociología ha corregido graves deformaciones de sus estudios debidas a la invisibilización de las mujeres. En el caso que aquí nos interesa, el de la Filosofía, se han desarrollado diferentes tipos de investigación. Por el momento, sólo quiero señalar que ha habido una evolución en los objetivos y en el objeto de interés. Me limitaré, pues, a enumerar los tipos de trabajos existentes.

Muchos de los primeros trabajos realizados a partir de los años setenta pueden ser caracterizados como la búsqueda de "perlas de la misoginia". Se identificaban y recopilaban pasajes particularmente desfavorables a las mujeres en la obra de filósofos famosos, pasajes púdicamente silenciados, en general, por los manuales. Pero esta tarea pronto se convirtió en algo más complejo y elaborado. La identificación del sexismo ha tomado la forma de genealogía y análisis de conceptos y teorías, así como de detección de contradicciones internas en el discurso universalista del filósofo.

También se ha procedido a rastrear en el pasado para reconstituir una línea filosófica emancipatoria perdida una y otra vez en los corsi e ricorsi de la Historia. Recuperar los nombres y los textos de pensadoras y pensadores que fueron capaces de criticar el orden estratificado de género en épocas anteriores al surgimiento del feminismo contemporáneo ha sido una tarea importante.

La formación de una conciencia de género requería, asimismo, luchar contra tópicos arraigados como el de la inexistencia de filósofas. Rescatar del olvido o de la sombra de algún gran hombre a pensadoras de mérito es otro de los modos que ha tomado la investigación de género. Ambas tareas -constitución de un corpus filosófico no sexista y reconocimiento de la obra filosófica realizada por mujeres- son fundamentales.

El análisis de las teorías consagradas no se limitaría a señalar incoherencias o falsos universalismos constitutivos de sexismo. También comenzaría a sospechar sobre la existencia de un sesgo androcéntrico, es decir, de un presupuesto general no consciente por el que las experiencias y valores masculinos se constituyen en norma, modelo y centro de la construcción teórica. Estacrítica al androcentrismo se ha desarrollado tanto en el ámbito de la ética como en el de la epistemología, la metafísica o la Historia de la Filosofía.

Cabe señalar que, hoy en día, el arraigo y la fuerza del pensamiento feminista en Filosofía son tan grandes que éste ya no se limita únicamente a denunciar el sexismo y el androcentrismo, sino que mantiene debates internos entre distintas corrientes de interpretación del sistema de género y realiza propuestas de Filosofía Política que están siendo discutidas en los Parlamentos occidentales. Este es el caso, por ejemplo, de la democracia paritaria.

Umberto Eco, semiólogo y escritor italiano, que en un artículo titulado “Filosofar en Femenino” publicado en el Diario La Nación de Argentina en 2004, decía:

“La antigua afirmación filosófica de que el hombre es capaz de pensar en el infinito mientras la mujer da sentido a lo finito puede ser leída de diversas maneras: por ejemplo, suponer que como el hombre no sabe hacer niños, se consuela con las paradojas de Zenón. Pero a partir de la afirmación del género se ha difundido la idea de que si bien la historia (al menos del siglo XX) nos ha hecho conocer grandes poetas y narradoras, y científicas de diversas disciplinas, no nos ha ofrecido

mujeres filósofas ni matemáticas.

Desde hace mucho tiempo la distorsión del género ha dado lugar a la convicción de que las mujeres no han sido afines a la pintura, con las únicas excepciones de las conocidas Rosalba Carriera o Artemisia Gentileschi. Sin embargo, la ausencia de mujeres en ese campo era algo natural, ya que como la pintura se concentraba en los frescos de las iglesias, subir a los andamios con faldas no era algo decente, ni tampoco era tarea de mujeres dirigir un taller con 30 aprendices, ellas a duras penas podían hacer pintura de caballete. Es un poco como decir que los judíos se han destacado en muchas artes pero no en la pintura, hasta que llegó Chagall.

Es cierto que su cultura era eminentemente auditiva y no visual, y que no debían representar la divinidad por medio de imágenes, pero existe una producción visual de indudable interés en muchos manuscritos judíos. El problema es que era muy difícil, durante los siglos en los que el arte figurativo estuvo en manos de la iglesia, que un judío fuera estimulado a pintar madonnas y crucifixiones, y sería como asombrarse de que ningún judío se haya convertido en Papa.

Las crónicas de la Universidad de Bologna citan a profesoras como Bettisia Gozzadini y Novella d'Andrea, que eran tan bellas que debían dar sus lecciones detrás de un velo para no perturbar a los estudiantes, pero ninguna enseñaba filosofía.

En los manuales de filosofía no encontramos mujeres que enseñaran dialéctica o teología. Eloísa, la brillantísima e infeliz estudiante de Abelardo, tuvo que contentarse con ser abadesa. Pero el problema de las abadesas no debe tomarse con ligereza, y a él ha dedicado muchas páginas una mujer filósofa de nuestro tiempo como María Teresa Fumagalli. Una abadesa era una autoridad espiritual, organizativa y política y desempeñaba funciones intelectuales importantes en la sociedad medieval. Un buen manual de filosofía debe consignar entre los protagonistas de la historia del pensamiento a grandes místicas, como Catalina de Siena, por no hablar de Hildegarda de Bingen, que, en cuanto a visión metafísica y a perspectivas sobre lo infinito, resulta difícil de superar aún en nuestros días.

La objeción de que la mística no es filosofía no tiene fundamento, porque la historia de la filosofía reserva un espacio a grandes místicos como Suso, Tauler o Eckhart. Y decir que gran parte de la mística femenina daba mayor importancia al cuerpo que a las ideas abstractas sería como decir que de los manuales de filosofía habría que hacer desaparecer, entre otros, a Merleau-Ponty.

Las feministas hace tiempo han elegido a su heroína Hipatia, quien, en Alejandría, en el siglo V, era maestra de filosofía platónica y alta matemática. Hipatia se convirtió en un símbolo, pero de su obra prácticamente sólo quedó la leyenda, porque se perdió y también la propia Hipatia, literalmente hecha pedazos por una turba de cristianos enfurecidos, que según algunos historiadores fueron instigados por cierto Cirilo de Alejandría, quien, más tarde aunque no por esto, fue convertido en santo.

¿Pero sólo habrá existido Hipatia? Hace poco más de un mes fue publicado en Francia (en Arléa) un librito, Histoire des femmes philosophes. Según se revela, el autor, Gilles Mónage, vivía en el siglo XVII, era un latinista, preceptor de Madame de Sévigné y de Madame de Lafayette, y su libro, aparecido en 1690, se titulaba originalmente Mulierum philosopharum historia.

Hipatia no estaba nada sola: aunque está principalmente dedicado a la filosofía clásica, el libro de Mónage presenta una serie de figuras apasionantes: Diótima la socráte, Areté la cirenaica, Nicareté la megárica, Iparchia la cínica, Teodora la peripatética (en el sentido filosófico del término), Leoncia la epicúrea, Temistoclea la pitagórica. Y Mónage, tras examinar textos antiguos y la obra de los Padres de la Iglesia, llegó a citar a más de sesenta y cinco, si bien considerando la idea de filosofía en un sentido bastante amplio.

Si se toma en cuenta que en la sociedad griega la mujer era confinada tras los muros domésticos, que los filósofos preferían entretenerse con jovencitos y que para gozar de pública notoriedad una mujer debía ser cortesana, se comprenderá el enorme esfuerzo que deben haber hecho estas pensadoras para poder afirmarse. Por otra parte, como cortesana, pero de calidad, se recuerda a Aspasia, señalando que era versada en retórica y en filosofía y a quien (según da testimonios Plutarco), Sócrates frecuentaba con gran interés.

En las enciclopedias filosóficas de todos estos nombres (salvo Hipatia) no se encuentra ningún rastro. No es que no hayan existido mujeres filósofas. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, aunque después se han apropiado de sus ideas.

Fuente: Alicia H. Puleo “Filosofía, Género y pensamiento crítico”

 

08 septiembre 2010

LOS NACIONALISMOS. SEGÚN LA PERSPECTIVA DE IGNATIEFF

Son posiciones que han acaparado el interés de investigadores, por consecuencia de las tensiones que vienen surgiendo en regiones que pretenden un cambio de organización política.

Uno de los investigadores que han dedicado, más esfuerzo ha realizado en profundizar en los nacionalismos debido al auge, que ocurrió en los países del bloque comunista en el 1989. Realizo viajes por todo el mundo, para profundizar en las causas de estos movimientos, fruto de estos viajes, fueron dos libros: Blood and Belonging y The Warrior´s Honour, donde trata a fondo el humanismo, con un modelo de ensayo filosófico-político,

La reflexión sobre el nacionalismo, constituye una progresión en el pensamiento de Ignatieff, describe que el nacionalismo, es una de las soluciones más socorridas, y atractivas para todas las sociedades, pues confiere un marco de estabilidad, emocional y cohesión social que puede comprender las tendencias conflictivas de todas las sociedades, y en especial de las sociedades modernas y capitalistas. El autor hace una distinción al analizar el conjunto de las nacionalidades exigentes, en primer lugar incluye un grupo que denomina “nacionalismos étnicos” donde incluye las concepciones de nación basadas en identidades raciales, lingüísticas, religiones y de costumbres. Para el nacionalismo étnico la nacionalidad es heredada, no escogida es la comunidad nacional la que define al individuo y no al revés, aunque este nacionalismo sostiene que une a los ciudadanos no es su identidad racial, lingüística, religiosa o cultural, sino la titularidad de unos mismos derechos, es la ley lo que otorga pertenencia a la comunidad, es la ley la que otorga pertenencia a la comunidad, que es compatible con distintas formas de vida, de practicas culturales y religiones distintas.

Gran Bretaña es uno de los países, donde ha florecido en nacionalismo cívico, son los inventores del nacionalismo moderno. El sentimiento de Europa continental y a la Irlanda Católica, En su Imperio la tolerancia ha permitido una cierta tolerancia respecto a la convivencia de varias culturas, bajo el mismo techo simbólico.

Alemania, inventó el nacionalismo étnico como reacción al nacionalismo cívico imperialista de Napoleón, puesto que su historia como país unificado es reciente, cuando Napoleón de enfrento a Prusia, muchos pequeños principados alemanes, se unieron a la lucha, y cobraron conciencia de grupo, se considera que la nación alemana nació en 1813, con la victoria sobre las tropas napoleónicas. Y s empieza a extender la idea de un espíritu alemán antiguo desde siglos, se ensalza el idioma alemán como portador de una civilización transcendente. Hitler, represento la cara atroz de aquel nacionalismo, y su fracaso transforma la tradición histórica alemana, Desde el 1945 Alemania abraza la causa del nacionalismo cívico y prohíbe las manifestaciones patrióticas públicas, Se incorpora al mas ferviente europeismo y satisface su “narcisismo” como país por medio de su poder económico. Tras la reunificación con la Alemania del Este, empiezan a surgir brotes xenófobos y neonazi, La unificación de las dos Alemanias, fue una absorción de una parte por otra, y los ciudadanos de la Alemania comunista, son considerados como ciudadanos de segunda, y surgen en los sectores marginales, una identidad nacionalista xenófoba “skin”, que retoman consignas nazis, más como reacción al poder que como opción política congruente, las identidades de clase, están desacreditadas ante la antigua propaganda socialista. A falta de un nacionalismo cívico bien establecido, una parte de la población recupera el nacionalismo alemán, que defiende que solo es alemán aquel que desciende de familias alemanas, no el que nace en la patria, como pueden ser los turcos alemanes.

En el Ulster, gente que no ha entrado jamás a una Iglesia, es considerada como “protestante y gentes que nos desean una Irlanda Unida, es considerada como “nacionalista”, estas etiquetas, encierran a las personas en la ficción de una realidad irreductible.

En Croacia y Servia religión política y etnicidad, están tan unidas que es casi imposible escapar las personas de una identificación partidista, que tuvo una cruel guerra en 1991, la causa de estas dos civilizaciones provenía de que los coatas eran europeístas porque estuvieron ligados al imperio austro-húngaro y los servios fueron dominados por los turcos, con la industrialización las diferencias religiosas fueron relegadas, y comparten las mismas costumbres e idioma desde hace siglos, y de hecho la mezcla entre los dos grupos es muy intensa. En Yugoeslava gente que comparten similitud sin diferencias, se encuentran divididas, por el hecho de que una parte ha dominado a la otra; y el recuerdo o temor de esta dominación, convierte los pequeños conflictos en una cruenta espiral de violencia.

Kapuchinsky a propósito de las crueles matanza de Ruanda entre los tutsis ganaderos y los hutus agricultores, se revierte a partir de la independencia de país, por el temor del regreso de los tutsis, por lo que los dirigentes radicales hutus inician la “solución final” de aquellos separados por odios irreconciliables.

Ignatieff propone la noción freudiana de “narcisismo de la diferencia menor”, según esta cuanto menor es la diferencia entre dos ente psíquicos, mayor es el esfuerzo por ampliarla en nuestra imaginación. La identidad de cada grupo dependía de la existencia de un enemigo, que justifica la exaltación de lo propio en un momento de crisis. Cita Ignatieff, que cuando han existido enfrentamientos civiles, en un país, se producen desgraciadas matanzas en ambos bandos, y cuando llega la paz, los partidos políticos hacen recordar con su propaganda electoral estos episodios hacen recordar el peligro que representa el otro grupo étnico o político.

Los enfrentamientos violentos y las masacres de los nacionalistas étnicos, son perpretados por algunos psicópatas, y otros sanos que han sido victimas del poder intoxicador de las armas. El error de mucho liberales, es no entender que algunos aman la violencia y la destrucción. Las virtudes liberales, de tolerancia, compromiso y razón, chocan con la naturaleza humana. En lugares que existen enfrentamientos primero surge la violencia y luego la justificación, sin autocrítica o reproche, la justificación nacionalista, funciona como un sistema donde la exoneración total de cualquier tipo de culpabilidad. En general se percibe en las sociedades multiculturales, como los gobiernos perciben que los lazos que unen los individuos a sus grupos étnicos, son más fuertes que la unión al grupo legal al que pertenecen, y que el nacionalismo étnico es más atractivo que el nacionalismo étnico. Los discursos nacionalistas, son gritos, para autoconocerse, más que de hacerse oír, en ocasiones de que una nación puede funcionar si es monocultural y monolingüisitica algo que la realidad sociológica se encarga de desmentir.

El estado debe ser garante de los derechos colectivos, ni las autonomías, ni los federalismos, no es protección suficiente, solo resiste el paso del tiempo, si consigue que la población de identifique con el Estado de la nación, y que se proporcione protección a los individuos y a los grupos. Cuando en un Estado no se desarrolla una cultura cívica el peligro étnico esta servido. Los nacionalismos surgen en las sociedades donde emergen sociedades modernas, donde existen dirigentes que centralicen el poder, donde hay noción de fronteras, puesto que el Estado, es una forma desarrollada de la división social del trabajo, quedan fuera de su interpretación o son excepciones donde una estructura social aspira a convertirse en Estado.

Los nacionalismos han sido validos para defenderse de los dominios coloniales, como ocurrió con los países africanos y americanos que tomaron en la revolución nacionalista el fin de una explotación económica y humana. El fanatismo que se produce en regiones federales y autónomas es una aspiración de ambición política, donde se manipula a los ciudadanos con fines electorales. En un caso de separación, como algunas regiones ricas pretenden basándose en un objetivo de ambición: ni es fácil, ni practico y en amenaza de conflictos cruentos y decaimiento económico.


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