14 septiembre 2010

HUMANISMO Y RELIGIONES.

Me plantean realicemos una explicación de la diferencia entre amor humano desde la visión de los deístas, y entre amor al otro de los humanistas. O lo que podría expresarse de distinta manera entre los deístas y los agnósticos. La respuesta es harto difícil, ya que en el ser humano puede haber influencias mixtas, que impiden una respuesta clara. En principio el abnegado servicio de un ser humano en ayuda a muchos, es de un gran valor porque contiene SOLIDARIDAD, que puede hacerse directamente, de forma anónima a través de otro, y de organizaciones religiosas y civiles.
La intervención divina en los asuntos humanos, puede deformar las relaciones de los hombres ente si, y reemplazar en algunos casos la solidaridad natural por la practica malsana de algunos feligreses de sociedades religiosas, que cuando dicen actuar basados amor divino en sus acciones de solidaridad o caridad, cada cual piensa en la salvación de su alma, un egoísmo humano refinado lleno de ternura para si y de malevolencia y crueldad hacia el otro. El ser humano creyente, busca encontrarse en la divinidad a si mismo, glorifica para inmortalizarse, las creencias inducen al egoísmo, es por ello que los sacerdotes de muchas religiones, son agresivos al defender a su dios, tomando partido por su vanidad rellena de orgullo. El religioso o creyente que se encamina a la santidad o a la salvación de su alma y que intenta con la caridad encontrar el camino a dios, es un ser humano egoísta que se ama a si mismo, que se entrega al dios que adora y abandona los sentimientos humanos.
En ocasiones la solidaridad religiosa con los demás lleva incluido una captación de creyentes, un proselitismo interesado que se logra mediante el acercamiento de ayuda, ofreciendo unas creencias que pueden estar enfrentadas a la de la persona o a su cultura. Consideran que toda acción solidaria tiene igual valor desde los diferentes caminos para ayudar al prójimo. Si bien se sublima cuando lo realizas desde la obediencia a tu Señor.
Recordamos que los religiosos católicos fueron quienes iniciaron movimientos humanistas, y es cierto que se puede ser humanista y creyente, y humanista agnóstico
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